Él me es infiel ¿cedo a mis impulsos y enfrento a la amante o actúo fríamente?

Después de haber hecho los votos y las promesas de fidelidad “hasta que la muerte nos separe”, no nos sentimos preparados para enfrentar la traición. Estamos frente a un dilema con el que no contábamos y somos víctimas de una situación que no buscamos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo reaccionaría ante un engaño hasta que se encuentra frente a frente con la traición.

Muchas mujeres deciden seguir adelante con su matrimonio, aún después del trago amargo de la infidelidad, otras toman el camino de la separación. Ambas decisiones son válidas, pero ¿cómo actuamos ante la presencia de la tercera en discordia? Algunas mujeres buscan enfrentar a la amante, otras prefieren estar lo más lejos posible y actuar con cautela e inteligencia.

¿Te has puesto a pensar para qué enfrentar a la amante?

Según expertos en la materia, el ser humano no está preparado para sentirse decepcionado de la persona que ama. Siente que ha puesto su amor en territorio seguro y de repente, todo se desmorona y descubre que esa fortaleza era en realidad un castillo de arena. La decepción amorosa produce a veces una sensación de pérdida, muy similar a la pérdida física de un ser querido, pues sentimos ciertamente que hemos perdido algo importante, que algo se rompió.

En este oscuro panorama, nuestra respuesta inmediata puede ser la más impensable. Sucede que ante una situación extrema no somos capaces de medir hasta dónde podemos actuar con la cabeza fría y con inteligencia si nos estamos sintiendo emocionalmente muy afectados y con el alma rota, algo que puede ser impredecible.

Enfrentar a la amante nunca debería ser tu punto de partida. Piensa primero que es tu pareja quien tiene el compromiso contigo, es él el responsable de lo que te está pasando, de lo que estás sintiendo, nadie pudo obligarlo a engañarte, por el motivo que fuere, él provocó y permitió esa situación, pero no ella, aunque esté involucrada en este juego perverso de tres.

¿Para qué enfrentarla? Solo te expondrías a una situación a todas luces humillante. Algunas mujeres suelen justificarlo diciendo que querían conocer con quien “se enfrentaban” o con quién estaban compitiendo. En realidad, lo primero que tienes que tener presente, es que no es ella. Así como te engañó con ella, pude con cualquier otra. No es con esa persona con quien tienes el problema sino con tu pareja que cometió la infidelidad y que tenía un compromiso y una responsabilidad asumida contigo.


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