Cómo protegerte de enfermedades en un baño público

Conocerás la historia: un día agitado, corres de aquí para allá. Los compromisos se suman. Vas de un lado a otro, tomas un café, luego una gaseosa o agua para no deshidratarte.

En determinado momento, te das cuenta que necesitas ir al baño; así es el cuerpo humano, ingiere determinados alimentos y bebidas y luego debe eliminar los desechos, es inevitable.

Aguantas y aguantas, intentas llegar a tu ofician o quizás a tu casa, pero te das cuenta que no llegarás, así que simplemente cierras los ojos y te diriges hacia el baño público más cercano.

Pero cuando finalmente llegas, casi al borde de la desesperación, compruebas, con horror, que más que un baño es una verdadera pesadilla.

Y comienza el juego.

Peligro


Restaurantes, cines, bares, oficinas, parques: los baños públicos están en todas partes, pero lamentablemente no todos son ejemplos de pulcritud: más bien, son todo lo contrario ( y en ocasiones, en lugares que no te imaginarías).

En realidad, no porque un baño luzca sucio tiene gérmenes: en realidad, la afluencia de gente multiplica la posibilidad que esto ocurra, así que tampoco los que parecen impecables son cien por ciento seguros. Decenas o cientos de personas los usan por día, por lo que resulta casi imposible que no sean un verdadero foco de gérmenes como Estreptococos, Esterichia Coli, Estafilococos y los que causan la Hepatitis A, Shigella, Gripe estacional, Infecciones leves en la piel y el resfriado común.

Incluso muchos creen que las enfermedades de transmisión sexual como la clamidia o la gonorrea y otras como, Hepatitis C, Virus del Papiloma Humano o Herpes pueden adquirirse en un baño público. En realidad es muy poco probable: los organismos que causan estos males sobreviven poco tiempo en superficies como la de un inodoro y deberían entrar en los tractos genitales o que la persona portadora perdiera unas gotas de sangre y esta entrará en contacto con una herida abierta del siguiente usuario.

Si bien todos están en peligro, son las mujeres las que deben tomar más precauciones al momento de ir a un baño público, ya que deben estar más en contacto con el retrete por ejemplo.

Te decimos algunos trucos que te servirán para protegerte.

1- Uno de los graves problemas de los baños públicos es que normalmente no tienen papel. ¿La solución? Lleva siempre papel higiénico y desinfectante en tu cartera ( y “siempre” significa “siempre”, sin excepción).

2- Más precauciones con respecto al papel. Quita los dos primeras trozos de papel higiénico y tíralos: muchas veces, cuando se tira de la cadena, el agua puede salpicarlo, por lo que no utilizarlos reduce la posibilidad que te contaminen los gérmenes.

3- Si temes que el agua te salpique, coloca un poco de papel en donde te sentarás y evitarás las salpicaduras. Si les dejas una especie de “lengua” que cuelgue, al apretar el botón todo se irá, sin necesidad de que los toques.

4- Un truco que a veces da resultado: si entras en un lugar en el que hay muchos baños, los primeros pueden estar más limpios, porque el personal sí o sí pasará por ellos. Hay otras personas que sostienen exactamente lo contrario los últimos estarán más limpios, porque va menos gente. La única manera de saberlo es revisar… si te da el tiempo.

5- Limita el contacto con las manijas de las puertas. Trata de empujarlas o empuñarlas con papel. Esto se aplica también a la puerta de salida. Puede parecer una exageración, pero allí los gérmenes pueden estar esperando una “mano amiga” que los lleve de paseo.

6- Cambiarse de ropa en un baño público es muy mala idea, solo hazlo si no existe otra altermativa. Trata que las prendas no entren en contacto con el suelo y por supuesto, no dejes que tus pies descalzos entren en contacto con el piso.

7- Por supuesto, lávate las manos con jabón siempre luego de hacer tus necesidades, por un mínimo de veinte segundos. Aunque parezca algo muy simple, es la mejor manera de evitar un sinfín de enfermedades. Como en algunos baños públicos brilla por su ausencia, incluye este ítem entre los que necesariamente debes llevar en tu cartera, un pequeño frasco de jabón líquido (hay modelos muy compactos) serán perfectos para este fin. Si lo combinas con un poco de alcohol en gel, será perfecto.

8- Si la puerta no cierra, un pedazo de papel o quizás una llave, podrán servir para trabarla.

9- No bajes mucho los pantalones, no permitas que entre en contacto con el piso.

10- Al igual que en las manijas de las puertas, los gérmenes también pueden estar presentes en las canillas. La solución es manipularlas con un poco de papel y así evitarás entrar en contacto con el metal.

11- Sécate las manos siempre, ya sea con las toallas de papel desechables o con la secadora (que es lo ideal). Nunca utilices las toallas de tela que estén en un baño público: son el refugio preferido de variados gérmenes, ya que es un lugar permanentemente húmedo y cálido.

12- Al momento del descargar el inodoro, es mejor que te alejes: las gotas podrían salpicar tus prendas o alguna parte de tu cuerpo. Mira a una dirección que no sea el retrette cuando tires de la cadena, así evitarás que tu cara y boca se salpiquen con el agua.

13- Si estás con un bebé y debes cambiar sus pañales, debes aplicar todas estas reglas con mucho más cuidado aún. Asegúrate de llevar siempre los elementos necesarios para aislarlo de las superficies y de todo lo necesario. Si vas con niños pequeños, enséñales todas las medidas necesarias para que se protejan.


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