Cuidado: las rupturas pueden ser contagiosas

A veces, las rupturas se asemejan a una gripe: cuando ataca a una persona, es muy probable que le ocurra lo mismo quienes están en su círculo íntimo.

¿Será esto solo una impresión? ¿O en realidad podemos decir que las rupturas se contagian?

Reacción en cadena

En ocasiones, una ruptura desencadena otra, y otra y otra y no parece tener fin.

Puede tratarse entre las amistades “reales” o las virtuales de las redes sociales (si es que esta distinción tiene algún sentido en estos tiempos), pero lo cierto es que a veces aparece una especie de ola de rupturas que se expande entre tu círculo de amistades.

Parece ser que esto es algo más que una leve impresión… y algunas investigaciones lo avalan.

Por ejemplo, en lo que respecta al divorcio, existe un 75% más de probabilidad de separarte de tu pareja si ves que un amigo cercano o un familiar lo hace. Esto también rige si solo es amigo de un amigo, convirtiéndose en una verdadera “epidemia de desamor”.

Los por qué



Estos son algunos de los motivos que explicarían por qué las rupturas se suceden en cadena.

-Las rupturas hace que reflexionemos y nos cuestionemos sobre los sacrificios que hemos hecho por nuestra relación y cómo nos han afectado en nuestra vida. A veces, ver los errores de otros nos hace tomar consciencia de los propios.

Por ejemplo, muchas veces sacrificamos nuestros objetivos (una oportunidad laboral, un viaje, una oportunidad de estudio) por una relación. En el momento nos parece la mejor opción y lo que nos hace feliz, pero cuando vemos que una relación de alguien conocido se termina, pasamos a cuestionarnos nuestras decisiones.

Esto, por supuesto, no tiene por qué terminar necesariamente en una ruptura, pero bien puede llevar a un rescate de nuestros más íntimos deseos para hacerlos realidad, estando en pareja.

-Cuando ves que alguien pone fin a su pareja y se queda en total soledad, te hace ver que quizás tú resignaste a tus amigos en pos de tener a tu pareja.

Es algo bastante común: al conseguir pareja, nos alejamos de nuestros amigos. Especialmente las parejas casadas pierden algunos de sus vínculos sociales.

Si ignoras a tus amigos cuando comienzas una relación, quizás ellos no quieran estar a tu lado cuando esa relación termine. Asegúrate de no alejarte de tus amigos, equilibra ambos aspectos de tu vida.

-Puede ocurrir que cuando ves que otras personas recuperan “su libertad”, añores la tuya. Salir donde quieras a la hora que quieras, sin necesidad de consultar, suena muy atractivo, especialmente si estás en una relación en la que no te sientes libre de hacerlo.

Si esto se te cruza por la mente, quizás deberías pensar seriamente en la relación que estás teniendo: si te coarta en tu libertad y te sientes asfixiada, no es algo positivo para ti.

-No son raros los casos en que se experimenta un deseo de tener contacto íntimo con otra persona que no sea nuestra pareja… y cuando vemos que un amigo o familiar lo hace, esa idea se reafirma. Si esto permanece por mucho tiempo, es una gran señal de alerta.

-Cuando vemos que una persona pone fin a un noviazgo o a un matrimonio, incluso de muchos años y no es “el fin del mundo”, quizás te cuestiones que lo que pensabas imposible para ti no lo es tanto.

Esto ocurre en el caso de relaciones que están atravesando problemas, pero que pensamos que no se puede terminar por múltiples razones: los hijos, el aspecto económico, la presión familiar, el qué dirán, etc.

Qué hacer

Aunque el “efecto contagio” puede ser muy fuerte, es imprescindible no tomar medidas apresuradamente.

Si la idea de terminar tu relación te da vueltas en la cabeza, es necesario que pienses calmadamente sobre lo que vas a hacer y no lo hagas llevada por impulsos.

Lo primero que debes hacer es analizar tu relación, si te resulta positivo y te permite desarrollarte como persona. Para continuar con una relación no es necesario que no existan conflictos (de hecho, eso es un imposible) pero sí es imprescindible que hayan encontrado una manera de resolver los conflictos de una manera positiva para ambos.

Lo segundo es analizar tus sentimientos: ¿amas a esa persona con la que estás? Y si es así… ¿por qué surgen las dudas? Especifica qué aspectos de tu relación deben cambiar para que te sientas feliz al respecto.

Aunque en tu círculo más cercano las rupturas abunden, esa no es unarazón suficiente para hacerlo. Cada relación es un caso singular y único y lo que para una puede ser la solución y la salida, para otra puede no ser lo adecuado.

Es imprescindible que abordes el tema con la debida seriedad. Habla con tu pareja con respecto a tus dudas, una charla profunda y sincera puede despejar el camino.

Si ambos sienten amor el uno por el otro, pueden tomar las medidas necesarias para que la relación perdure en el tiempo. Si existen problema no solucionados, es el momento de hacerlo.

Al igual que con la gripe u otras enfermedades, el contagio de ruptura puede evitarse.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"