¿Cómo enseñar a tu hija a mantener una autoestima alta?

No traemos un manual de instrucciones al nacer, sobre cómo desenvolvernos en el mudo, vivir es algo que se aprende cada día. Aprendemos a ser madres por el camino, según cada experiencia que nos toque enfrentar.

Amar es el principio de toda regla y todo aprendizaje vital. No siempre basta con decirles a las hijas que las amamos, ellas deben sentir con nuestros actos que son amadas y valoradas por nosotras, pues el amor que le brindemos será la base sólida sobre la cual será capaz de construir su amor propio. Edificar su vida dependerá de las posibilidades de desarrollarse que encuentre en el mundo a partir de esa seguridad que tú le brindarás. Te contamos cómo acompañar a tu hija en el afán de mantener su autoestima alta.

El cariño que le des a tu pequeña desde niña será su arma contundente contra toda situación adversa, no permitas que le falten motivos para amarse primero a ella misma y a partir de allí recién emprender su recorrido. Eso le enseñará a evitar que la lastimen, que le falten el respeto, le ayudará a darse su lugar, ese que le corresponde. Que sepa siempre reconocer su valor ante todo y ante todos, que esa seguridad que sentirá en si misma, no deje jamás que nadie la denigre.

Te presentamos 7 pasos que pueden darte las pautas necesarias para que este camino de aprendizajes desde el amor sea más fácil de recorrer.

Mantente a salvo como mujer


Siempre el ejemplo, partir de nuestra propia experiencia como madres y como hijas es el mejor de los caminos. El hecho de llevar una relación saludable con nuestras madres quiere decir mucho para ellas. Estamos predicando con el ejemplo y no le estamos contado un cuento que quizás nunca hayan tenido la oportunidad de leer. En particular las mujeres, tenemos en general, una relación muy definida y con características propias, con nuestras madres, con la cadena generacional de las mujeres de la familia. De las mujeres dependen muchas cosas, son el pilar de unidad, sobre ellas recaen las tradiciones familiares y esa unidad granítica que sustenta a toda familia, generación tras generación. Si tu hija no concibe esa realidad con autenticidad, si hay divisiones, ella también se encontrará inmersa en un mar de confusiones.

La femineidad, esa que solo tú puedes inculcarle


La educación de hoy en día sobre una base de libertad y no de opresiones, es una batalla ganada para todas las mujeres. La educación sin prejuicios machistas en donde la mujer no solo ocupe su rol femenino en el hogar sino, que también sea partícipe de todos esos espacios que en otras épocas le han sido vedados, es una ganancia a favor de todas las mujeres.

Entre tanto, es importante que sepamos rescatar nuestra feminidad desde el seno de la vida familiar, es importante que en nuestro afán de ganar espacios no perdamos ni el romanticismo, ni la coquetería ni esa sutileza femenina que lejos de mostrarnos débiles se ha convertido en una herramienta forjadora de la trayectoria de cada una, una razón más para sentirnos seguras en el universo.

Tú eres el ejemplo de una mujer feliz


Ella te ve todos los días, desde pequeña ha estado contigo, fue de tu mano por donde la has llevado, aprendió de ti a ser mujer. Muéstrale siempre a esa niña que crece vertiginosamente a tu imagen y semejanza que eres una mujer fuerte y feliz, con temple de acero, capaz de dominar al mundo si te lo propones. Tú puedes ser su heroína. Ella debe verte feliz para aprender a buscar la felicidad en su vida.
No importa cuánto hayas tenido que sufrir en la vida para llegar a ser quien eres. Si estás con su padre o no, no importa, lo importante es que ella te vea siempre salir adelante, echarle ganas a todo, sacar de las tormentas siempre un rayo de sol.

No permitas que jamás reniegue de su padre, aunque tú no hayas logrado ser feliz con él, enséñale a respetarlo. Ella debe tener la oportunidad de conocer el amor de ambos. Con el tiempo entenderá tus razones, pero deja que sea ella quien lo descubra, recuerda que tú eres ese ejemplo de mujer de acero y amorosa al mismo tiempo. Ella debe aprender de ti a abrir su corazón, no le muestres el lado oscuro de las cosas, pero sí dale las herramientas necesarias para poder reponerse de las desilusiones aun sin dejar de creer en el amor.

Que pueda respetar, amar y entender al sexo opuesto desde la perspectiva de la igualdad


No le traslades ningún tipo de rencor ni prejuicio. Que para ella sea normal el trato con los varones, ni temores ni odios. Que sea capaz de darse el lugar que a ella como mujer le corresponde, pero que también sepa respetarlos y ser capaz de mantener relaciones sanas con ellos, así sea con los amigos, con su pareja, con su padre y sus hermanos.

Hazle saber que si se equivoca, tú estarás a su lado


Somos temerosas y cuando nos pasa algo tendemos rápidamente a derrumbarnos. Muéstrale que los errores están para aprender, que la vida es un continuo de aciertos y desaciertos en que estamos para aprender de ellos y volver a empezar. No vale menos por cada equivocación, hazle saber que tan solo adquirió experiencia.

Conversa con ella siempre, eso le dará seguridad, esas charlas son igual de importantes a los 5 años y a los 25.

La fortaleza física es también importante


No significa que ser femenina tenga que estar en contraposición de la fortaleza física. Mantener una vida sana y armónica le permitirá sentirse más confiada y segura con respeto a su propio cuerpo y a la salud mental que también de ello depende. Enséñale a mantenerse fuerte en todo sentido, en todos los ámbitos.

La creencia en el ser supremo


De frustraciones, dolores, tristezas y también caídas sabremos mucho a la hora de ser madres. Esa experiencia adquirida nos deja siempre una premisa, esa que nos demuestra con el tiempo, que ante todo siempre hay un lugar en el que nos sentimos reconfortadas y seguras. Ese lugar es el la fe, nos permite alivianar las cargas pesadas del día a día para seguir adelante. Enséñale a refugiarse en ese sitio seguro que puede reconfortarla.


Recuerda siempre que tú eres su espejo. El reflejo de todo lo que ella querrá ser en la vida siempre serás tú. Aprende a ser madre de su mano y siempre con tu propio ejemplo como bandera.


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