¿Cómo combatir el estrés?

En los tiempos que corren, este es el singular mal que nos afecta a todas. La vida vertiginosa que llevamos nos somete a múltiples presiones: el trabajo, la casa, los hijos, el tiempo que siempre apremia. Todo parece estar siempre en nuestra contra y vivimos en ese alocado ajetreo. Sin duda, si vivimos tirando de esa cuerda, más tarde o más temprano, acabará por soltarse. El estrés no es una enfermedad que se identifique como cualquier otra, pues tiene su origen en las presiones y conflictos que nos toca atravesar, pero, terminan adoptando la forma de alguna enfermedad. Aun así, en tus manos está empezar a resolver los conflictos sin que te superen ni dominen tus fuerzas. Toma el control de tu vida y aprende a lidiar con el estrés.

Debes empezar por comprender que, toda experiencia de cambio en nuestra vida implica algunas dificultades, pero, ello no significa que no seas capaz de lograrlo. La armonía y una vida en equilibrio requieren que tú decidas apartarte de aquello que sabes que no te hace bien y si los ritmos acelerados son inevitables, encontrarás los métodos para poder sobrellevar la vida de la mejor manera posible.

Lo que debes saber


Lo que debes tener bien presente es que, si llevas una vida acelerada sin tener un solo día de respiro, si te pasas el tiempo de sobresalto en sobresalto, sin tomarte ese necesario momento para respirar y sacar el pie del acelerador, vas a terminar teniendo serios problemas de salud.

El estrés es una enfermedad que parece silenciosa pero se desborda en el momento menos pensado y nos complica la vida desparramándose y nos cuesta trabajo llegar a la conclusión de qué es lo que nos pasa. Los problemas gástricos, los coronarios, del sistema nervioso, son los clásicos ejemplos de las derivaciones del estrés. Es por ello que llevar una vida sana y lidiar con los conflictos nos ayuda a vivir mejor.

1. Evalúa tus prioridades

Si has decidido iniciar este camino de depuración en tu vida es obligatorio que te propongas prioridades. Has una lista de las actividades que indefectiblemente ocupan un lugar importantísimo y son prioridades, ve listando según el orden de importancia que tienen para ti. Encontrarás que un montón de ellas incluso no son necesarias. No significa que debas desechar aquello que hacen a algún trabajo importante, lo que pretendemos es que luego de estructurar las prioridades las manejes con rigurosidad sin que otra cosa, que también es importante, pero quizás no en ese momento, interfiera entre lo que realmente te urge. Distribuir tu tiempo lo mejor posible te permitirá liberar algunas cargas, disminuir el estrés.

No puedes evitar las multitareas, lo que sí puedes hacer es administrarlas de la mejor manera posible y hay métodos y herramientas para ello sin tener que exponerse a las situaciones límites.

2. Date un tiempo para ti

Una de las mejores armas que tenemos para combatir el estrés es dedicarnos a nosotras mismas y también a pasar momentos agradables con las personas que amamos. No puede ser posible, que no tengas un rato para ir a tomar un café con una amiga, para ir a visitar a tus familiares y pasar algunas horas en grata compañía o de sentarte a disfrutar de una cena agradable con tu pareja. A lo largo de una semana de intensa rutina laboral y de actividades paralelas o en la casa, algunos espacios debes hacerte, sos necesarios para respirar. Quita el pie del acelerador y disfruta más de la vida. Si lo haces, notarás la diferencia que hace cargarte el alma de esa energía positiva que te hace olvidar de los contratiempos.

3. Los círculos viciosos: deséchalos

Hay frases muy comunes que cuando estamos en ese proceso de aceleramiento permanente nos repetimos en ese intento de justificar la sobrecarga que tenemos: “el tiempo no me alcanza”, “trabajando pierdo el sueño”, “hoy siento que voy muy despacio”.

Son algunas pero la lista podría ser más extensa para describir las excusas que nos ponemos cuando aún no somos capaces de ver el problema real que estamos padeciendo. Sin embargo, es necesario que respetes tu propio cuerpo. No somos una máquina de producir cosas y la mente humana necesita detenerse para relajar tanta presión.

Es en los momentos de altas tensiones cuando debes decir basta. No todos los días tendrás la capacidad de avanzar velozmente, algunas veces tendrás que parar, descansar y distenderte para incluso poder trabajar al día siguiente con todas las energías renovadas.

Colocar límites es necesario para cargar energías y renovarnos. Cuando empieces a ponerlo en práctica te darás cuenta de que no todo en la vida tiene que resultar desgastante para alcanzarlo. Cuando te decidas a manejar tu tiempo de mejor manera verás que todo cambiará para ti.

4. No te dejes vencer por las frustraciones

Es normal que, al confrontar los fracasos, las caídas y los golpes, nos frustremos tanto que nos cuesta pensar con claridad y ver el lado más practico de las cosas. La frustración nos ciega y no somos capaces de ver que siempre podremos hallar una solución por otra vía o bien, replantearnos la situación.

La sensación es casi de asfixia, nos ahogamos en los momentos frustrantes cuando sentimos que el agua nos está tapando. Ese es el mejor momento para dejar fluir las cosas. Cuando sueltas las tensiones y permites que las cosas que suceden simplemente fluyan y tú aprendes a dominar tus nervios y restructurar y replantearte las situaciones que te superan, has aprobado el examen.

No hagas de cada crisis una tormenta, permite que estas te enseñen a defenderte de otras complicaciones similares que se te puedan presentar.

5. No salgas de tu enfoque

Piensa que la vida es una gran partida de poker. No pierdas el foco de cada una de tus cartas. Las tuyas. No hay tiempo de mirar al costado, tú debes seguir. Si pierdes el tiempo mirando a los demás jugadores, en los errores y aciertos que cometen para compararlos con los tuyos, jamás te sentirás conforme con lo que eres capaz de dar. Deja que el juego continúe y arriesga siempre que la intuición y la experiencia te lo indiquen.

Todo este proceso de cambio de visión sobre tu vida te hará sentir más relajada. Pero la decisión solo la tienes tú, por mucho que lo pienses si no te pones manos a la obra y trabajas por alivianar las cargas que genera el estrés, seguirás igual. Tú tienes la última palabra.


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