Orgasmos femeninos! La educación sexual sin restricciones: clave para el placer!

La sexualidad de la mujer ha sido reprimida desde tiempos inmemoriales. La historia lo confirma y la cultura en la que vivimos inmersas se ocupa de establecer los parámetros dentro de los cuales nos conducirnos respecto a la sexualidad. “De eso no se habla” y “eso no se toca”, son frases que nos resultan familiares, pues las hemos escuchado desde niñas, ante la presencia del tabú y las reglas tácitamente establecidas. Esta represión de la sexualidad femenina se constituye en el terreno fértil donde germina la anorgasmia, que es la disfunción por la cual no se logra el orgasmo y sucede mayormente en las mujeres.

¿Qué es la anorgasmia?

 

Hay que partir de la base de que la anorgasmia es una enfermedad que impide generar orgasmos y que requiere de que se le preste la debida atención y de ser tratada con seriedad. La educación sexual correcta y precisa en la pubertad juega un rol preponderante para evitar el desarrollo de esta disfunción que, con toda la carga de prejuicios a cuestas, puede convertirse en un grave problema.
Al respecto, la sexóloga Irene Moreno expresa que la educación que recibimos las mujeres es una educación de represión. No se nos explica cómo es nuestro cuerpo, solo se limitan a decirnos lo elemental saturado de prejuicios que acaban por generarnos temores que derivan en esta disfunción. La sexualidad basada en la ciencia no se concibe como tal.

La sexualidad como resultado de malos entendidos


Hay que entender, en primer lugar, que la sexualidad no es un rincón oscuro, un agujero negro desconocido al cual es mejor no acercarse ni enterarse que pasa con ella. Estamos culturalmente acostumbradas a que se la vincule al territorio de la inmoralidad y lo prohibido, que descubrirla nos despierta todos los temores.
Al contrario, no es terreno vedado, es sumamente necesario que aprendamos desde temprana edad cómo debemos manejarnos con ella. Aprender a conocer nuestros cuerpo es saludable y no dañino. La sexualidad es algo que se aprende, descubrir y reconocer el propio cuerpo es una asignatura pendiente para muchas mujeres, saber cómo somos, que sentimos, qué pasa con nuestra sexualidad, arrancarnos los temores de preguntar acerca del tema, hablarlo sin prejuicios, todo hace al desarrollo de nuestra propia conciencia erótica y sexual para poder vivir a plenitud y sin tapujos la intimidad con la pareja.
Es un proceso que debiéramos empezar a descubrirlo con la información correcta, desde temprana edad, es decir, que tomemos conciencia plena de que la sexualidad es parte de nuestra vida y que aprendemos de ella desde nosotras mismas, sin la mal entendida educación sexual represiva.

¿Qué aprendemos con una educación sexual adecuada?


Si se cuenta con una educación sexual adecuada el sexo podrá disfrutarse mejor, teniendo mayor seguridad al respecto, sin temores ni sombras y con la conciencia plena acerca del propio cuerpo.
Existe, sin embargo, mucha información dispersa, y no de calidad por lo que hay tener cuidado con la información que se adquiere.
Según datos estadísticos, expresados por la sexóloga Moreno, en todo el mundo el 60% de las mujeres no llegan al orgasmo y el 90% tiene en alguna circunstancia de la vida, un episodio de anorgasmia y agregó que el 89% de las mujeres consiguen el orgasmo mediante la estimulación del clítoris.
Es que, para la mujer, estuvo siempre postergada la necesidad de sentir placer, se la ha educado para dar, pero no para recibir. No solo estuvo siempre prohibido hablar de sexualidad ni tan siquiera para reconocer las zonas eróticas su cuerpo, sino que tampoco se le ha permitido darse el permiso de disfrutar del sexo. El placer reprimido y mal entendido como un castigo ha sido la constante para las mujeres.

La sexualidad como tema tabú


A propósito de la apertura hacia los temas sexuales, la sexóloga Moreno explica que países como Brasil, Argentina y Cuba, tomando solo datos que corresponden a Latinoamérica, son países que tienen una mayor apertura y una mejor comprensión de los temas referidos a la sexualidad e incluso recordó que en Argentina hay varias escuelas sexuales. Hubo un gran avance en la materia con relación a los demás países, conforme a la aceptación de ciertos roles y de la importancia debida del tema fuera de los prejuicios.

 

Esta patología se ve aún más comprometida cuando desde la misma sociedad se somete a la mujer a los esquemas estéticos donde la belleza es lo más importante y es lo único que la puede llevar al placer. Se le inculca que debe conducirse dentro de ciertos parámetros de comportamiento donde el sexo no ocupa ningún espacio. Se le hace creer que eso está prohibido para ella, el deseo sexual y la búsqueda del placer no forman parte de sus exploraciones personales.

El trabajo de salir de la anorgasmia requiere de un esfuerzo personal de la mujer por comprender y fomentar la importancia de descubrir su cuerpo, sus emociones y sobre todo de cambiar sus preconceptos en torno al sexo como un tema tabú. Las terapias sexuales y la psicoterapia resultan efectivas para estos casos.

 

La plenitud de la vida sexual femenina requiere de un quiebre profundo con los preconceptos establecidos en el mundo y una apertura mental que parte de nosotras mismas al tomar conocimiento de nuestra propia conciencia erótica.
http://www.abc.com.py/ciencia/educacion-sexual-menos-represiva-clave-para-el-orgasmo-femenino-1615494.html


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