Cómo enfrentar ( y vencer) la crisis de los 40.

Entre los 35 y los 50 años, hombres y mujeres nos aferramos a los últimos vestigios de la juventud y nos enfrentamos a las primeras señales de la madurez avanzada.

Ni jóvenes, ni viejos; aún con ímpetu, pero con responsabilidades que atan, muchas personas atraviesan lo que se conoce como “crisis de los cuarenta”.

En la mujer puede golpear más fuerte, porque al atravesar la menopausia, aparecen los síntomas físicos y psicológicos con los que se acompaña.

Transición

En los primeros años de vida, el objetivo es claro: el futuro. La infancia nos prepara para la escuela, la escuela para la educación media.

Luego, los caminos varían: algunos ingresan directamente al mercado laboral, otros hacen carreras técnicas o universitarias más tradicionales y desde allí pasan a trabajar.

Gran parte de nuestra energía se dirige, en ese momento, no al presente, sino al futuro y todo se subordina a él.

Pero ¿qué ocurre cuando ya estamos en ese futuro? Y especialmente: ¿qué pasa si no es todo lo que habíamos esperado de él?


Las señales

Aunque algunas investigaciones indican que no existe la crisis de los 40, lo cierto es que muchísimas personas atraviesan esta etapa sumidas en la incertidumbre, la ansiedad e incluso la depresión.

Varios factores explican esto. Cuando de alguna manera alcanzamos lo que habíamos proyectado (trabajo, dinero, pareja, hijos), pero no es todo lo que pensábamos, varias sensaciones aparecen mezcladas, tiñendo el momento con una especial atmósfera.

Estas son algunos elementos que pueden aparecer.

Aburrimiento en el trabajo: al llegar a esta edad, muchas personas se enfrentan a una preocupante realidad. Hace muchos años (10, 15 , 20) que están en el mismo trabajo y se enfrentan al aburrimiento. El trabajo que parecía ser una alternativa para apuntar a otra cosa, se ha transformado en un fin en sí mismo.


El miedo al futuro y a lo desconocido es algo que siempre puede presentarse. Muchas personas temen al cambio y a lo que será, es algo normal, muy humano y un clásico desencadenante de las crisis de la mediana edad.


Una de las sensaciones más preocupantes y que puede aparecer alrededor de los 40, es la sensación de ser arrastrado por nuestra vida, de estar cumpliendo un papel no deseado y al que nos hemos visto arrastrados. Es como sentirse arrastrado por la corriente de un río caudaloso, sin posibilidad de salir de él.

Otra sensación que puede aparecer en los 40 es una especie de culpa por haber abandonado los sueños de la juventud. Se contrasta lo que se proyectaba hacer, con lo que se ha hecho y se experimenta una desilusión, una decepción muy grande.

El pesimismo puede hacerse presente entre los 40 y los 45 años. Menguadas las fuerzas de la juventud, apareciendo los primeros síntomas de la madurez avanzada, la autoestima puede sentirse golpeada. Se piensa que nada mejor de lo vivido puede venir ahora, que lo positivo ya pasó y que ahora comienza una cuesta descendente, más o menos larga, hasta el final.

Entre los 40 y los 45, el trabajo puede acumularse y parece tanto, que impida disfrutar del resto de las cosas que la vida nos tiene reservadas.


Una de las peores sensaciones que puede aparecer a los 40 es pensar demasiado en lo que no se ha logrado, en el título al que no se accedió, al ascenso perdido.

Cómo enfrentarla

Si estás atravesando esta etapa, ten en cuenta los siguientes puntos.

– Un nuevo comienzo es posible, a cualquier edad. En el último año, el 38% de los fundadores de startups superan las cuatro décadas. Además, no siempre son graduados universitarios, pero gracias a la experiencia, adquirida de diferentes maneras, se puede abrir nuevos caminos.

– Considera y entiende que el mercado laboral está cambiando, las formas de negociar y vender se han modificado radicalmente y se crean permanentemente nuevas oportunidades. Ya sea que se entienda que el camino es persistir en el rubro en el que se está trabajando ahora o que, por el contrario, se piense en algo radicalmente nuevo, nunca es tarde para emprender el cambio. La ansiedad y el miedo son normales, lo importante es enfrentarlos de la manera adecuada.
– Toma pequeños retos, diarios, semanales o mensuales, que te permitan cambiar la rutina en la te sientes envuelta. Retoma algún hobby que abandonaste (cantar, pintar, tocar la guitarra, estudiar un idioma). Dedica un tiempo diario a la actividad física, ponte metas que puedas cumplir.
– Cada etapa de la vida encierra posibilidades maravillosas y aunque el vigor físico puede ser menor, la experiencia acumulada hace que se sea posible rendir más y mejor en muchos aspectos. Grandes logros de la humanidad fueron obtenidos por personas de 40, 45, 50, 60, 70 o más años. La posibilidad de aprender y crear quedan intactas prácticamente hasta el fin de la vida, por lo que la sensación de pesimismo no tiene justificación, lo importante es encarar cada etapa de la vida apreciando lo bueno que tiene.

– Quizás no puedas eludir el exceso de trabajo o las obligaciones derivadas de él, pero una buena organización ayudará a que el tiempo te rinda más. Tomar pausas periódicas, aprender a delegar, son otras opciones que serán muy útiles.
– Disfruta de los momentos libres, realiza actividades que te hagan sentir bien. Ya venciste muchos problemas, por lo que estás más que preparado para los retos que te impongas.

Mantén una actitud positiva. Aunque tienes más años, acumulas mucha experiencia valiosa y conocimientos importantes. Tienes muchos años por delante, tú debes elegir si los pasarás siendo feliz o sufriendo.

No pienses que “felicidad” es sinónimo de “juventud”, en cada etapa de la vida se puede vivir con alegría y plenitud.


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