Cuando tú eres tu mayor enemiga, ¿Qué es el autosabotaje y cómo puedes evitarlo?

¿Te has sorprendido algunas veces pensando por qué tus planes no han salido como querías?

¿Analizaste en profundidad por qué no has bajado de peso o no comenzaste a estudiar un idioma? ¿O quizás el motivo por el que pospones indefinidamente tu curso de automaquillaje o artesanía? ¿Aún no has conocido el país que tanto querías conocer desde pequeña?
Anota todas las causas por las que no has cumplido con las metas que te habías propuesto o simplemente no hiciste las cosas que te hacen sentir bien.
Verás que muchas veces tu mayor enemigo está muy cerca.
En realidad, eres tú misma.

Autosabotaje


El sabotaje es un proceso por medio del cual se destruye o se obstruye un plan para alcanzar una meta; el autosabotaje significa que nos lo hacemos a nosotras mismas.
Vamos a los ejemplos anteriores: querías bajar de peso, pero nunca cambiaste tu alimentación y tampoco hiciste ejercicio. Fuiste a un gimnasio, pero lo abandonaste a la semana por los dolores que me dejaban los ejercicios.
No iniciaste el curso de automaquillaje, porque tomaste otro compromiso laboral que no tenías por qué hacer. No conociste otro país ni estudiaste otro idioma por presuntamente no tener dinero, pero gastaste muchas veces en cosas que no necesitabas.
Si bien existen circunstancias puntuales que te impidan cumplir con tus metas o te obliguen a postergarlas y que están fuera de tu control, es necesario que reconozcas
que muchas veces eres tú misma la que te saboteas.

Por ejemplo, querías ir a un concierto que tiene una entrada muy cara, pero tu coche se descompuso y gastaste tus ahorros en la reparación. Esto no puedes tomarlo como un autosabotaje, pero es totalmente diferente de los ejemplos puestos anteriormente.

Cómo se manifiesta


El autosabotaje es algo inconsciente de nosotros y se manifiesta cuando asoma una situación que puede significar un cambio más o menos importante en nuestras vidas.
Cumple la función de mantenernos en nuestra zona de confort, donde tenemos todo bien ordenado y controlado.
Puede manifestarse en cualquier ámbito de tu vida: te citaste con alguien que te gusta mucho, pero te enfermas, haces que te surja un imprevisto en tu trabajo o directamente no acudes a la cita. O al fin lograste una entrevista laboral que significaba mucho para ti, pero dices algo totalmente inapropiado y quedas inmediatamente descartado para el puesto.
El autosabotaje se compone de un conjunto de aspectos reprimidos y no aceptados acerca de nosotros mismos, que han adquirido una gran fuerza en forma oculta. Son formas de conducta y creencias limitantes que surgen en los momentos claves, tomando un gran control sobre ti, entorpeciendo tus planes y proyectos de mejora y evolución personal.
Aparece cuando experimentamos un miedo intenso y nos sentimos inseguros, sin confianza en nosotros mismos y nuestras posibilidades para enfrentar un hecho determinado.
Puede tomar diferentes formas: indecisión, postergación, adicciones de cualquier tipo, dormir poco o comer en exceso. Por ejemplo, la indefinición y la angustia nos asalta ante un proyecto nuevo, de tal forma que nos inmoviliza. Ante las dudas de si podremos afrontar el desafío, si estamos preparados o si somos capaces, finalmente quedamos en el mismo estado, sin avanzar nada.


Las personas también pueden autosabotearse negando sus sentimiento, comparándose con otros para sentirse inferiores o involucrándose en relaciones que los derriban y dañan emocionalmente. Este comportamiento parte, muchas veces, de ignorar lo que uno quiere y necesita.
En otros casos, el autosabotaje toma formas más curiosas y llamativas. El logro alcanzado genera sentimientos de satisfacción y placer, pero sin embargo, estos se transforman en estados de angustia y a veces llegan a somatizarse. Esta situación desaparece cuando atacan y destruyen los logros que con tanto esfuerzo se consiguieron.

Cómo enfrentarlo


Estos patrones negativos de conducta normalmente vienen desde mucho tiempo atrás y se originaron en la niñez. Pueden asociarse con el tipo de relación establecido con nuestro progenitor de sexo opuesto, es decir, de la niña con su padre, o del niño con su madre.
Para evitar el autosabotaje es necesario enfrentarlo y esto no es tan fácil, ya que son conductas inconscientes.
En un primer momento, el fracaso en algún momento de nuestra vida nos genera culpa y frustración. Normalmente somos implacables al autoevaluarnos, por eso lo primero a tener en cuenta es ser flexibles y tratar de identificar exactamente lo que nos lleva al fracaso, especificar el problema.

Es también necesario convencernos de que realmente somos buenos en algo y que nos merecemos eso que buscamos y que significaría una mejora sustancial en nuestras vidas.
Luego debemos identificar las acciones que nos llevan al fracaso, a no llegar a eso que ansiamos.
El miedo a fracasar suele surgir con fuerza y es un gran aliado de las fuerzas de autosabotaje. Es normal, pero si primero reconoces los valores que tienes, debes asumir una verdad indiscutible: muchas veces los triunfos llegan luego de varios fracasos, ya que en cada uno aprendemos algo nuevo, que antes no sabíamos.
Identifica lo que quieres en tu vida y fíjate objetivos específicos. Puedes también esclarecer objetivos intermedios, pero que apunten siempre en la misma dirección, en metas grandes y ambiciosas.


No está mal que pienses en lo que vendrá, pero siempre enfocándote en la manera de obtener en lo que deseas, no en las trabas y problemas, esos son solo accidentes a superar. Es normal sentir miedo cuando tenemos que dejar atrás viejas estructuras y formas de pensamiento y comportamiento, pero es necesario que seas consciente de ese temor y lo asumas, así como todas las creencias obsoletas asociadas a él. Esto es algo imprescindible para avanzar y desarrollarte.
Reconoce y detecta cada una de las acciones y decisiones que te impiden alcanzar lo que has soñado. A veces no es fácil, porque son mecanismos automáticos y que están perfectamente integrados en nuestra forma de actuar, tanto que simplemente no los vemos como un sabotaje.

Si es necesario, escribe las causas que no te permitieron lograr ciertas cosas y de esa lista podrás identificar claramente cuáles son de tu responsabilidad. Esto es clave y debes hacerlo con una gran honestidad, sin caer en el autocastigo: lo hecho, hecho está, ahora es necesario enfocarse en el futuro.
Ahora resta lo más difícil: dejar de autosabotearte.


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