Cómo sabes si él está realmente arrepentido de haberte sido infiel.

A lo largo de su historia, una pareja pasa por muchas situaciones. Muchas de ellas, son verdaderas “pruebas de fuego” para la existencia misma de la relación.

Una de las experiencias más difíciles es, sin duda, la infidelidad. Tiende a pensarse que el engañado es el único perjudicado, pero en realidad ambas personas, la “traicionada” y la “traicionera”, se ven afectados por el hecho, obviamente de diferente manera.

Pero nos enfocaremos, en este caso, en la persona que sido engañada, quien atraviesa muchos sentimientos: dolor, tristeza, rabia, frustración, entre otros.

Pero también surge una gran pregunta.

Otra oportunidad

Cuando en una relación la confianza es traicionada, la relación tambalea. Nunca se sabe exactamente cómo se va a tomar el hecho: muchas mujeres perdonan, otras no, independientemente de lo que hayan dicho o pensado antes de enfrentar la situación.

Cuando das una segunda oportunidad, surgen diferentes circunstancias. No importa si el descubrimiento llegó porque alguien ajeno a la relación te lo contó o si lo descubriste por ti misma: continuar con la relación o terminar eran las opciones y tú decidiste continuar.

Es necesario que hables con tu pareja, pero sin mortificarte con los detalles más íntimos. Puede ser que él busque excusas para justificarse: “a veces pienso que no te importo”, “me sentí solo”, “no estás pendiente de mí”, “me dejas de lado”, “ya no tenemos sexo”.

La pregunta crucial es: ¿él está arrepentido de lo que hizo? ¿Es sincero cuando dice que lo siente? ¿Puedes confiar en que no lo volverá a hacer?

¿Arrepentido?

No importa tanto si un tercero te lo dijo, si tú lo has sorprendido o si él te lo confiesa, la cuestión es que tienen una situación muy difícil para manejar.

Pedir perdón o disculpas es fácil, pero es difícil saber si realmente está arrepentido de lo que hizo.

Puedes pensar que si tu pareja te confiesa una infidelidad es porque realmente aprecia la relación, siente culpa y está arrepentido. Puedes pensar que no lo volverá a hacer.

Si se trata de una infidelidad que tú has descubierto, es más probable que él vuelva a ser infiel.

Si tu pareja te confiesa su falta, pero tú no te sientes capaz de perdonar, no es recomendable que vuelvas a la relación. Si no regresas por amor y lo haces únicamente porque no puedes estar sin él, cada vez que surja un conflicto o un problema vas a recordar la infidelidad, no podrás superarlo y sacarás el tema en cada ocasión que tengan un conflicto.

Si él confesó su infidelidad y decides continuar con la relación, debes aprender a perdonar. Probablemente nunca olvides lo que pasó, pero si perdonas de corazón, podrás comenzar otra etapa en la relación.

Por su lado, él debe admitir que cometió un error y asumir su responsabilidad. Si intenta reparar el daño, quizás esté arrepentido de verdad y es una buena señal de que ambos podrán superar lo que pasó. Él debe esforzarse por recuperar tu confianza.

Las cosas no volverán a ser como antes, pero no busques culpables y ni te victimices. Preguntas como: ¿por qué me hizo esto a mí?, ¿ será que ya no me ama? solo te traerán dudas y no son nada fáciles de responder.

Las frases del tipo “si me amara no me engañaría”, pueden sonar muy bien, pero no resultan muy útiles en este momento.

Amor

Si en tu relación hay suficiente amor, es posible volver a comenzar.

Deja los rencores, porque solo te causarán dolor y no te dejarán avanzar.

Superar una infidelidad no es nada fácil: el infiel debe arrepentirse, pedir perdón y enmendar el daño causado; el que sufrió la traición, tiene muchas cosas en qué pensar.

Debes perdonar desde el corazón y no porque es “lo que hay que hacer” o porque “nadie es perfecto”. Es importante que tu pareja entienda que es una única oportunidad.

La idea es hacer “borrón y cuenta nueva”, para que no se transformen en enemigos.

Rabia

Decepción, dolor y rabia, son sentimientos que normalmente aparecen en estos casos. Para superar el mal momento, debes aceptarlos y superarlos. Piensa en ellos, analiza cómo te sientes con ellos. Si tienes ganas de llorar hazlo, puede ser algo muy liberador.

Es normal sentir rabia, ganas de gritar y de tirar todo. Desahógate, no te la tragues ni la niegues: si te la guardas, acumularás muchísimas emociones y estallarás en cualquier momento y por cualquier situación.

Manéjala de manera positiva, exprésala sin dañar a nadie, de ninguna manera. Cuando no se sabe canalizar la rabia, el conflicto se centra en la otra persona, surgen sentimientos muy negativos como la venganza o el deseo de dañar su imagen.

La rabia no debe convertirte en una persona despechada. Cuando discutas, no dejes que los ánimos suban de tono, si notas que están perdiendo el control, es mejor hacer una pausa y retomar las cosas en otro momento, con mayor calma.

Dolor

Cuando confías en alguien y te traiciona, duele.

No ignores lo que sientes, exprésalo, entiende las causas, no busques culpables. Si no haces esto, la cicatriz estará siempre abierta y te transformarás en una persona desconfiada, no querrás volver a sentir lo mismo, tratarás de protegerte con una coraza de insensibilidad hacia los demás y te será muy difícil comenzar otra relación.

Decepción

Este sentimiento nos lleva a enfocarnos en lo malo que pasó, en lo que perdimos. Sentimos más la soledad, la desesperanza nos invade, mirando solo al pasado, nos olvidamos de vivir el presente y por supuesto, no esperamos un buen futuro. Todo nos parece sombrío.

En realidad, la decepción es un sentimiento que no conduce a nada bueno, porque le quitamos valor a las cosas que tenemos. Cambia tus ideas negativas por otras positivas, intenta crear un buen horizonte para ti. Enfócate en tus proyectos, aprecia a los que te quieren, acércate a tu familia y tus amigos.

“Lo que no te mata, te fortalece”, reza el dicho y es una gran verdad. Aprovecha el mal momento para extraer valiosas enseñanzas y experiencias, medita sobre tus fortalezas y debilidades.

Si la decepción continúa puede llevarte a la depresión, con todos sus aspectos negativos.

Valórate

Toma las riendas de tu vida y no permitas que los acontecimientos dicten tu presente y condicionen tu futuro. Eres única, irrepetible, con defectos como cualquier otro, pero sabes lo que te conviene.

Deja de autocompadecerte, una dificultad no puede derrumbarte.

Escribe una lista de todos los sentimientos que tengas, no te limites.

Haz una lista de los motivos que tienes para seguir con tu vida: tu familia, tus hijos, tu trabajo, tus metas, tu fe.

Asume tus cualidades, sé generosa contigo, no omitas los detalles que te hacen una buena persona.

Aprende a perdonar y a diferenciar en los demás el arrepentimiento verdadero.


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