He criado a mis hijos sola, pero finalmente creo que salí ganando

Recuerdo perfectamente el momento en el que me arrodillé en mi cama, tomé las manos de mis hijos y le pedí a Dios Padre que no me abandonara, que me ayudara a sacar fuerzas, ya que en ese momento, sentía que no tenía ninguna, y que me apoyara en darle sustento a mis hijos.

En el momento, yo era bastante joven y en realidad, no tenía tanta experiencia en la vida. Así que oré, con el propósito de convertirme en una mujer más grande, más adulta, más fuerte, para poder proteger a mis hijos, que ojalá no les ocurriera nada malo, mientras yo no sabía qué hacer con mi vida.

A partir de que mi exesposo decidió abandonarnos a mi y a nuestra familia, decidí levantarme de mi cama, y salir a buscar trabajo. Tuve que dejar a mis hijos con mi hermana.

Cada paso que tuve que dar, fue pidiéndole a Dios que me abriese puertas. Aunque por dentro sentía una tristeza tremenda, yo sabía que tenía que cumplir con las promesas que les hice a mis hijos. No tuve tiempo de llorar y no me permití nunca ser débil.

El primer trabajo que conseguí fue en un supermercado. Yo siempre he sido una mujer afortunada, tengo muchísima fe en Dios y sabía muy bien todo lo que tenía que lograr, así que: trabajé durante bastante tiempo, sin descanso. Me levantaba temprano, trabajaba y gracias a ello, pude entender cómo pude levantar mi hogar sin la ayuda de un hombre. Sólo yo y mi buen Dios, que nunca, menos mal, me abandonó.


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