Casada y arrepentida

La frase que dice “vivieron felices y comieron perdices” puede ser cierta en los cuentos, pero lamentablemente en la vida real no funciona en todos los casos o por lo menos, no en la forma que nos imaginábamos.
Puede ser que hayas dado el “sí, quiero” hace poco o llevar casada “toda una vida”: cuando las dudas se hacen lugar en tu mente y tus pensamientos, es común que pienses: “me arrepiento de haberme casado”.
¿Qué puedes hacer?

El difícil día a día

En el matrimonio, no es oro todo lo que reluce, ni es todo color de rosa
A veces te sientes feliz, pero otras veces te sientes sola. Una sensación de inseguridad y tristeza se apodera de ti y no estás segura de lo que sientes o de lo que debes hacer con tu matrimonio.
Las sensaciones te superan, causándote miedo y angustia. Como tú, muchas mujeres sienten que no es fácil compartir su vida con la misma persona día tras día. Lo que ayer parecía un sueño, es hoy una realidad difícil de afrontar.
Amar no es tan sencillo como parece en las películas y en los cuentos de hadas. A veces apreciamos lo que tenemos, la relación de pareja, los hijos y los logros, pero a veces surge el arrepentimiento por casarte tan joven o haber dejado de lado una carrera profesional.


Cuando nos casamos, no nos damos cuenta de que lo hacemos también de las costumbres y hábitos de la otra persona, de su forma de ser, de sus cambios de humor, de su familia y de la evolución que tendrá a lo largo de los años. Hay que asumir que es posible que esa persona de la que nos enamoramos pierda algunas de las cualidades que en un principio tanto nos atrajeron; es más, es probable que las cambie por otras que no sean tan atrayentes y nos gusten tanto.
De hecho, el cambio es parte de la vida misma: nosotras también cambiamos y muchas veces, no es la otra persona la que origina la situación, sino que simplemente nosotros tenemos ahora aspiraciones y proyectos diferentes o que nuestro desarrollo personal no se vea acompañado con el mismo proceso en la otra persona.

Qué hacer

Sumida en el medio de la problemática, con sentimientos encontrados y en ocasiones opuestos, es difícil ver con claridad las cosas.
Estos son algunos aspectos que te ayudarán a ver la situación de una manera diferente o a finalmente aceptar que quizás es el final de un capítulo de tu vida.

1- Amar implica aceptar las reglas del juego por las dos personas, asumir y respetar los derechos y las decisiones del otro, así como los cambios que el tiempo ocasionan en el día a día. Es un ejercicio diario y permanente.

2-Cada cual debe asumir la cuota de culpa que le toca. Hay mujeres que dicen que sus maridos han cambiado, que no cuidan tanto su apariencia personal, que no tienen detalles hacia ella, que descuidan la relación, que no quieren salir, que se acabó el cortejo y se acabó la pasión. Pero la dejadez puede aparecer en ambas partes, no solo en el hombre. Si esto ocurre en tu matrimonio, antes de actuar precipitadamente, se impone un diálogo sincero sobre el tema. A veces las personas no se dan cuenta de lo que sucede y un llamado de atención sirve para rectificar rumbos.

3- Realiza un análisis, busca en tus recuerdos, encuentra cuándo comenzaron los problemas, el origen de la actual situación. Al encontrar la respuesta, puedes directamente atacar para eliminar la causa de los problemas. Si son varios los temas, encáralos de a uno y en orden de importancia. No es algo fácil y no es de un día para otro.

4-Si te entran las dudas y no sabes si seguir adelante con tu matrimonio, recuerda qué fue lo que te hizo enamorarte de él. Rememora cómo se conocieron, el noviazgo y la boda, los momentos especiales que han vivido juntos. Proyéctate al futuro, imagina el porvenir: ¿te ves con él o sin él? Habla con tu pareja de esto.

5- No enfrentes sola el momento, habla con tus amigos y familiares, explícales cómo te sientes y cuál es tu problema. Ellos podrán aconsejarte y te llevarán a ver la situación desde otro punto de vista. Esto no implica hablar de detalles íntimos o hablar de las cosas que atañen solo a la pareja.

6- En ocasiones, el apoyo de los amigos no es suficiente para sortear el momento. La terapia de pareja puede ser una alternativa viable y efectiva. Si la situación es demasiado difícil y parece insalvable, si los desencuentros son fuertes y parece que todo está roto, consideren la posibilidad de ir a una terapia de pareja. A veces, lo que parece perdido se recupera con la ayuda de profesionales.

La última palabra es tuya, piensa con calma lo que quieres hacer y hazlo para que ambos puedan ser felices. Persevera hasta lograr lo que deseas, partiendo del reconocimiento de los errores cometidos y elaborando los pasos necesarios para solucionar los diferentes problemas.


Involucra a tu esposo en el proceso, es un trabajo de dos y para los dos, aunque es normal que la carga se distribuya en forma desigual.
Si después de hechos todos los esfuerzos posibles por salvar el matrimonio, descubres que esa persona no es para ti, entonces debes ser fuerte, sincera y valiente para dejarlo.
En cualquier matrimonio puede llegar el momento en el que se sientan dudas, en el que parece que no hay futuro. A veces, eso pasa al poco tiempo de casarse y en otras ocasiones, luego de mucho tiempo de estar juntos. Es algo normal, derivado en parte del crecimiento personal, que a veces no es igual en las personas.
La clave para decidir si seguir o no con tu matrimonio, es evaluar el pasado y el presente, imaginar un futuro juntos, reconocer que el cambio es algo normal y elegirse todos los días para encarar la vida.


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