Cómo combatir la pena de “romper” con tu mejor amiga

Jamás nos enseñan como separarnos de la persona que estuvo por tanto tiempo con nosotros.

¡Eres tu quien tomas la decisión!

Desde chiquitas nos enseñan a romper las relaciones amorosas. Vemos en películas las rupturas, nuestras primas o hermanas nos cuentan de qué se trata todo esto, y todo el entretenimiento se dirige a estas situaciones.

Aprendemos cómo batallar con la ruptura del “amor de tu vida”. Aunque venga del estereotipo de poner música triste y comer helado, hasta lo necesario como salir con los amigos y respaldarnos en nuestra familia.

Aunque, nadie habla de las rupturas con amigos. Esto, pesa mucho más y no hay un rito qué seguir. Creemos que nuestros pactos serán para siempre, y en ellas hay más independencia dado que no son exclusivas y se eligen siempre.

¿Lo más lamentable? La vida va alejando caminos y tú no te das cuenta en qué momento dejaste de concordar con esa persona que antes era tu otra mitad. Muchas veces esto no sucede, y las hermandades elegidas se mantienen para siempre.

¿Cómo hacer con la pérdida de una amistad?

En otras circunstancias, sí pasa y nadie te dice a cómo superar o cómo reaccionar ante estas situaciones. ¿Qué sucede cuando la persona que siempre estuvo para ti se te hace extraño?, ¿cuándo ya intentaste todo, pero simplemente la vida los separó?

Está súper genial querer trabajar en nuestras alianzas, pero pasa que a veces la vida te lleva por un camino muy distinto y te convierte en alguien extraño. Sería muy injusto pedirle al otro que cambie, tienes que volver a amarlo con esas diferencias o simplemente separarte.

Esto es lo difícil. No hay esa charla especial para decirle que “ya no van bien las cosas”. Generalmente, te vas distanciando poco a poco lastimando tu persona y al otro que no siempre sabe qué está pasando.

¿Qué sería lo perfecto? No hay un caso especial, ni una forma de intervenir. Es tu amistad, tu alianza y solo tú sabes cuál es el proceso que más te corresponde. Si una charla, una carta, o simplemente que el tiempo ponga sus condiciones.

¡Por favor! No seas cobarde. Le debes mucho respeto a la otra persona. Sin embargo, no quieras quedarte mientras esa relación solamente te hiere. No sellaste un contrato y eres libre de vigilar por tus propios intereses.


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