Cuando te falta amor propio, vas por muy mal camino, te enseñamos a amarte con locura en pocos pasos

3. Piensa en el presente para avanzar hacia el futuro

Organizar el día a día no siempre es tarea fácil y más cuando hablamos de cosas o decisiones que pueden afectar a nuestro futuro. No hablamos de qué hacer hoy para comer, sino de si he de aceptar ese trabajo o no, mudarme a aquella ciudad o quedarme aquí, etc. Plantearse el presente y aspirar a algo mejor, o simplemente diferente en nuestra vida, no debe causarnos malestar, sino todo lo contrario, alegría por cambios que pueden ser positivos en nuestra vida. Rompe con las creencias de que los cambios no son buenos, porque, en la mayoría de casos, serán para tu mejor bienestar.

4. Toma conciencia de tus pensamientos diarios

Saber hablar con uno mismo y hacer introspecciones de vez en cuando, nos ayudará a tomar conciencia de nuestros pensamientos diarios e interpretar cada situación o vivencia de la mejor manera posible. A lo largo del día nos encontramos con multitud de emociones tanto positivas, negativas y neutrales. Saber identificarlas y reemplazar las negativas por pensamientos constructivos es algo que debemos aprender a realizar de manera autónoma para no caer en depresión, ansiedad o malos pensamientos que no nos conducen a nada.

5. Pierde tus miedos

Vivir angustiado o con miedos continuamente nos hacen estar tensos con nosotros mismos y con el resto de la gente que tenemos a nuestro alrededor. El miedo al fracaso es uno de las mayores barreras que tiene el ser humano. Equivocarse no es fracasar, es aprender. Tenemos que liberarnos de esas ataduras que nos produce errar para desarrollar nuestras habilidades, aptitudes y capacidades y crecer como personas hacia el camino correcto. Conócete a ti mismo y conoce tus límites, es la mejor manera para aceptar los fracasos de una manera positiva.

6. Empatiza y reconcíliate contigo mismo

Normalmente solemos ser bastante críticos y exigentes con nosotros mismos. Y aunque no está del todo mal si se hace bien y de una manera constructiva, casi siempre es peor el remedio que la enfermedad. Si este paso no lo hacemos de una manera adecuada, solo conseguiremos hundirnos más y no avanzar en ningún plano de nuestra vida.

Cuando pensamos en nosotros, hay que hacerlo de una manera cariñosa, dulce y tranquila. Intenta describirte como si fueras una persona que te conoce y está delante de ti en estos momentos. Se que no es fácil, describirse a uno mismo siempre es tarea difícil. Pero con ello conseguirás darte cuenta de cómo eres y de empezar a tratarte como mereces, con amabilidad, respeto y amor.


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