Dar mucho y recibir poco, también cansa

¿Te amas lo suficiente como para dar mucho con justicia cuando estás recibiendo lo mínimo?

A pesar de lo que otros te puedan decir, es válido que sientas que te hace mal dar sin recibir. Muchas veces no es lo mejor seguir dando, a pesar de no recibir lo mismo de vuelta. Tampoco es buena idea ayudar de forma constante a alguien más, sobre todo si es que la otra persona, no está interesada en cambiar.

Si es que te olvidas de ti mismo, con el objetivo de ayudar a los demás, entonces te estarás condenando a vivir sin la gratitud hacia ti mismo, pues el pilar de nuestra identidad es el amor propio y el cimiento hacia nuestro crecimiento personal.

Otro punto de vista acerca de la acción “dar” es que cuando estamos ayudando a alguien, nos estamos apreciando, en el sentido de que nos miramos a nosotros mismos como capaces de dar algo que nosotros tenemos y que podemos compartir.

El escenario es diferente cuando las personas se aprovechan de nosotros ya que, en ese caso nos podemos sentir necios, por lo que la relación se convierte en un peligro para nuestra autoestima y bienestar.

Por otro lado, si es que la persona estuvo con nosotros en los malos momentos, entonces el agradecimiento nunca es suficiente. Por lo que el ofrecer lo bueno que tengamos, es un acto de bondad. Podemos ofrecer nuestros sentimientos, actos, pensamientos, etc. Es recomendable que tengamos presente los valores de la bondad y el ofrecimiento en nuestro actuar.

El poder de la reciprocidad y de la gratitud

Al experimentar la situación de dar sin recibir nada a cambio, nos podemos dar cuenta de que la importancia que tiene el reconocer el valor de la gratitud.

El agradecer a los demás, es una conducta que deberíamos tener a diario, ya que hay muchas maneras de hacerlo. Algunos ejemplos pueden ser: una sonrisa, tener palabras cálidas para otros o con nuestras acciones. Lo único que está claro, es que una manera de dar es por medio del agradecimiento, por lo que podemos responder así a lo que hemos recibido.

La reciprocidad equilibrada se caracteriza por tener en su caso un intercambio que se responde con gratitud. El decir gracias o hacer un acto que “devuelva” lo que otra persona te dio, entonces es reconocer que la persona es valiosa y que merece que le entreguemos algo, como gesto de querer mantener la reciprocidad.

No hay mejor manera de mejorar nuestra salud y bienestar que con el agradecimiento. Nos hace sentirnos validados, merecedores de amor, aumenta nuestra autoestima, etc. En las buenas y malas, tenemos la capacidad de sentirnos reconfortados y contenidos, podemos encontrar la manera de seguir dando y abriéndonos a poder recibir. Así, además se aumenta nuestra autoestima, por medio de sentirnos orgullosos acerca de lo que pudimos dar a otros.

Video propiedad de Belife Motivación


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"