El cerebro de un papá cambia al cuidar a sus hijos

En cuanto al cuidado de los niños refiere, siempre han sido las mujeres las encargadas principales de esa tarea. Claro, como madres se puede decir que ya traen ese don de poder cuidar a los hijos, tarea que para los papás puede ser un poco más complicada, pero tampoco imposible.

Aunque hoy día, debido al cambio de pensamientos y de roles, que tienen que ver con la igualdad de género, los hombres se han metido más en las tareas domésticas y han adquirido un mayor “profesionalismo” a la hora de cuidar a los chicos y de hacer las tareas del hogar.

Es cierto que el cerebro de la mujer sufre algunos cambios durante el embarazo, pues esto sucede para tener un mayor vínculo con el bebé luego de nacer. ¿Y si se trata de un hombre? Precisamente, teniendo en cuenta el involucramiento de los hombres a la hora de criar a los hijos surgieron algunos estudios científicos, que principalmente se enfocaron en el cerebro masculino (ya que las otras partes del cuerpo no sufren variación alguna), esto para determinar qué cambios se produce en el hombre al cumplir ese rol.

La oxitocina nuevamente presente

Los datos fueron recolectados de la siguiente manera: por un lado se han filmado a ambos padres interactuando con sus hijos, mientras que por otro lado, se ha hecho otra filmación solamente de los padres en plena interacción con sus hijos. Durante el proceso, se ha recolectado la saliva antes y después de cada sesión, esto fue hecho para poder analizar los niveles de oxitocina. Esta hormona es famosamente conocida como “la hormona del amor”, por estar presente en las relaciones de parejas, pero no sólo es ahí donde aparece, ya que la neurociencia ha comprobado que la oxitocina también termina siendo partícipe a medida que los hombres se ven envueltos en el cuidado de los hijos. Justamente fue lo que dio información valiosa sobre el tema.

 

Continuando con lo que fue el estudio realizado, luego de ese trabajo de recolección de datos, se procedió a la muestra de las grabaciones hechas y posteriormente, los participantes fueron sometidos a una resonancia magnética con el fin de ver qué reacción tenía el cerebro. Tras ese proceso, increíblemente se descubrió que la paternidad también tiene la capacidad de activar diferentes zonas del cerebro, que es lo que sucedió con cada padre luego de presenciar las grabaciones. Con eso quedó descubierto, que incluso una foto del pequeño puede provocar en ellos la misma reacción que en las madres.

Se puede decir que de alguna manera se llegó al mismo resultado, pero por caminos distintos, entre el hombre y la mujer. Por un lado, en las madres se activa el área de procesamiento de emociones, algo que probablemente lo desarrollan durante el embarazo, el parto y tras asumir el rol de cuidadora principal. Por otro lado, en los padres se activa la zona sociocognitiva, que más tiene que ver con lo racional, con la empatía y con la comprensión del sufrimiento, es decir, se relaciona más con la experiencia. En resumen, hormonas de las madres se ven afectadas desde el parto y los padres adquieren esas mismas sensaciones con la experiencia. Una forma de ejemplificar esto, es decir que las madres atienden a sus hijos cuando lloran porque sienten que están sufriendo, mientras que los padres lo hacen porque saben que están sufriendo.

¿Qué piensas tú? Sin dudas este estudio ha disipado ese manto de dudas sobre quién debería quedarse al cuidado de los niños. En porcentaje puede decirse que es 50 y 50, o sea que los padres, sin temor alguno, deberían involucrarse de lleno también en el cuidado de sus hijos. Esta acción incluso podría traer beneficios, por un lado la mujer podría realizar libremente actividades laborales o de otro tipo, y por el otro, el niño se sentirá compenetrado con su progenitor.


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