¿Cómo saber si a tu hijo le hacen bullying en el colegio?

Si bien el  bullying es un término anglosajón que ha ganado popularidad en los últimos años, es un fenómeno que ha existido desde que el hombre existe, la persecución ya sea por la religión, raza, sexo o condición física, es un hostigamiento que crea una de las cargas más pesada que alguien pueda llevar sobre sus hombros.

El bullying conocido también como acoso escolar, hostigamiento escolar, matonaje escolar, maltrato escolar, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales.

​ Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y generalmente tienen como protagonistas niños y niñas en proceso de entrada a la adolescencia.
Es como una tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Aquí te dejaremos unos elementos que puedan ayudarte a identificar si tu hijo es una víctima de bullying.

El acosador disfruta sintiéndose superior al acosado y se regocija con el sufrimiento de éste. El acosado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el acosador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas, el acosado ya no quiere asistir a la escuela por el miedo, se muestre nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización.
Las agresiones pueden ser de diferentes tipos:

Físicas: Golpes, patadas, empujones, escupitajos, inclusive agresiones con objetos.
Verbales: insultos, resaltar defectos físicos, burlas, sacarle fotos o filmar y convertirlas en virales, etc. Es el más habitual.
Sicológico: mediante amenazas, aumentan el miedo de la víctima, les hacen sentir menos, afectan su autoestima.
Social: Excluyen a la víctima del grupo.

Todos éstos tipos de agresiones suelen combinarse a veces con predominio de alguno más que otro. Datos actuales muestran cómo whatsapp o las redes sociales se están convirtiendo en uno de los medios más potentes para realizar el acoso escolar, según afirma un estudio realizado por las fundaciones Mutua Madrileña y ANAR, ya son uno de cada 4 casos de acoso escolar.

Ahora, la gran pregunta .. Como detectamos si nuestro hijo o hija está siendo víctima de bullying? Y a veces resulta muy díficil pues las víctimas por temor a represalias suelen esconder y ocultar el sufrimiento que están pasando, padres y profesores tienen una importante labor que llevar a cabo en sus casas y en las aulas para poder detectar cuándo alguien está sufriendo acoso.

Los profesores deben ser conscientes de que los “abusos” están presentes en absolutamente todoslos Institutos de Secundaria sean públicos o privados y en mayor o menor medida. Deben ser muy observadores pues son pocos sean víctimas u observadores los que comunican a sus profesores lo que les está pasando.
También deben saber que las consecuencias negativas de estos episodios violentos no recaen exclusivamente en las “víctimas” sino que también se producen efectos y consecuencias en los propios “agresores” y en aquellos alumnos  “observadores” que presencian ese tipo de acciones.

Los profesores deben estar atentos al comportamiento de sus alumnos en el aula, tener la capacidad de observar e interpretar determinadas claves y signos que podrían indicar que uno de sus alumnos es “víctima” de acoso por parte de uno o varios de sus compañeros.

Si se hacen bromas para etiquetar a otros a manera de ridiculizarlos, si escucha que se ponen sobrenombres o hacen hincapié sobre algún aspecto físico, o se remarcan diferencias sociales o económicas.

Si el alumno se mantiene aislado, no interactúa con el grupo, no interviene en las clases, prefieren no hablar en voz alta, ni participar, intentando pasar desapercibidos.

Si de repente encuentran al alumno envuelto en peleas o discusiones cuando nunca tuvo un perfil agresivo o violento y se aprecia a simple vista que no puede salir “ganador” por decir de alguna manera de dicha contienda.
Observar sus materiales escolares, si se encuentran deteriorados, o puede decir que lo extravió cuando es que su o sus acosador/es se lo esconden.

Presentan un bajo rendimiento escolar, por la falta de concentración, ya que el temor a burlas y las amenazas por parte de su agresor lo dejan intranquilo e incapaz de concentrarse en las tareas escolares.

En cuanto a los padres, a veces por más estrecha que sea la relación con los hijos, el miedo ya infundado en ellos, lleva a que nos oculten, inclusive a discimularlo al máximo, total de evitar que como dijimos anteriormente tomen una venganza o represalia por haber “acusado” a el o los compañeros como agresores.
Si ven que su hijo evita los encuentros, o lo ven vistiendo de mangas largas en pleno verano , o ven la aparición de moretones o arañazos con frecuencia acompañadas de explicaciones poco convincentes, puede que esté escondiendo rastros de agresiones físicas.

Notan un comportamiento extraño los domingos a la noche, como más angustiados, les cuesta conciliar el sueño, muchas veces no quieren dormir solos.

Todas las mañanas buscan algún pretexto para no ir a clases, como que les duele la panza, la cabeza, se sienten mal.
A veces suelen pedir dinero o comida extra, o algun videojuego o artículo en particular para sus agresores y cuando se le pregunta por ellos dicen que lo extraviaron.
Llegan a casa con el material escolar o la ropa dañada, o estropeada y siempre con explicaciones confusas de lo sucedido.
Revisa su celular, tratando de cuidar su privacidad pero debes monitorear cómo son sus relaciones interpersonales, puedes utilizar las redes sociales como una herramienta.

En el caso que detectes que tu hijo es víctima de bullying , es sumamente importante establecer un canal de comunicación y de confianza con tu hijo para que él se sienta cómodo al hablar contigo acerca de lo que está viviendo. Comprometete a ayudarlo a resolver este problema y por sobre todo busquen una solución entre los dos, pues actuar de una manera muy invasiva también puede asustarlo y que no quiera hablar. Dile que él no es el culpable de esta situación. No le hagas sentirse culpable, por haber callado, por sobre todo hazle saber que estás de su lado, también es importante que hables con las autoridades escolares y busques la ayuda de un profesional.


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