Cuida tus hormonas y siéntete mejor.

En algún momento seguramente has escuchado hablar de las glándulas endocrinas, para explicarlo de manera sencilla, son aquellos pequeños pero muy poderosos órganos que se encuentran situados en todos los sectores de nuestro cuerpo. Por lo general, las mismas tienen la misión de controlar las importantes funciones del organismo por medio de la liberación de hormonas. Las funciones de éstas glándulas son la de producir una o más hormonas específicas: el hipotálamo, la hipófisis (glándula pituitaria), la glándula tiroidea, las glándulas paratiroideas, los islotes de Langerhans (islotes pancreáticos), las glándulas suprarrenales, los testículos en el hombre y los ovarios en la mujer.

La Fundación Hormone, que corresponde a la Sociedad Endocrina de los Estados Unidos, y principalmente es la responsable de difundir las investigaciones endocrinológicas más relevantes y encargada, a su vez, de la prevención, tratamiento y cura de los trastornos relacionados con el malfuncionamiento de las hormonas, la define de esta manera: “La pituitaria, el hipotálamo, el timo y la pineal; los testículos y los ovarios; las glándulas adrenales, la tiroides, la paratiroides y el páncreas, son glándulas que tienen un papel fundamental en lo que a la salud de las personas corresponde.”

Las glándulas endocrinas se caracterizan por estar desprovistas de conductos excretores y la secreción la vierten directamente a la corriente sanguínea o linfática. Ellas están reguladas principalmente por sistema nervioso, o bien por otras glándulas endocrinas o por combinación de factores nerviosos y endocrinos. El sistema endocrino se encarga de segregar un conjunto de hormonas, que liberadas al torrente sanguíneo regulan las funciones del cuerpo.

Una gran maestra: la pituitaria

La glándula pituitaria, llamada también hipófisis o conocida como la “glándula maestra” es la que tiene una gran influencia en los órganos del cuerpo. Esta glándula se encuentra dividida principalmente en dos partes y cada una de ellas, a su vez, se encarga de generar distintas hormonas. La misma está localizada básicamente en la base del cráneo, tiene un pequeño tamaño y está anatómica y funcionalmente relacionada con el sistema nervioso.

Hablando en líneas generales, se puede decir que todas son esenciales, pero nuevamente entre ellas, las destacadas son: la prolactina (que es la que estimula la secreción de leche en las mujeres luego del parto), la hormona del crecimiento (encargada de estimular el desarrollo infantil, pues su importancia radica en el mantenimiento de una composición corporal saludable) y la adrenocorticotropina (que es la que estimula la producción de cortisol o como se la conoce comúnmente “hormona del estrés” y es esencial para sobrevivir).

La pituitaria posterior se encarga de la producción de dos hormonas importantes: la oxitocina, que causa el reflejo de lactancia materna (eyección) y causa contracciones al momento del parto, y la antidiurética o conocida también como vasopresina, que regula el equilibrio de fluido en el cuerpo.

Con relación a las hormonas pituitarias, el exceso o deficiencia de las mismas puede llegar a provocar graves desajustes en el organismo, por ejemplo: si el cuerpo se ve afectado por demasiada hormona del crecimiento, puede provocar gigantismo, y una deficiencia de esta hormona puede causar enanismo, o sea una muy baja estatura.

Los extremos que controla la tiroides

Esta pequeña glándula ubicada dentro del cuello, y situada específicamente delante de la tráquea y abajo de la laringe, es la encargada de generar las hormonas que controlan el metabolismo. La tiroides produce principalmente dos hormonas, la T3 (llamada triyoditironina) y la T4 (llamada tiroxina). Sin embargo, la deficiencia o el exceso de las hormonas tiroideas también acarrean consecuencias negativas, por ejemplo, a raíz de eso pueden surgir trastornos tales como: el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.

El hipotiroidismo es provocado por la deficiencia de esta hormona y sus síntomas incluyen principalmente pérdida de energía, reducción del ritmo cardiaco, resequedad de la piel, estreñimiento e incluso puede producir cierta sensación de frío en todo momento. El hipotiroidismo, puede producir en menores un retraso en el crecimiento, mientras que a las personas adultas esta deficiencia las puede afectar de una manera distinta, en ellas muchas veces puede causar un aumento de peso.

Contrariamente al hipotiroidismo, también puede producirse un crecimiento de la tiroides, lo que normalmente se conoce como hipertiroidismo. El exceso de esta hormona, puede derivar en enfermedades como el bocio exoftálmico, o enfermedad de Grave. Existen algunos síntomas comunes para identificarlo como por ejemplo: ansiedad, ritmo acelerado del corazón, diarrea, pérdida de peso, dificultad para concentrarse, fatiga, pérdida de cabello, temblor en las manos, intolerancia al calor, aumento del apetito, aumento de la sudoración. En las mujeres también puede ocasionar irregularidades en la menstruación, entre otros síntomas.

¿Cómo cuidar las hormonas?

Normalmente una mala alimentación o la falta de ejercicio suelen figurar como las causas más comunes del desequilibrio hormonal. Por eso, es importante que primeramente te fijes en esos detalles. No todo escapa a nuestro control, cada desequilibrio hormonal puede regularse siempre y cuando llevemos un adecuado tratamiento médico y cuidando además, de nuestros hábitos de vida. Debes saber que el estrés, los malos hábitos de salud y alimentación, las toxinas y muchos otros factores pueden afectar el balance del sistema hormonal.

El funcionamiento hormonal es vital para el organismo: son pequeñas pero muy poderosas, así que cuídalas.


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