Cómo hacer para DEJAR DE QUEJARTE todo el tiempo

Quejas por aquí, quejas por allá: parece que la moda es quejarse.

Todos los hacen: hombres y mujeres, jóvenes y no tanto, niños y adolescentes, empleados y propietarios.

El subalterno se queja del jefe y el jefe del subalterno.

Nos quejamos de la suba del dólar, del precio del combustible y de cómo juega nuestro equipo.

El problema es que la queja permanente es dañina y puede afectar nuestra salud.

Daños

Aunque todos parecen quejarse y en forma permanente, en realidad no es una buena idea, porque al hacerlo, aumenta la producción de la hormona llamada cortisol en el organismo.

¿Y cuál es el problema con eso? Que muchos estudios relacionan los niveles de esta hormona, llamada la “hormona del estrés”, con una menor esperanza de vida.

Quejarte y amargarte es un hábito que no solo daña tu organismo, sino que también afecta tus relaciones personales (¿quién quiere estar con alguien que todo lo ve negro y mal?), tu autoestima y tu bienestar.

Hábito

Haz un pequeño experimento.

Pregunta a diez de tus amigos cómo está. Puede ser cara a cara o mediante un mensaje.

¿Qué tipo de respuesta recibes?

Normalmente, la mayoría son negativas o quejas y solo una pequeña parte son positivas.

Es que la queja se ha transformado en un hábito para la mayoría de las personas.

Y un hábito es difícil de romper, porque nuestro cerebro siempre busca ir por los caminos ya acostumbrados. Repetir un pensamiento o una acción crea y fortalece un “camino neuronal”, una conexión específica entre neuronas. Al quejarnos una y otra vez, formamos un camino (conexión neuronal) que, a su vez, se refuerza más y más con cada repetición.


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