El drama de las familias políticas toxicas, cuando no todo es color de rosas…

Muchos de los matrimonios estarán de acuerdo que cuando te casas, no lo haces solamente con tu pareja, en realidad lo haces también con toda su familia. Así que aquí te contaremos como puedes llevar de la mejor manera las situaciones que se puedan presentar.

Por supuesto, cuando una pareja comienza a formalizar una relación y hacer una vida común, ya sea en el noviazgo o en el matrimonio, inmediatamente pasan a formar parte en una nueva familia, cumpliendo el papel de cónyuge. En algunos casos, puede que sea algo gratificante y sin complicación alguna, pero en otros casos, puede llegar a convertirse en una detonante de innumerables problemas entre novios o esposos.

Así es la ley, por llamarlo de alguna manera, cuando una persona elige a la otra, también y por añadidura, elige ser parte de la otra familia. Uno se mimetiza con los valores, la forma de hablar, de hacer las cosas y manejar ciertos aspectos de la vida.

Debes saber que en tu relación, así como en todas, la clave no está en solamente sonreír y tratar de caer bien a todos los integrantes de la familia de tu pareja. Debes hacer más: interesarte por conocerlos, entenderlos, aceptarlos y hasta perdonarlos. A partir de ahí puede darse el inicio de una relación amigable y duradera.

Primeramente está la suegra

Siempre es la víctima de los chistes, catalogada en un concepto masivo como una persona metida, egoísta, manipuladora y generadora de conflictos de pareja. Ella siempre es “la mala” cuando se la incluye en los paseos de pareja. Pero esta situación tampoco es para generalizar, si bien en muchos casos son las suegras las culpables de que un matrimonio fracase, puede decirse que se tratan más de excepciones que de una regla general.


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