Dejar ir duele, pero aferrarse a aquello que te duele es mucho peor

No es nada agradable fantasear sobre lo que duele, lo que duele, lo que nos duele, A veces insistimos en el dolor para mantener vivo nuestra fantasía. Esperar lo que nunca vendrá es lo mismo que renunciar a vivir. Ver la realidad duele, ¡pero libera! Déjalo ir…

Nos acostumbramos a las personas, situaciones, cosas que están a nuestro lado. Muchos de ellos realmente nos hacen bien, otros simplemente “queremos creer” que nos hacen bien.

Es sorprendente cuánto cerramos los ojos a lo que nos duele, cuánto queremos negar la verdad, cuánto queremos escapar de la realidad para mantener vivo un gran sueño, una vana ilusión.

Soñar es bueno. Pero fantasear y auto engañarse es muy destructivo. Soñar es plantar la semilla del mañana y dibujar el mapa que nos llevará a donde queramos.

Fantasear es querer negar lo que es, escapar de lo real, camuflar lo que se avecina. Negamos la realidad, lo que duele, lo que te hace sufrir, solo para mantener vivo un invento nuestro. Déjalo ir.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"