Cuidado: el exceso de actividades puede dañar a tus hijos.

Piano, patín, ballet.

Fútbol, ajedrez, natación, canto, guitarra.

Refuerzo de matemáticas, clases de inglés, apoyo de ciencias.

Y por supuesto, el colegio.

Los días de nuestros hijos están cada vez más cargadas de actividades, más parecidas a agendas de ejecutivos y orientadas a un fin utilitario en aras de un futuro, que a la vida de unos niños.

Y algo más grave aún: nosotros les hacemos esas agendas y la mayoría de las veces, sin tener en cuenta lo que ellos quieren o les gusta.

Más y más actividades

En la actualidad, es raro el niño o adolescente que no realice ningún tipo de actividad extracurricular. Deportes, idiomas, música, danza, dibujo o pintura e informática, están entre las más frecuentes.

Detrás de esta intención de los padres por hacer lo mejor para sus hijos, se esconden otros problemas.

Uno de ellos es que la necesidad de que papá y mamá trabajen en largos horarios, provoca que se busquen actividades para que los niños no estén solos. La actividad pasa a ser así una especie de excusa para que estén en un lugar seguro.

Esto lleva a olvidar algo fundamental: aunque las actividades extraescolares pueden ser extremadamente importantes en el desarrollo del niño, lo fundamental para que un niño aprenda, es que juegue. Y esto se logra únicamente si la actividad propuesta le gusta y le interesa.

Jugar

En nuestra vida actual, se está perdiendo el hábito de jugar como una actividad enriquecedora para los más jóvenes. Para el niño, jugar con sus amigos, sin presencia adulta, facilita la incorporación a la vida en sociedad, al formarse las habilidades sociales.

Esto es cada vez más difícil: por cuestiones de seguridad, difícilmente los niños puedan estar solos y las relaciones con familiares y vecinos son más esporádicas.

Los padres no deben pensar que el niño está “perdiendo el tiempo” cuando juega. Si la posibilidad de estar con otros niños sin mayores responsabilidades está limitada, deben tratar de compensarlo apuntando a sus hijos a actividades extraescolares que le agraden, le diviertan y le permitan interactuar con otros niños.

Qué actividades pueden hacer

A lo largo de su desarrollo, el niño debe realizar diferentes actividades.

Para los más pequeños y que estén aún en la primaria, las mejores actividades son las que se desarrollan al aire libre, con un alto contenido lúdico y que se realicen en espacios amplios, con buena luz. Deben apuntalar su creatividad, con la intervención del movimiento.

Los que están en la secundaria deben desarrollar actividades en las que esté presente la posibilidad de crear y desarrollar proyectos en grupo. Así afirmarán su visión del mundo, mejorarán sus habilidades sociales y podrán compartir sus talentos con otros, para lograr proyectos en común. Esta es una etapa de construcción de su identidad y necesitan sentir y saber lo que pueden aportar.

Los consejos

Estos son algunos tips útiles para elegir las actividades extracurriculares de nuestros hijos.

1 Prestar atención a sus intereses. Puede ser que una actividad nos sea útil a nosotros por nuestros horarios, pero finalmente debemos dejar que nuestros hijos elijan entre las opciones. Lo principal a considerar es que se trata de SU momento de ocio y que tiene que ser satisfactorio para ellos.

2 Es importante tener en cuenta su personalidad. Hay niños muy activos y otros más tranquilos; unos son tímidos, otros se llevan todo por delante. No hay dos iguales y por lo tanto, se integrarán mejor en un tipo de actividades que en otras. El grupo de teatro del colegio puede ser fantástico para algunos, pero no para otros y lo mismo ocurrirá con el fútbol, el básquet, la guitarra o sea la actividad que sea.

3 Un día saturado de actividades puede ser muy perjudicial para cualquier niño. Necesitan descansar, tener tiempo para jugar con sus amigos, hacer las tareas escolares, charlar con nosotros o incluso “estar sin hacer nada” y aburrirse. Sería ideal dejar al menos un par de días sin actividades extraescolares, porque el exceso de estas puede conducir al estrés y la ansiedad.

4 Si no le gusta, no hay que obligarlo a él. A veces, por temor o desconocimiento, ellos pueden resistirse a hacer algo. En este punto, es importante encontrar un punto medio: animarle a perseverar, pero reconocer cuando no vale la pena que continúe con esa actividad. Se puede negociar: llevarle unos días a probar y que luego defina si le gustaría seguir o no… y estar dispuestos a aceptar su decisión.

5 Si aparecen síntomas de cansancio, insomnio, nerviosismo o decaimiento, puede indicar que el niño no pueda con todas sus actividades. Al igual que los adultos, los niños pueden sufrir estrés y es importante atender a las señales de él.

6 El refuerzo escolar debe limitarse a lo estrictamente necesario y en los casos en que sea imprescindible, para no sobrecargarlos.

Lo fundamental

Algo extremadamente importante pero que muchas veces se olvida, es que nuestros hijos deben desarrollar SU vida y no la que nosotros no pudimos tener.

Son frecuentes los casos de padres y madres que inscriben a sus hijos en las actividades que ellos no pudieron tener en su infancia o en su juventud, pero no teniendo en cuenta si le gusta o no a sus hijos. Nuestros intereses, los viejos proyectos que abandonamos y las cosas a las que hemos renunciado, son parte de nuestra vida, pero no de la vida de nuestros hijos.

También es importante abandonar la noción “utilitarista” de las actividades extracurriculares, ellos son niños y tienen derecho a vivir esa etapa de su vida con alegría y sin presiones.


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