Comunicados y problematizados: parejas “enredadas” por Internet

Facebook, WhatsApp, Twitter: los smartphones y todas sus aplicaciones nos permiten estar comunicados más que nunca, las 24 horas de los 365 días del año, hasta con personas que estén del otro lado del mundo.
Como toda tecnología, tiene su lado bueno y su lado malo: podemos también sentirnos controlados. Increíbles herramientas de comunicación, impensadas algunos años atrás, pero que también pueden ser causa de problemas.


Obligados

El internet es una parte importante de nuestra vida: está presente en el trabajo, en el hogar y aún en nuestras vacaciones, en el entretenimiento y en el aspecto laboral.
Particularmente las redes sociales absorben una parte importante de nuestro tiempo y muchas personas no pueden dejar ni un minuto de estar pendientes de ellas.
No se puede negar el impacto de estas redes: nos ayudan a socializar, contactar con amigos con los cuales habíamos perdido contacto, pero abusar de estos medios tecnológicos puede traer problemas en el trabajo, la familia y la pareja. Las personas comunican allí expresan sus alegrías, sus grandes o pequeños acontecimientos mayores y menores, también desahogan sus penas y dolores (el fin de una relación, una tragedia, un accidente, una enfermedad).
Aunque este desahogo puede resultar liberador, puede convertirse en una adicción peligrosa: el Internet es, en este punto, un arma de dos filos. Las redes sociales son muchas veces son el lugar donde se ventilan problemas privados y dificultades familiares, conducta que puede resultar muy perjudicial para el entorno más íntimo si no se sabe manejar de la forma adecuada. En otros casos, ocasiona reclamos y peleas en la pareja, por el excesivo tiempo que se dedica a las redes sociales.

Complicaciones

Nunca como hoy, estuvo tan al alcance de todos la comunicación total y a un costo accesible. A toda hora podemos llamar o enviar un mensaje, una foto o un video a quien queramos, pero también estamos, de alguna forma, controlados, ya que las aplicaciones indican la hora de conexión y de lectura, incluso la ubicación.
Se da también un fenómeno curioso: no solo tenemos la posibilidad de estar conectados, sino que tenemos la necesidad de estarlo. Es más: si alguien nos envía un mensaje, sentimos la obligación de responder. Esto puede dar lugar a situaciones incómodas: si estás con tu pareja, por ejemplo, los reclamos, quejas, problemas y celos pueden aparecer, tanto si respondes como si no respondes. Si la situación se repite, puede afectar a la relación y amplificar las situaciones de celos. Hay quienes ponen en silencio su teléfono para no llamar la atención y evitar molestar a su pareja. En ocasiones, llegan al extremo de apagarlo para que no lo vean en línea y piensen que está chateando con alguien indebido.
En definitiva, el smartphone permite una mejor comunicación con los demás, pero también puede provocar más inseguridades en tu pareja. Situaciones similares a las que se dan con el WhatsApp, se pueden dar con el Facebook, donde un “me gusta”, un mensaje o una nueva amistad son capaces de originar airados reclamos.

Desencuentros

Las nuevas tecnologías han llegado para cambiar definitivamente nuestra forma de estudiar, comunicarnos, estudiar y relacionarnos con los demás, ya sean estos allegados por cuestiones laborales, amigos, familiares o parejas.

Muchas personas que son constantemente vigiladas en sus diferentes redes sociales, a través de los “me gusta” o los comentarios. Es bueno aclarar también que hay personas que no saben tener privacidad y el mundo entero sabe cuando van al dentista, se compran algo nuevo o lo que están comiendo, sin siquiera preocuparse por ajustar la privacidad de sus publicaciones. Eso no es bueno e incluso es potencialmente peligroso, porque nunca se sabe quién está al otro lado de la pantalla.
Los mensaje también pueden ser malentendidos: siempre hará interpretaciones erróneas, indebidas o quizás con mala intención.

Al utilizar WhatsApp, Facebook o lo que sea, debe ser bajo tus reglas y control. No permitas que te controlen, eres responsable de tus actos, tú eliges con quién interactuar o no.

Si tienes una pareja insegura, hagas lo que hagas no le complacerás, porque en realidad el problema no es la red social. Tú eres dueña de tu vida y de tu relación con los demás a través de las redes sociales: con quién te comunicas, qué compartes, qué publicas. Si te ves influida por los demás y por tu pareja al hacer esto, puedes entrar en una peligrosa espiral de control que no sabes en qué puede terminar.
Nunca se puede complacer totalmente a los demás, por lo que las publicaciones siempre pueden traer problemas. Las redes sociales son solo son un instrumento: no es el Facebook, ni el WhatsApp la que está controlándote e introduciendo elementos incómodos en tu vida: son personas las que lo hacen, usando las redes sociales como herramienta. El problema no es la tecnología, es cómo lo utilicemos. Por ello, piensa bien cómo lo haces.

Reglas que ayudan

Hay conductas que pueden causar problemas en la relación de pareja, a veces muy serios y llevar a terminar con la relación. Así también, hay cosas que pueden hacerse para que todo fluya mejor. Esta es una pequeña lista.

1- Tomar las publicaciones de la otra persona como algo personal. Si piensas que tu pareja postea que está cansado y aburrido, no tienes por qué pensar que se refiere a ti, así como él no debe pensar lo mismo de tus publicaciones.

Muchos desahogan sus presionas diarias en las redes y a veces son malinterpretadas.

2- Un “hola” es solo un saludo, no es la señal del comienzo de una relación. Infinidad de discusiones se generan por este motivo.

3- Si ponés en tu Facebook que estás en una relación, amigos de ambos compartirán, subirán fotos, etc.. Estas imágenes, así como vídeos y otros recuerdos, permanecen en el muro, así que es necesario pensar muy bien antes de realizar un posteo, viendo también las condiciones de privacidad, de manera que las publicaciones no sean vistas en principio por todo el mundo.

4- No todos lo hacen, pero se puede eliminar a la ex pareja de la red de amigos para no verla al recomenzar una relación. Es un simple paso que puede evitar momentos dolorosos o molestos.

5- Comentar con otras personas lo que tú crees o sabes que disgustará a tu pareja, no es una buena idea. No puedes controlar a dónde terminarán tus comentarios y pueden llegar a personas que te quieren perjudicar.

6- Si existe una esperanza de reconciliarte con tu pareja, no ventiles tus conflictos en público. Muchas veces los hechos se malinterpretan o se amplifican y ofenden a tu pareja, aunque ese no haya sido el propósito inicial.

7- No publiques aquello que no dirías en persona, no postees una foto o una frase que no pondrías en la muralla o en el frente de tu casa.


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