El mejor amigo del hombre, también nos cuidan de las malas personas

“Solo le falta hablar”: esta es una frase muy común con respecto a los perros, especialmente de parte de sus dueños, alabando alguna actitud en especial de la mascota.

Es que ellos han dado numerosas pruebas de inteligencia, tanto en la vida diaria como en circunstancias excepcionales. Pueden reconocer los horarios de llegada de las personas y son capaces de participar de juegos y establecer rutinas.


Es bastante claro que los canes pueden detectar el estado de ánimo de su dueño y cambiar su comportamiento de acuerdo a eso, mostrándose dicharachero si este demuestra un buen humor pero mostrándose cabizbajo y con muestras de cariño si lo nota triste.
Pero los investigadores se plantearon preguntas un poco más complejas y desafiantes: ¿serán los perros capaces de reconocer las intenciones de las personas que no son conocidas para ellos? ¿podrán reconocer si alguien es bueno o malo, aunque no lo conozcan de antes? ¿Cambiará su actitud de acuerdo a lo que perciban?


Como se ve, son todas preguntas muy atractivas y según una última investigación, la respuesta a todas estas preguntas es sí.

El estudio
Los que tienen un perro como mascota, seguramente habrán percibido que en ocasiones, ante algunas personas es amable y juguetón, pero con otras, gruñe y se aparta.
Los investigadores se propusieron demostrar que ellos son absolutamente capaces de reconocer a las malas intenciones de las personas, aunque no las conozcan previamente y los resultados de la investigación, que estuvo a cargo de investigadores de la Universidad de Kyoto, se publicaron en la revista Neuroscience and Biobehavioural Reviews.
El estudio demostró que los perros son tan inteligentes que pueden “olfatear” si una persona es buena.
También se demuestran capaces de saber si alguien está siendo grosero(a) con otra persona o si alguien se está portando mal con otro. Además algo muy importante: desde esa percepción se deriva el comportamiento y la actitud posterior que adopte con esa persona, actuando en forma diferente frente a ella.


Para comprobar las hipótesis, los científicos invitaron a 54 perros con sus respectivos dueños, sin decirles el propósito del estudio, sólo tenían que hacer determinadas cosas.
A los dueños, se les pidió actuar de diversas formas y en distintos escenarios. Mientras tanto, a las mascotas se les puso enfrente, como espectadores, para que contemplaran cómo actuaban sus amos ante las diferentes situaciones.Luego,se analizó el comportamiento de los canes de acuerdo a lo que habían visto.

En una de las pruebas, a las personas se les daba una caja que tenían que abrir, pero necesitaban ayuda para hacerlo. En el mismo lugar había actores a quienes se les podía pedir el favor: unos ayudaban, mientras que otros simplemente ignoraban el auxilio que pedían los dueños de los perros. Cuando los investigadores intentaron un acercamiento del perro hacia las personas extrañas, se dieron cuenta que solo se mostraron amables con los que intentaron ayudar a sus dueños a abrir la caja. En cambio, rechazaron o desconfiaron de aquellos que habían ignorado a sus amos.

En otro experimento, uno de los voluntarios simuló que tenía problemas mecánicos con su auto. Ante esta situación, dos personas estaban cerca: una ofreció inmediatamente ayuda, mostrándose solícita y solidaria, mientras que la otra ni se movió para ver en que podía ayudar, dando a entender claramente que no le interesaba en lo más mínimo la situación. Los perros, como en el anterior experimento, miraban lo que estaban ocurriendo.

La prueba prosiguió cuando ambos sujetos se acercaron a los canes de los voluntarios y les ofrecieron un juguete. Estos aceptaron lo que el primero (es decir, el que había ofrecido ayuda) les ofreció, incluso se muestran cariñosos con él.
Totalmente diferente fue la actitud con el otro sujeto, el que había sido evasivo, no ofreciendo ayuda a su amo. Con esta persona, los perros se mostraron absolutamente indiferentes y rechazaron de plano el regalo.

La conclusión
La conclusión de los investigadores fue que los perros son capaces de determinar si una acción es buena o mala y percibir las intenciones de las personas. Adicionalmente y casi tan importante como eso, de acuerdo a lo que perciben, cambian su actitud hacia esas ellas, mostrándose amables o recelosos posteriormente.


Piensan que una de las razones de que los perros parecieran tener la moral humana, es precisamente por la historia en común; han estado con nosotros por más de 15.000 años, tiempo en el que han adaptado la sensibilidad a las emociones humanas. Así, no solo atienden las interacciones que las personas tienen directamente con ellos, sino que también observan las relaciones que las personas tienen entre sí para actuar en consecuencia: una especie de “espionaje social”.

Así que cuando decimos que a nuestros amigos peludos “solo le falta hablar”, quizás no estemos tan equivocados!


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"