Cómo padecen los niños el estrés.

Muchas veces como adultos, nos cuesta pensar que en la vida de los niños también hay momentos en donde se sienten estresados, ya que esta sensación generalmente la asociamos a nuestros propios desafíos de adultos, en lugar de pensar en los obstáculos a los que se someten los niños. Pero en realidad los niños también padecen de estrés. Si es que estás interesado en saber más acerca de este tema, entonces te invitamos a continuar leyendo.

Si la naturaleza del estrés no se relaciona directamente con tener que correr todo el día o con estar colmado de preocupaciones por tener problemas que resolver.

¿Qué es el estrés entonces? En palabras sencillas y comprensibles para cualquiera, es como un estado en donde nos sentimos activados, así que también se involucra el funcionamiento del cuerpo incluyendo los pensamientos y emociones que tenemos cuando actuamos ante una situación que nos causa desafío, con respecto a los recursos que tenemos como personas.

Estrés del bueno y estrés del malo

Primero vamos a partir hablando del estrés bueno o también llamado eutress, éste puede hacernos sentir motivados por realizar alguna tarea, es la sensación que todos tenemos de inquietud, en donde nos sentimos activados. Generalmente, los niños lo sienten cuando se encuentran ante algo nuevo o que les causa desafío.

El niño puede ser capaz de comprender de que tenemos recompensas cuando atravesamos una situación de reto o de desafío personal al atravesarlos. Dentro de las recompensas puede ser el madurar, el confiar en sus propias capacidades, lo cual lo puede llevar a proponerse desafíos mayores más adelante y a poder afrontar aquellas situaciones que se le presenten de forma espontánea, formando un optimismo y confianza en sí mismo. Para dejar aún más claro este concepto, algunos ejemplos son: la sensación previa a un examen o lo que se siente al iniciar una competición.

Ahora, vamos a continuar definiendo el estrés malo. El panorama cambia bastante cuando los sucesos anteriormente nombrados, se vuelven demasiado frecuentes o más intensos de lo que deberían.

Es entonces cuando la experiencia ya no nos produce ni bienestar ni optimismo, sino que más bien, lo único que queremos es que termine, pero nuestra mente muchas veces nos la recuerda una y otra vez, entonces sentimos que es algo que no hemos superado y además, muchas veces hasta nos relacionamos con los hechos, como si es que fuesen una amenaza potencial, que podría volver a ocurrirnos una y otra vez.

Debido a todo lo explicado anteriormente, estos acontecimientos terminan desgastándonos, sentimos que nuestros recursos se agotan y entonces, comenzamos a generar síntomas negativos en nuestro organismo y también en nuestra salud mental.

Es relativamente frecuente que los niños estén en situaciones de estrés, ya que para ellos es habitual el tener que enfrentar situaciones novedosas, por lo que son especialmente vulnerables a ellas. Están constantemente desarrollando nuevas maneras de poder afrontar y resolver los acontecimientos o desafíos propios de las distintas edades y relativos a lo que les toca vivir en la vida.

¿Qué podría producir estrés en los niños?

Es normal que desde ser adultos, nos preguntemos qué es lo que puede alterar el organismo de un niño o hacerlo sentir sin recursos para afrontar una situación específica. Si es que consideramos que la mayoría de las situaciones complicadas de la vida del niño, las solucionamos nosotros como adultos, entonces nos cuesta un poco empatizar o comprender las circunstancias que podrían hacer que un niño se sintiese desvalido.

Sin embargo, hay varios temores que pueden alterar a un niño. Así que a continuación vamos a exponer algunas preocupaciones, extraídas desde experiencias clínicas en consulta y desde textos e investigaciones referidas a este tema.

Algunos ejemplos son: el no poder lograr algunos objetivos académicos, como lo son en aprobar un cierto examen o pasar el año que se está cursando. También puede ser que el niño se estrese al ser rechazado por niños de su edad, ya que en consecuencia, el tiempo que pasa la escuela, se podrá sentir solo o ansioso de que otros niños lo molesten, debido a que no tiene a nadie con quien compartir o nadie que lo ayude a defenderse.

Otros problemas que podemos nombrar son:

– El atravesar por separaciones o conflictos graves familiares. Si es que no se resuelven estos problemas, puede ser que modifiquen su personalidad o le produzcan una marca que cargará durante toda su vida.

– Si es que se enferma gravemente o si es que ve que alguien significativo para él se muere de manera repentina o producto de una larga agonía.

– Si es que sus padres mueren producto de un accidente, o quedan con algunas lesiones permanentes.

– El tener experiencias en desastres naturales, tales como: alud, tsunami, terremoto o un rayo de tormenta eléctrica. Esto es peor, si es que a consecuencia se destruye su hogar o desaparecen algunos de sus seres queridos.

– Que producto de un robo, asalto o terrorismo, se produzcan daños personales o a las personas que son significativas para él.

Como podemos mostrar, en realidad hay bastantes posibilidades de que los niños tengan que afrontar situaciones de estrés negativo en su vida, es por eso que consideramos importante el tenerlo en cuenta, para así poder ayudar al niño, desde su perspectiva a que pueda lidiar con esto de una manera segura y que le permita mantener su inocencia.


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