El peor castigo de ciertas personas es tener que aguantarse a sí mismas todos los días

La gente que ironiza todo, habla con sarcasmo, pone apodos, hacen gracia sin gracia, se meten con quien no debería. Buscan alguna característica del otro para transformarla en chiste, ríen de quien esté cerca o no tan cerca así, pero nunca se ríen de sí mismos. Se burlan de todo y de todos, sin que le importen los sentimientos de nadie.

Hay gente que trata mal a los demás, como si el mundo estuviera allí para servirlos y adular su ego. Son rudos con los vendedores, con los camareros, con sus vecinos, con compañeros de trabajo.

Humillan a sus empleados, sus subalternos, humillan quien esté por debajo de su poder jerárquico. Destruyen, ofenden, agreden.
Hay gente que sólo sabe hablar mal de cualquiera, especialmente de quien no esté cerca.
Se burlan de familiares, amigos, conocidos. Se burlan en casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle. Maldicen, destilan veneno, chimoseando sobre todo lo que no lo que no le incumbe.



Hubo un tiempo en que yo estaba triste y hasta me dejaba llevar por la negatividad ajena. Hoy es diferente. Hoy hago de todo para que no tiren en mí basuras que no son mías.

A veces, todavía me molesto con algunas personas, pero de ahí recuerdo que el peor castigo de ellas es tener que aguantarse veinticuatro horas al día.
¿Lo has pensado?


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