Cuanto más celosa más inteligente: estudio.

Probablemente todas hemos sentido celos y hay quien dice que “no hay amor, si no hay celos”.

Es una cuestión de medida, por supuesto, pero constituyen una respuesta natural ante la amenaza de perder una relación interpersonal importante.

Mucho se ha hablado de los celos, pero una investigación hecha por Roanoke College en Virginia ha descubierto algo muy llamativo acerca de los celos.

Sentimientos

Aunque los celos pueden calificarse de “normales”, no implica que sean completamente racionales. Además de las circunstancias presentes y actuales que puedan existir en la vida real, en ellos siempre existe algún componente de irracionalidad. Esto se debe a que los celos tienen raíces en el inconsciente, debido a que se pueden detectar síntomas de celos a una edad infantil.

Los celos se manifiestan con varios sentimientos.

-Dolor y tristeza al pensar que estamos perdiendo a alguien que amamos.
-La emoción de no poder tener todo lo que ansiamos y amamos.
-Sentimiento de rivalidad contra quien se queda con el ser amado.
-Autocrítica y culpamos por perder lo que amamos.

En ocasiones, los celos pueden llegar a volverse incapacitantes, ya que la persona vuelca toda su energía en la situación, ya sea real o no.

Una extraña relación

Según un estudio en la Universidad de Virginia, las mujeres con coeficiente intelectual más alto suelen ser más celosas.

Los autores del estudio comprobaron esta teoría en un grupo de voluntarias, quienes se prestaron, junto con sus parejas, a formar parte del experimento social, aunque nadie sabía cuál era el tema del estudio.

En la investigación realizada, se le pidió a los participantes imaginar diferentes posibilidades con mensajes falsos en Facebook, entre los que estaban comunicaciones antiguas de su pareja con personas del sexo opuesto.

Los resultados mostraron que las personas con mejores calificaciones y alto rendimiento en sus estudios, especialmente las mujeres, desarrollaban más sentimientos de celos.

Esto se explicaría porque suelen tener una personalidad perfeccionista y controladora, rasgos que la ayudan a detectar cualquier anormalidad en la pareja pues no toleran el engaño.

La percepción de una infidelidad altera su rutina, lo que conduce a que los celos aparezcan, afirmó Denise Friedman, una de los autores de dicho estudio y profesor asociado de psicología en Roanoke College en Salem.

La investigadora aseguró que los estudiantes con promedios más altos suelen ser más conscientes, muestran un mayor autocontrol y tienden a ser perfeccionistas. Al percibir la infidelidad, probablemente se altera su intento de perfección en todos los ámbitos, lo que hace que el sentimiento aflore.

Curiosamente, los hombres solo mostraron celos cuando los mensajes se acompañaban de emoticones, entre ellos, uno sonriente y guiñando caras. Esto sería porque se percibe como un coqueteo de índole sexual.

El peligro

Sin embargo, hay una amenaza latente es esta situación.

Estas personas más inteligentes, al percibir algo que consideran una infidelidad y ver afectado su deseo de perfección, pueden llegar a ser víctimas de sus pensamientos mal fundamentados sobre las acciones de su pareja, de forma que caen en estos juegos mentales.

Los celos, fundamentados en ideas propias, puede dañar la imagen previamente creada de la pareja. Esto puede llevar a sentir que ya no se es capaz de tener el control de la misma, ni de sus emociones.

El estudio también revela que los hombres suelen desarrollar más celos en el ámbito sexual de las relaciones y las mujeres celan más a su pareja en el medio emocional. Por eso, las situaciones en las que imaginan la infidelidad corresponden a esos ámbitos.

Un problema

“No soy celosa, solo cuido lo que es mío”: esa es una frase muy común entre las mujeres que reconocen lo que sienten.

El amor no es fácil y muchas parejas creen que “en la guerra y en el amor todo se vale”, pues se trata de preservar nuestra relación.

Los celos son un problema real y demuestran inseguridad en quien los padece, pudiendo causar mucho sufrimiento.

La persona celosa no duda de su pareja, sino de sí misma, aunque se niega a reconocerlo. Los celos muestran inseguridades personales y problemas de autoestima.

Cuando los celos se han instalado en la relación, se debe actuar para que no la destruyan. La persona celosa se atormenta porque duda sobre su pareja, piensa que coquetea con alguien más o que ya establecido una relación paralela.

Curiosamente, los celos suelen ser causantes de la situación que anuncian. Para la persona que es “celada”, es muy difícil soportar la presión que genera el celoso un día tras otro, con controles y preguntas constantes y por ello este tipo de relaciones suele terminar en ruptura.

Cuando siguen juntos, no son raros los casos de relaciones tóxicas, en las que predominan el control, la desconfianza y hasta las agresiones.

Los especialistas sugieren que las parejas deben tener mucha comunicación entre sí, pues de lo contrario esta clase de inseguridades podría elevarse y destruir por completo el amor que al principio los unió.

Si una pareja está junta, es porque un sentimiento los unió. Si este es atacado por desconfianza constante, todo puede terminarse.