¿Cómo sobrevive una madre los primeros años de sus hijos en casa y sin ayuda? 10 consejos prácticos

Muchas mujeres que han trabajado toda su vida y han tenido apoyo de niñeras que se hicieron cargo de sus hijos durante los primeros años, después sienten la necesidad de pasar tiempo con ellos, pues han perdido momentos importantes como sus primeros pasos, su primera palabra, etc. y toman la decisión de renunciar a su trabajo y dedicarse por completo al cuidado de sus hijos. Esta idea les da mucha ilusión, piensan que todo será sencillo y que ellas podrán adaptarse a esa tarea de la mejor manera.

Te empiezas a convertir en la mujer que un día dijiste que nunca serías y empiezas a preguntarte: ¿cómo lo hacen?, ¿cómo sobreviven las madres sin ayuda, los primeros años de sus hijos?, ¿cómo es posible cuidar a los niños sin descuidar tu matrimonio?

No existe una fórmula secreta ni una receta mágica para que todo salga bien, pues cada familia tiene una dinámica distinta, pero sí podemos compartirles 10 consejos que las ayudarán a salir de situaciones caóticas que aprenderán a atesorar en su corazón.

1- Los juguetes en el piso, en el baño y debajo de la almohada significan vida. Cuando eres mamá, el perfeccionismo y la preocupación exagerada por el orden no te llevan a ningún lado, al contrario, te hacen perder tiempo y perder amor. Los juguetes tirados hablan de vida, son el rastro de tus hijos, de sus risas, de sus llantos, de lo que han descubierto y aprendido ese día. Es verdad que la estructura y la rutina les dan seguridad a los niños, pero no pasa si un día rompes las reglas y si otro día dejas tirado un juguete en el sillón. Perderás cosas muy valiosas con tus hijos si lo único que te interesa es mantener tu casa como la de una revista.


2- Los berrinches te recuerdan que tú eres la responsable de esa criatura. El llanto de un berrinche puede ser tan desesperante que te darán ganas de tirarte junto a tu hijo y llorar con él. No existen argumentos, no hay nada que consuele a un niño en pleno berrinche y tendrás ganas de hacer lo que ellos quieren con tal de que se calmen. Pero este es el peor error que podrás cometer, nada que se pida con un berrinche debe ser facilitado. Tú eres la responsable de formar a ese pequeño y no puedes ceder a tus ganas de paz sin ayudarlo a entender y a formarle su tolerancia a la frustración. Se necesita mucha paciencia y mucho amor, pero tarde o temprano lo vas a lograr.


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