Científicos revelan cómo y cuáles son los síntomas para detectar el cáncer cervical, el asesino silencioso de mujeres

El cáncer cervical o cáncer del cuello uterino es un tipo de cáncer muy común en las mujeres. Esta enfermedad normalmente se produce en la zona del cérvix o cuello uterino, que es la parte más baja del útero. El cáncer de cuello uterino se inicia cuando las células normales sufren una especie de cambio genético, volviéndose células anormales. Por un lado, las células normales crecen, se multiplican y mueren en un momento determinado, mientras que por el otro, las células cancerosas crecen, se multiplican y no mueren. De esa forma la acumulación de células anormales forma una masa llamada tumor.

Este tipo de cáncer representa una amenaza a nivel mundial para todas las mujeres, sin embargo, en países como Estados Unidos, las estadísticas han disminuido debido a la concientización acerca de la importancia de hacerse los estudios correspondientes, como por ejemplo las citologías. Pero eso no es todo, recientemente unos científicos revelaron la forma de mejorar la prevención de este mal.

La revista Journal of the American Medical Association, ha publicado una investigación al respecto, donde menciona que uno de los culpables más directos del cáncer de cuello uterino es el virus del papiloma humano o VPH. Este virus, por lo general se contagia a través del contacto sexual. En muchos casos el propio cuerpo de las mujeres es capaz de combatir el VPH, sin embargo, existen también numerosas ocasiones en el que el virus afecta gravemente al cuerpo, produciendo el cáncer cervical.

Los médicos han llegado a esa conclusión basándose en muchas pruebas realizadas, que sorprendentemente han demostrado que en la mayoría de los casos, el principal responsable del cáncer de cuello uterino es el virus del papiloma humano. Con ese dato, se puede decir que con la prueba del VPH se puede encontrar evidencia de que este virus puede producir cáncer.

La prueba de Papanicolaou es una de las más efectivas cuando se busca encontrar cualquier anomalía, sin embargo, luego de esta investigación, los expertos opinan que no es necesario hacer dicha prueba todos los años si en el chequeo médico ya va incluida una prueba de VPH.

Según la opinión médica, se recomienda a las mujeres de entre 21 y 29 años, hacerse una prueba de Papanicolaou cada tres años, mientras que para las mujeres de 30 a 65 años, es recomendable realizarse un examen de VPH cada cinco años. En síntesis, lo ideal es hacerse uno de Papanicolaou cada tres años, o una combinación de ambas cada cinco años.


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