¿El hombre ideal para nosotras es igual al ideal que buscan ellos?

“Sobre gustos no hay nada escrito”. Reza la vieja frase que pone de manifiesto las discrepancias sin que por ello tenga que existir una regla que dictamine una única respuesta o una sola verdad, cuando el punto de vista desde un sexo y del otro puede llegar a ser muy diferente, pues las mujeres se fijarán en aspectos que los hombres no y viceversa. El hombre ideal difiere del gusto femenino al masculino sorprendentemente según un estudio realizado por una importante marca de ropa masculina. A continuación te contamos los detalles.

Más allá de la encuesta


La conocida marca Jacamo, de ropa masculina británica, realizó una encuesta entorno a necesidades de dicha marca y las conclusiones sobre el ideal de hombre para ellas resultó ser sorprendentemente muy diferente al de ellos. Cuando se trata de buscar al hombre ideal, los conceptos y el motivo de ambos, por el sexo masculino varían notablemente.
Tal es así, que en principio un 62% de los hombres que fueron encuestados aseguraron que, para ellos el hombre ideal sería: el rostro de Gerard Butler, el cabello de Justin Bieber, los brazos de Hugh Jackman, las piernas de Cristiano Ronaldo y los abdominales de David Gandy. A este rompecabezas armado por hombres se suma la respuesta femenina totalmente contraria.

Las mujeres, sin embargo, en un 72 % prefieren el cabello del comediante James Corden y la sonrisa del príncipe Harry.
Contrariamente a lo que se podría suponer, ellas no buscan un ideal de hombre con el cuerpo perfecto como lo demostraban los hombres en esta encuesta, sino que, preferían una figura con un cuerpo menos trabajado sin que llamara tanto la atención, como es, por ejemplo, el torso más ancho y menos definido como el del jugador de rugby Ben Cohen.
Así, para ellos el ideal de hombre es aquel con el cuerpo mucho más perfecto y exigido, pero las mujeres preferían ese dejo de gordura en los costados que al final de cuentas, les resulta un hombre normal y quizás por ello más accesible.

¿En dónde está la diferencia?


Muchas son las conjeturas que a propósito del tema podríamos arrojar, pero lo cierto y concreto es que la idea del hombre perfecto para las mujeres, se sustenta en aquello que haga referencia principalmente a ese hombre que las complete verdaderamente y que las haga sentir bien. El ideal de belleza también juega un papel preponderante, pero a pesar de ello, todas sabemos que el hombre perfecto que combine lo físico con el carácter y la forma de ser que quisiéramos que tenga aquel hombre especial con el que soñamos, no existe.

En tal sentido, lo que buscamos no es un modelo de revista, sino, a ese hombre con el cual nos encontremos a nosotras mismas y así el camino a la felicidad ya no sea un reto imposible de alcanzar.

Si es rubio, alto, de ojos azules, con los brazos o el abdomen de algún actor de cine, se vuelve relativo al memento en que la preferencia femenina pasa más por un hombre “normal”. No precisamente buscamos que ese hombre traiga el físico perfecto y que para nosotras y a la práctica podría ser una búsqueda infructuosa, preferimos a aquellos hombres con un cuerpo como el que vimos caminando por la calle y nos llamó la atención, como el joven que iba sentado a nuestro lado en el bus de ida al trabajo, ese que se esmere por ocupar un lugar en nuestra vida.

Para ellos ese ideal de hombre es aquel con el cual se sienten en competencia. El ideal masculino tiene más de competitivo de lo que tendría de atractivo para una mujer. En suma, ellos diseñan su hombre ideal conforme a sus deseos personales, pero no pensando en cómo conquistar a una mujer. No es una regla exacta, pero es una afirmación que resulta de ver cómo se construye ese ideal tanto para una mujer como para un hombre, pues ellos buscan erigir esa imagen de si mismos que consideran que a una mujer puede interesarle, pero en realidad, lo que desean finalmente, es conquistar a ese hombre ideal que desearían ver en su propio espejo. Algo que resulta muy utópico, la cuestión es mucho más simple de la que ellos piensan, pues basta con convertir lo que son en herramientas de conquista para que a cualquier mujer logren sorprender.

Entre el ideal, lo divino y lo humano


Los hombres buscan ese ideal masculino al que ellos, en el fondo aspiran alcanzar alguna vez, en cambio las mujeres, sueñan con encontrar a ese hombre especial que las haga felices sin necesidad de que se trate de un Dios griego, no hace falta, ese ideal más bien cobra fuerza en alguien más al alcance de nuestras manos, de nuestra vida cotidiana. Ese hombre ideal es menos Divino y más humano.
El hecho de que se trate de un chico con el abdomen imperfecto, indica que es alguien al que podrás acompañar, con quien congeniarías y te divertirías, quizás no tengas que sentirte tan exigida contigo misma, pues si un cuerpo perfecto del sexo opuesto formara parte de tu vida implicaría una innecesaria búsqueda de tu cuerpo perfecto frente al espejo. La carrerilla sería mucho más complicada.
Nos queda claro que para ellos ese hombre ideal juega una carrera de competencias y de pruebas extremas en relación a sus pares, pero sobre todo ante las exigencias de un espejo. Para ellas, el ideal masculino juega un juego mucho menos complejo y severo en el que un cuerpo normal y la posibilidad de sentirse queridas y admiradas se sienten en la piel con tan solo un gesto, una mirada y una sonrisa.


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