El amor por Internet es real, y como tal, puede llegar a doler

Quien se ha enamorado alguna vez por Internet sabe que los sentimientos son reales. Puedes no creer en que la relación funcione, pero sabes que lo que se siente es real. El amor cibernético es sacrificado, requiere de mucha paciencia y fe, pero para bien y para mal, es real. Puede ser el amor de tu vida, pero también puede romperte el corazón en mil pedazos si no tomas precaución.

Vivimos en una era moderna, una era cibernética en la que el acceso a Internet acorta todas las distancias. Es una era en la que te enamoras a través de una pantalla y tu corazón se vuelve adicto a pasar las horas en espera de que él se conecte… ¡Cuánto se puede sufrir con una relación de ese tipo! Sufres porque sabes que no puedes sentir la calidez de su piel, porque no puedes sentir su respirar y sobre todo porque no puedes sentir el aliento de su boca musitándote al oído lo mucho que te ama.

La situación muchas veces se vuelve obsesión, se vuelve locura… ¿Y qué pasa cuando a pesar de saber que se aman mutuamente, deciden terminar con esa relación a distancia? ¿Qué pasa cuando deciden que ese amor no lleva a ninguna parte? Cuando dan fin a ese sentimiento, dejándolo oculto en el fondo del corazón, ¿quién sufre más de los dos?


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