Cuando tú no esperas nada de nadie, tú vives mucho mejor!

Muchas veces en nuestras vidas, tenemos la tendencia a esperar que otras personas resuelvan nuestros problemas o nos provean lo que falta en nosotros mismos.

Podemos hacerlo inconscientemente, porque la dependencia se instala en nosotros con mucha sutileza, y cuando lo percibimos ya estamos en ese ciclo vicioso de depender del otro para vivir bien y felices.


Sin embargo, depender de otra persona nunca nos traerá una felicidad completa, porque nosotros somos los dueños de nuestro propio destino, y no nacemos para seguir los direccionamientos de otras personas.

Liberarnos de la dependencia de otras personas es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos. Cuando eso sucede, aprendemos a confiar más en nosotros y alcanzamos la paz de no vivir de expectativas.

Además, nuestra relación con nosotros mismos y con las personas a nuestro alrededor se vuelven más verdaderas, fuertes, honestas.
Cuando aprendemos a vivir por nosotros mismos, sin esperar nada de nadie, permitimos que nuestra vida fluya naturalmente y nos sorprenda.


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