¿Cuándo te vencen las emociones optas por consumir comida en exceso?

La relación personal con los alimentos está determinada por las emociones desde los inicios de nuestras vidas. Ya que desde que nacemos somos alimentados por la leche materna que es un vínculo natural, que además de recibir satisfacción, también se percibe placer y cariño.

Consumir alimento por condiciones emocionales, radica en utilizar la comida para distraer o anestesiar estados emocionales intensos. Muchas personas optan por consumir alcohol, el tabaco, las drogas o las compras compulsivas buscando alivio. Sin embargo, el mecanismo emocional más elegido sigue siendo comer.

Las aficiones establecen que consumir alimentos no son un acto automático y monótono, sino un hábito gozoso que nos satisfacen en muchos sentidos. Pero si se viven problemas emocionales, estos pueden trasladarse peligrosamente a la comida.

Una falta de afecto puede retribuirse con un consumo excesivo de comida o puede estar en el origen de un rechazo patológico a ciertos alimentos. Las emociones nos empujan a comer o a dejar de hacerlo.

Cuando atravesamos por una situación de nostalgia y desilusión, en ocasiones sumergimos nuestros sufrimientos en comida y es que es muy indiscutible que las personas en ocasiones se acoge en la comida cuando está estresada, se siente vacía, fastidiada y hasta ansiosa.

Del mismo modo se ve relacionada a las emociones positivas, como por ejemplo el sentimentalismo, compartir el día de San Valentín, una cita o cualquier otra festividad.


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