Cuando tu esposo es un hijo más

Muchas mujeres realmente sienten que sus esposos son un hijo más. En lugar de ser un apoyo para llevar adelante el hogar, son tan como los niños y dejan a sus esposas cumplir el papel de cocinera, chofer, maestra, enfermera, mucama, coordinadora de eventos especiales y encargada de la disciplina. Ante esta situación, muchas mujeres se sienten sin energía, especialmente que trabajan largas horas fuera del hogar. Esta dinámica de la pareja se transforma en un verdadero círculo vicioso, del cual se hace difícil salir y donde ambos miembros de la pareja tienen la misma responsabilidad.

Y quizás lo más grave: la situación es tan difícil que lleva a una insatisfacción profunda en muchos matrimonios, lo que puede llevarlos a fracasar.

Maridos estresantes

La carga que implica llevar adelante un hogar donde hay niños es mucha y si no se comparte, puede derivar en problemas… y mucho más si el propio esposo pasa a ser “un niño más”. ¿Comiste?, ¿tomaste tu medicamento?. ¡no dejes la ropa tirada!, son frases que deben dirigirse a un niño, pero no a un esposo.

Y no solo eso: para muchas mujeres, a la exigencia propia de la maternidad, se agrega que su esposo es una carga adicional y tiene un impacto aún mayor en sus niveles de estrés. Una encuesta realizada en Estados Unidos por Today, donde se entrevistó a más de 7.000 mujeres con esposo e hijos, encontró que la madre promedio califica sus niveles de estrés en un 8.5 de cada 10. El 46% de ellas, o sea casi la mitad, dice que sus maridos le causa más estrés que sus  propios hijos.

Estas son algunas de circunstancias que se repiten:

– Las madres se preocupan aún más, porque no tienen suficiente tiempo en el día para hacer todo lo que es necesario.

– 3 de cada 4 mamás con pareja dicen que ellas hacen la mayor parte de los deberes de crianza y del hogar.

– 1 de cada 5 madres dice que no tener suficiente ayuda de su cónyuge.

Esta desigual carga en la pareja se transforma en una fuente importante de estrés diario. Además puede agravarse: investigadores de la Universidad de Padova han descubierto que esto se traduce en una notable diferencia en la salud más adelante, cuando uno de los integrantes de la pareja fallece. Cuando el marido pierde a su esposa, su salud normalmente se deteriora, pero si es la mujer la que pierde a sus maridos, se vuelve más saludables y enfrentan de mejor manera el estrés y la depresión.

Los investigadores piensan que esto se debe a que los hombres dependen en mayor medida de sus parejas femeninas.

Desigual carga

Las investigaciones sugieren que la mala distribución de las tareas y responsabilidades en el hogar entre el hombre y la mujer, es una fuente de estrés para la mujer y que el hombre es mucho más dependiente de su pareja.

La madre espera el apoyo de su pareja para cuidar de la familia en los diferentes aspectos de la vida diaria: organizar los horarios, llevar a los niños al médico y al colegio, hacer las tareas escolares, realizar las tareas de limpieza y miles de etcéteras. Pero normalmente esto no es así: incluso en las familias en las que ambos padres trabajan a tiempo completo (que es casi la norma hoy) es bastante común que las mujeres carguen solas con todas esas responsabilidades.

Si tú y tu pareja no tienen una división uniforme de las tareas y responsabilidades en el hogar, estas son algunas cosas que se pueden hacer para mejorar la situación:

1- Es necesario que tengan una profunda charla al respecto: el primer paso es reconocer el problema. No se trata de echarse culpas y recriminarse: lo importante es hablar de lo que está mal para que el futuro sea mejor.

2- Una vez aceptada la situación como un hecho, intenten hacer una lista de todas las pequeñas cosas que se deben hacer día a día y cada semana, vean cómo puedes hacer que las cosas sean más equitativas. Sean lo más claros y precisos que sea posible al hablar de las diversas tareas.

3- Busquen un sistema de calendario compartido al que ambos puedan acceder fácilmente en sus teléfonos y computadoras, para que nadie tenga que preocuparse de olvidar las fechas importantes de pagos, cobros, eventos importantes, etc.

4- Anímate a descansar más y aprende a delegar. En esta situación hay dos caras: puede ser fácil culpar a tu pareja por no asumir más responsabilidades en el hogar, pero muchas veces no confías plenamente en él parejas para que haga algunas cosas. Es necesario que aprendas a dejar que las cosas sean hechas por él, enseña con paciencia y también acepta que puede no haber una sola manera de hacer las cosas. Resiste la tentación de hacerlo todo tú, valora tu propio tiempo de descanso, es imprescindible para recargarte y cuidar de ti misma. Si eso significa que tus hijos salgan con su padre con ropa que no combina, no es el fin del mundo.

5- No permitas que tu relación entre en un pozo de aburrimiento y monotonía, pon un poco de chispa. Los niños y las cargas del hogar pueden afectar a la pareja y es muy fácil dejar que la relación pase a un segundo plano, pero esto es un gran error y que puede llevar a males mayores. Alimentar la relación de amor dos hará una gran diferencia tanto a corto como a largo plazo y permitirá una comunión más íntima en todos los niveles. Dediquen una cantidad de tiempo cada semana sin hijos, sin trabajo, sin distracciones, solo para ustedes dos. Puede ser simplemente salir a dar una vuelta, lo importante es mantener una conexión fuerte entre ustedes dos, que les ayudará a enfrentar los días difíciles, esos que nunca faltan. Todos los días, sin excepción, háganse una simple pregunta: ¿qué tal tu día?

6- Mantengan un diálogo permanente y sincero, donde puedan atender las necesidades de ambos.

Para que sea saludable, una relación de pareja debe ser “pareja”, tal y como su nombre lo indica.


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