Cuando guardar es un problema: conoce al Síndrome de Diógenes

La aparición de casos repetidos de personas que vivían recluidas en sus propios hogares y rehuyendo cualquier contacto con los demás, acumulando objetos y basuras de todo tipo, llevó a que en la década de los 60 se comenzara a investigar esta conducta.

En el año 1975 esta conducta fue denominada Síndrome de Diógenes, en referencia a Diógenes de Sínope.

Un sabio loco

Diógenes de Sinope era un loco sabio, nacido en el año 413 a. C. Desterrado de su pueblo, se instaló en Atenas y se hizo discípulo de Antístenes, el más antiguo pupilo de Sócrates.

Se transformó con el tiempo en uno de los pilares de la corriente filosófica de “los cínicos”. Convirtió la pobreza extrema en una virtud: vivía en un barril, rodeado de perros callejeros, con aspecto de vagabundo y estilo burlón. Fue llamado “Sócrates enloquecido”, por su lengua “picante”, sus sarcasmos y su forma de ser transgresora y amante de la confrontación. No tenía nada, no defendía nada y era libre hasta de sus propias ideas.

Sus únicas pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco, hasta que un día vio que un niño bebía el agua que recogía con sus manos y se desprendió de este.

En 1975, tomaron el nombre de este pensador para llamar al Síndrome de Acumulación Compulsiva (SAC), contraponiéndole a lo que representó Diógenes: libertad y desapego hacia los bienes y las cosas, ya que quienes padecen el síndrome de Diógenes acumulan cientos (o miles) de cosas, objetos y recuerdos, periódicos y basura, restos de electrodomésticos, de una forma patológica.


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