¿De dónde viene nuestro estrés? 

A lo largo de la vida los seres humanos experimentan distintas situaciones de estrés que pueden causar muchos efectos en el organismo, uno de ellos es el pánico, la fobia y la falta de concentración. Las mismas raíces que conllevan a aparecer esas condiciones en una persona lo impulsan a estar siempre a la expectativa y esa zozobra produce crisis que se pueden presentar incluso sin que el ser humano esté expuesto a un contexto de riesgo. Sin embargo, no todos los que padecen estas condiciones pueden desarrollar algún trastorno.

Las personas que originan la condición de ataques de pánicos pueden sentir en el momento menos esperado que los latidos de su corazón aumentan de manera progresiva, les falte el aire, tienen miedo de su entorno y algún mareo. Comienzan ver su alrededor como si fuera irreal o ellos mismos estuvieran en un lugar que no existe, de allí que pierden el control y necesitan de ayuda.

Lo recomendable

Es reconocer que está en medio de un ataque de pánico, en el que la ansiedad aparece sin compasión y produce en algunos casos que la persona se le dificulte  respirar o sienta un deseo feroz de salir corriendo. La situación puede agravar si la persona no tiene el control de reconocer que está atravesando por un ataque de pánico, porque al no controlar los nervios estos hacen estragos y aparecen otros síntomas que complican el estado de salud del ser humano.

También debe aplicarse lo que llaman la parada del pensamiento, no pensar en el estado que está pasando, es una técnica que ayuda a que la persona evite razonar de manera no adecuada que está atravesando por una situación de pánico.

Es preciso distraer la atención, fijando el pensamiento en algo externo, hablar con alguien sobre cualquier tema, moverse, repasar las tareas del día o imaginar una escena agradable o un recuerdo bonito. Por muy difícil que pueda ser es cuestión de que la persona se  lo  proponga y lo practique.

La respiración es clave, controlar la respiración profunda y contar hasta diez es esencial, porque eso tranquiliza, baja los nervios y relaja. Esto puede acompañarse con sentarse y bajar los pies hasta el suelo y en ocasiones subir un brazo y luego el otro.

Es importante saber que muchas personas en el mundo sufren de ataques de pánico y pasan sus vidas tratando de evitar situaciones de estrés o de nervios que puedan generar una crisis, es saludable que los que tienen está condición compartan sus experiencias así como también pueden conversarlo con otras personas porque eso los ayuda a ver la situación como algo normal y poder tener control cuando los miedos aparezcan.

La fobia

Es otra condición que desarrolla el estrés causado por alguna experiencia de vida fuerte que a veces los seres humanos olvidan porque les ocasiona un temor incontrolable e inexplicable. No saben por qué de repente no pueden estar en medio de tanta gente, o subir a un ascensor, o a una altura en un edificio o pararse frente a una estatua o pintura de una figura  humana de grandes dimensiones que es la fobia menos común entre las tantas que existen en los seres humanos.

Generalmente los seres humanos prefieren evitar estar frente a esas situaciones que los exponga al miedo y la ansiedad que enfrentar la fobia y combatirla.  Efectivamente es lo más razonable si se analiza desde el punto de vista individual de aquellos que la sufren, pero lo mejor es tratarla porque hay personas que no logran controlar sus fobias y no les permite superar obstáculos y conseguir los objetivos en la vida o tener una buena calidad de vida.

El temor conlleva a que no se puedan realizar ciertas actividades o dificultan e impiden lograrlas, porque si es el caso de tener miedo a las alturas eso evita que en un momento subas a un mirador o a un avión.

El caso es que si la fobia no es tratada y aparecen muchas crisis seguidas puede causar depresión, problemas en la familia y en el trabajo, crisis de ansiedad e inclusive producir  ataques de pánico.

Ahora si es simple; es decir, de menor gravedad la persona puede: primero identificar qué tipo de fobia padece, a qué le teme o cuál es el miedo; segundo es muy recomendable hablar sobre los temores porque es beneficioso, ayuda a desahogarse y la persona se siente apoyada y comprendida.

La relajación es determinante así como jerarquizar los miedos, conociendo qué es lo que produce en el momento de la crisis más ansiedad, como estar frente a lo que causa la fobia o tocar aquello que la causa.

La falta de concentración agrava más los ataques de pánico y la fobia porque esa capacidad es muy importante para la relajación en una situación de crisis. A lo que se refiriere es en el momento de una dificultad en la que se presenta la ansiedad es esencial la concentración para poder enfrentar los síntomas tanto del pánico como de los miedos. El pensar en lo que se está viviendo de manera no correcta produce más temor, por eso es relevante concentrarse para saber cómo actuar, esto es fundamental para gestiona los recursos atencionales.

Es necesario descansar y ubicarse en lugares rodeados por la naturaleza porque eso reduce la ansiedad y fatiga. Un consejo práctico es que las personas con esas condiciones busquen opciones en su vida cotidiana en cuanto a hacer actividades recreativas para ejercitar sus capacidades de concentración, para que al momento de un ataque tengan las herramientas necesarios para enfrentarlo con tranquilidad.

Aunque parezca una locura repetir en la mente “concéntrate” ayuda a parar el mal pensamiento o el no adecuado,  lleva a centrar a la persona en lo que de verdad debe estar pendiente que es su estado de salud.

¡Relajate! Esto es imprescindible para poder enfrentar cualquier situación que cause un desequilibrio mental y emocional en el cuerpo, hay que tener presente que sé es lo que se quiere ser: una persona sumergida en el temor, viviendo con dificultades y evitando momentos de crisis o enfrentar la situaciones con ayuda para poder solucionar cada contexto que pueda exponer a alguien a la locura o la muerte.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"