El poder de los besos apasionados en el cuello, aprende a darlos

El arranque.

Por algo se empieza, reza el dicho y en este caso, comienza acariciando el cuello de tu pareja con la punta de los dedos. Hazlo con la mano invertida, de manera que sea tu uña la que roce su piel. Esto generará un ligero cosquilleo, que funcionará como un “despertador”, anticipatorio de las sensaciones que vendrán después.

Este suave roce sugerirá tus intenciones y lograrás que él se excite lentamente. De cierta manera, es una sensual manera de “pedir permiso” para seguir adelante. 

Boca.

Dado ya el primer paso, es el momento de seguir adelante.

Una de las partes más sensibles del cuello es donde se conecta con los hombros y la clavícula, así que puede ser un bien lugar por donde comenzar con la segunda etapa.

Humedece suavemente tus labios y besa el cuello con la boca cerrada. Debe ser un contacto suave y ligeramente húmedo. Para conseguir la máxima excitación en tu pareja, tus caricias y besos deben ir de menos a más en intensidad y en velocidad.

Este primer beso, hecho lentamente con la boca cerrada y los labios húmedos, es como un buen aperitivo: debe dejarte ganas de más.


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