¿Dónde duermen los niños?

Cuando el fotógrafo James Mollison se lanzó a fotografiar niños y los lugares en los que dormían, llevaba consigo el recuerdo de su habitación de chico. Lo que vio le confirmó que el lugar en el que dormimos es parte integral de nuestra historia. A continuación te mostraremos algunas de las historias con las que se topó en el camino, que aparecen en su libro Where children sleep (Donde duermen los niños).

Kaya tiene cuatro años y vive con sus padres en un pequeño apartamento en Tokio. La propiedad en Tokio es muy costosa porque hay muy poco espacio. Su madre le hace toda la ropa y Kaya tiene 30 vestidos y abrigos, y 30 pares de zapatos, sandalias y botas, así como varias pelucas. A sus amigas les fascina venir a probarse su ropa. Su comida favorita es carne, papas, fresas y melocotones. Cuando sea grande quiere ser una dibujante de animación.


El hogar de este chico de cuatro años de edad y su familia es un colchón en las afueras de Roma, Italia. Si llueve, improvisan una carpa. La familia vino de Rumania en bus, tras pedir limosna hasta reunir el costo de los tiquetes. No tienen documentos de identidad, así que no pueden trabajar legalmente. Sus padres limpian parabrisas mientras cambia la luz del semáforo. Nadie en su familia ha ido jamás a la escuela. Sus padres no saben ni leer ni escribir.

Indira vive con sus padres, hermano y hermana cerca de Katmandú, en Nepal. Su casa tiene una habitación, con una cama y un colchón en el suelo, que los niños comparten. Indira tiene 7 años y desde hace cuatro trabaja en la cantera de granito, cinco o seis horas al día. Luego ayuda a su madre con las tareas del hogar y va a la escuela, que queda a 30 minutos caminando. No le importa trabajar pero preferiría jugar. Su comida favorita es fideos y cuando sea grande quiere ser bailarina.


María vive en México DF con sus padres y una hermana mayor. Su casa tiene tres pisos y está tras puertas de seguridad. Su familia se protege más desde que uno de sus primos fue secuestrado. María tiene 12 años y va a una escuela privada administrada por estadounidenses, que queda a 20 minutos en auto. Le gusta socializar con sus amigos en la escuela pero no trabajar mucho (en las tareas). Cuando sea grande, quiere ser bailarina profesional de jazz.

Joey vive en Kentucky, EE.UU., con sus padres y una hermana mayor. Tiene 11 años. A menudo acompaña a su padre de cacería. Posee dos escopetas y una ballesta, y mató a su primera presa -un venado- cuando tenía 7 años. Su familia siempre se come al animal que mata. Joey no está de acuerdo con cazar por deporte. Va a la escuela y le gusta ver televisión con su mascota: un dragón barbudo llamado Lily.

Juan David tiene 10 años y vive con sus padres en un barrio pobre de Medellín, Colombia. Son “desplazados internos”, pues tuvieron que huir de su hogar por la violencia del narcotráfico. Ahora su familia casi no tiene acceso a servicios básicos. Lo que más comen es una fruta que se llama soncoya. Su papá hizo la choza en la que viven, pero casi no encuentra trabajo. La familia quiere emigrar a EE.UU. David va al colegio, le gusta jugar fútbol y quiere ser doctor cuando sea grande.


Erlen tiene 14 años y está embarazada por tercera vez. Vive en una favela en Rio de Janeiro, Brasil. Su hogar es una pequeña choza y usualmente duerme en el suelo. La primera vez que quedó embarazada tenía 12 años y su bebé nació muerto. El segundo bebé murió poco después de nacer. Si el tercero sobrevive, Erlen no volverá a la escuela: será madre soltera. Al gobierno le preocupa la alta tasa de embarazo de adolescentes, a pesar de que promueve la anticoncepción. El aborto en Brasil es ilegal y peligroso: una de cada cinco mujeres muere en el intento. Erlen quiere ser veterinaria cuando sea grande y vivir en otra parte.

Roathy tiene ocho años. Vive en las afueras de Phnom Penh, Camboya. Su hogar está encima de un enorme depósito de basura lleno de moscas. Todo lo que se encuentra, se usa: el colchón de Roathy está hecho de llantas viejas. El lugar huele a basura descompuesta y si se pisa donde no se debe, sale del suelo un líquido negro venenoso. 5.000 personas viven, trabajan y pagan arriendo allí. A las 6 am, Roathy y cientos de niños reciben una ducha y desayuno en un centro de caridad y salen a trabajar en busca de basura para vender a la compañía de reciclaje. El desayuno es a menudo la única comida.

En fin lo que podemos apreciar en el trabajo de Mollison son los grandes contrastes que hay alrededor del mundo, donde se aprecian cosas que le pueden erizar la piel hasta al más insensible de los humanos, en estas situaciones se refleja la inequitativa distribución de la riqueza alrededor del planeta y desafortunadamente muchos de estos niños no alcanzarán a materializar sus sueños porque el entorno que los rodea va a ser superior a ellos y los terminará absorbiendo, muy pocos podrán salir de las precarias condiciones en que viven y dejarán atrás su pasado para convertirse en mejores seres humanos. Y aunque muchos de los que leerán este articulo pueden aportar un grano de arena para que este mundo sea mejor, No lo harán porque saben que los grandes cambios se hacen a través de las plataformas que unen naciones y por medio de los programas especiales que se encuentran en la mayoría de los países del tercer mundo y en países victimas de conflictos, pero lo que si podemos hacer es adquirir conciencia de cuan afortunados somos por estar donde estamos, ser quienes somos y por sobre todas las cosas tener actos de bondad con nuestro prójimo.


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