Callar o confesar una infidelidad? Esa es la cuestión.

El dicho popular dice que nadie se salva de la muerte y de los cuernos. Pero ¿cómo actuar cuando el infiel es uno? ¿Conviene optar por el sincericidio o sostener el engaño hasta las últimas consecuencias?

Si ya disté el paso y engañaste a tu pareja, ¿es mejor callar o revelar tu infidelidad?

 

Están los que aseguran que corazón que no ve, corazón que no siente. Muchos creen que confesar una infidelidad es un acto de completo egoísmo, que hace sufrir al otro con tal de liberarse de la pesada mochila de la culpa y limpiar de alguna manera su conciencia. Muchas veces hacerse cargo de un engaño sólo provoca un innecesario dolor en el ser amado, entonces optan por callar.
Por otro lado, están los que tienen el imperativo categórico: no importan las consecuencias, la sinceridad es fundamental para que una pareja subsista y el infiel tiene que confesar pase lo que pase. Lo cierto es que cada pareja es un mundo con sus propias reglas y códigos. Y al final de cuentas en el juego del amor, no hay receta mágica.

Según un estudio de la Universidad de Málaga “las mujeres suelen tener una respuesta emocional más intensa ante la infidelidad emocional y una sensación de peligro en la continuidad de la relación. En los hombres, el foco suele estar puesto en la amenaza a su autoestima ante la infidelidad sexual”.

Otro estudio realizado por IPSOS, señala que el 30% de la población es infiel. De los 824 encuestados, el 35% de los hombres y el 26% de las mujeres reconocieron haber engañado alguna vez a sus parejas estables. Las causas de la infidelidad son muchas: aburrimiento, necesidad de aumentar el ego y sentirse querido o deseado, ganas de tener una aventura para romper con la rutina, venganza frente a la sensación de abandono, o una forma de evadir los problemas que existen dentro de la pareja.

Ante esto, si aún no te han descubierto, ¿tienes que abrir la boca y confesar tu desliz?
“En general, cuando el otro no lo sospecha la mejor alternativa es guardar silencio”, dice la sexóloga Alessandra Rampolla.

La experta defiende esta postura señalando que “si se trata de un hecho aislado, que no volverá a suceder, confesándolo sólo le causarás dolor a tu pareja y provocaras una grieta muchas veces insalvable en la relación”.

Además, Rampolla explica que “si lo que necesitas es limpiar tu conciencia porque sientes mucha culpa, lo que corresponde es que trabajes tu en ello para superarlo. Confesarlo no te hará menos infiel y será muy complicado componer tu relación”.

De hecho, indica que confesar puede incluso ser aún más contraproducente, ya que “no deja de ser un acto de egoísmo en el que, una vez más, te estás priorizando”

¿Cuándo sí confesar?

Alessandra indica que “hay dos situaciones en las que se debe hacer una excepción y contarle a tu pareja que has sido infiel”. ¿Cuáles son?

Si has mantenido relaciones sexuales sin protección:

“Aunque haya sido una sola vez, debes decírselo. Es súper injusto que expongas a tu pareja a contraer una enfermedad de transmisión sexual”, dice la sexóloga.

Y agrega que “aunque será una situación durísima, y que pondrá es riesgo a la relación, es lo que corresponde hacer”

Si tu pareja lo sabe o lo sospecha, que ya llevas una relación paralela:

“Estar viviendo en la duda puede arrastrar a cualquiera al límite de la obsesión”, comenta Rampolla

La experta añade que esto sólo le hará más daño al engañado, ya que “comenzará a revisar tu teléfono, tu cuenta de e-mail e incluso hasta puede llegar a seguirte. Por eso, ponte en su lugar y dile la verdad”.

La base de una relación a largo plazo es llegar a acuerdos concretos, previa negociación y aprender a respetarlos. Por sí misma la infidelidad no es mala ni buena, todo depende del contexto y de las prioridades, de cada pareja que es un mundo privado. “Los seres humanos tenemos dos necesidades contrapuestas. Por un lado, expandir nuestros genes, descubrir nuevas formas de ser, amar y jugar. Y, al mismo tiempo, tendemos a querer un entorno estable, con pareja o familia, para toda la vida o durante mucho tiempo. Vivimos en esa contradicción

Aunque dar el primer paso no sea tarea fácil, es conveniente hablar sobre el tema “infidelidad” al comienzo de la relación, y establecer pautas, crear un pacto y acordar entre los dos qué es lo mejor para la pareja siempre es preferible a improvisar con un muerto en el placard. Lo importante es no ser hipócrita y poner las cartas sobre la mesa para que nadie salga lastimado.

De todas maneras, una cosa es hablar hipotéticamente sobre el asunto, pero dado el caso de que se haya puesto al descubierto un caso de infidelidad para muchos la traición es algo que no logran perdonar. Y es que estamos de acuerdo con que es muy difícil volver a confiar en alguien que te da vuelta la espalda, pero no es imposible, es un tema delicado en el que cada pareja tiene sus razones, para intentar seguir adelante o no, muchas veces la relación si se puede salvar.


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