¡Cuidado! Nunca le hables a tus hijos mal de su papá

Ten en cuenta que el daño no se lo haces a tu pareja, sino a tu propio hijo .

‘Él no te quiere’, ‘te abandonó’, ‘nunca se preocupó por ti’. Si con estas frases intentas ‘lavarle la cabeza’ a tu hijo y desdibujar la imagen que tiene de su padre, así sea verdad, entiende que el daño no se lo haces a tu pareja, sino a ese niño que espera ser querido por ti y su papá.

Según Walter Dávila, director de Psico Asesores, eso es terrible para un hijo, ya que lo normal es que espere ser amado y protegido por ambos progenitores.
Repetirle estos mensajes negativos hace que el menor los grabe en su conciencia y sufra trastornos en su personalidad. Además de sentirse triste y perderle el respeto a su padre, puede empezar a rechazar y no respetar cualquier figura de autoridad como a los profesores y personas mayores. Además, convertirse en un chico rebelde. “También podría caer en depresión, ansiedad y dañar a otras personas, como una forma de vengarse por la falta de amor de su padre”, advierte el psicólogo.

Papá y mamá

Por eso, así tu esposo se haya portado mal contigo, o tú, papá, te llevas muy mal con tu esposa, no contamines a tu pequeño con mensajes negativos, ya que su corta edad no le permitirá sobrellevar ese daño.

No hables mal del padre de tus hijos
Algunas personas te dirán que no hables mal de él frente a los hijos, yo te sugiero que simplemente no hables mal de él. Es seguro que tienes muy buenas razones para haberte separado o para que él no esté con sus hijos, pero sean cuales sean esas razones, a pesar de lo mala que pueda ser o haber sido su relación, no hables mal de él. Los niños escuchan más de lo que tú te imaginas, lo perciben y lo asimilan sin tener más elementos para reflexionar la información que reciben. Aunque al principio te cueste trabajo, habla de él con respeto, sin denigrarlo o criticarlo de ninguna manera. Tampoco permitas que tus hijos hablen mal de su padre.

Habla de manera positiva del parecido de tus hijos con su padre
Muerde tu lengua antes de hacer un comentario negativo o hiriente sobre el parecido físico o actitudes, gestos o maneras que tus hijos hayan heredado de su padre. Hacer esto destruye el autoestima del niño, se sentirá avergonzado de ser quien es, de su aspecto y de su condición. Por ello, evita todas esas frases terribles que lastiman tanto. Tal vez tú veas en tu hijo algo que odiaste en su padre o que te recuerde algo triste o doloroso, pero ese es tu problema, no del niño. Por lo tanto, tú eres quien debe cambiar de actitud. Finalmente, ¿te digo un secreto que nunca falla? Perdona y olvida, es por tu bien, pero sobretodo, por el bien de tus hijos.

Reconoce y acepta que él es el padre de tus hijos


y que al igual que tú, está aprendiendo a serlo. Dale la oportunidad, confía en sus decisiones, dale su lugar (aunque pienses que no lo merece) y bajo ninguna circunstancia pretendas imponer que otro hombre, sea tu padre o una nueva pareja, tome su lugar y que tus hijos simplemente lo acepten porque tú lo dices.
Fomenta la relación padre-hijo tanto como sea posible
Las cartas, las visitas o llamadas telefónicas pueden ser de mucha utilidad para los niños. Si se trata de adolescentes, anima sin presionar o forzar. Sé cuidadosa y prudente. Ayuda a tus hijos a procesar las cosas que le han tocado vivir, ya sea un nuevo matrimonio del padre, otra familia o las diferencias en el estilo de vida presente en casa de su padre y en la tuya. Por el bien de tus hijos, busca tener una relación amable con su padre y la familia de él, que al final es la familia de tu hijo. No te enojes o te frustres si él tiene el amor de los niños “sin hacer nada” o tanto como tú haces (o crees que haces); solo se constante, honorable y compórtate con dignidad.

Ten presente que un día lo amaste

y las cosas fueron de tal modo que él colaboró para que tú seas la madre de tus pequeños. Recuerda que, aunque han terminado su relación de pareja, nunca terminará la que tienen con sus hijos. No permitas que los malos sentimientos se apoderen de ti. No uses a los niños para vengarte de lo que él pudo haberte hecho, eso en nada te ennoblece y sí te aleja mucho de lo que una buena madre es.

Cuando los años pasen y veas que tus hijos son equilibrados y buenas personas, sabrás que todos tus esfuerzos valieron la pena.