El olor del recién nacido provoca en las madres un efecto casi narcótico

La oxitocina también apoya

La oxitocina, dopamina y serotonina, están presentes en el proceso de parto y crianza. Así lo ha explicado el obstetra francés Michel Odent:

“Las hormonas que la madre y el bebé liberan durante la primera y la segunda fase del parto siguen presentes en la hora que sigue al nacimiento. Y todas ellas desempeñan un papel fundamental en la interacción madre y recién nacido en los minutos críticos que siguen al nacimiento. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo, pero hasta hace poco, ni siquiera se sospechaban sus efectos conductuales”.

En conclusión, la oxitocina es la hormona que está presente en todas las facetas del amor. Según los estudios, las mujeres liberan los niveles máximos de oxitocina al momento del nacimiento del bebé y antes de expulsar la placenta. Esto es equivalente a cuando se tiene relaciones sexuales o lactancia, pues la liberación de la oxitocina es dependiente de los factores ambientales.

Para que la liberación de oxitocina haga efecto, debe ser pulsátil. Como verás, esta hormona no se libera nunca de manera aislada, pues siempre está como parte de un equilibrio hormonal complejo. En el caso del parto, el nivel máximo de oxitocina está relacionado con un elevado nivel de prolactina, que es conocida como la hormona de la maternidad. En este caso la oxitocina y la prolactina se complementan, pues de esa manera podemos expresar amor hacia los bebés.

La Oxitocina y dopamina hacen que la madre se enamore de su bebé y éste de ella, creándose un vínculo de amor profundo y apego. Es por esa razón, que siempre podemos ver a una madre alerta, entregada, agresiva para defender a su hijo y amorosa.


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