Boda lujosa… ¿divorcio asegurado?

Muchas mujeres anhelan una boda de ensueño, ya desde su infancia. Está en su mente, en algunos casos desde muy pequeñas, la decoración, la música, la cantidad de invitados, las damas de honor, el vestido, el anillo, el baile con su príncipe, una boda grande, lujosa y con mucho estilo.

Otras, en cambio, piensan en algo más íntimo y discreto, con los familiares y amigos más cercanos.

¿Cuál prefieres tú? Aunque pueda resultar difícil encontrar una conexión, tu respuesta puede indicar si tu matrimonio será estable, feliz y duradero o si por el contrario, se dirige al fracaso.

“Hasta que muchos factores nos separen”

En las relaciones no hay garantías y mucho menos, por supuesto, en el matrimonio.

Estar muy enamorados no asegura el “hasta que la muerte los separe”. En el camino, hombre y mujer lidiarán con problemas de convivencia, que van desde los muy pequeños a los muy graves y varios aspectos en diferentes ámbitos que continuamente ponen a prueba la relación. La vida en común no es fácil y cuando nos casamos, lo hacemos con lo positivo y lo negativo, con las virtudes y defectos; nos unimos en matrimonio con nuestra pareja, pero también, en cierta medida, con su familia y sus circunstancias.

Se ha estudiado mucho qué factores pueden incidir en que un matrimonio sea duradero y feliz o, por el contrario, naufrague y a veces, en poco tiempo. El dinero, el nivel educativo, los hijos y la cantidad de años de noviazgo influyen de manera decisiva en la probabilidad de divorcio.

La edad es un elemento importante: una diferencia de cinco años aumenta el riesgo de fracaso de la pareja al 18 por ciento respecto al riesgo de las parejas de la misma edad. Si la diferencia entre ambos es de diez años, el riesgo crece al 39 por ciento. Las parejas cuya diferencia es de 30 años son las de peor pronóstico, llegando a probabilidad de fracaso del 172 por ciento. La explicación es que con el correr de los años, la etapa de maduración, las diferentes experiencias de vida y los puntos de referencia culturales varían y se alejan en forma decisiva, incluyendo las normas sociales, la moda, la música, la tecnología e incluso las expectativas sobre el matrimonio.

Un sondeo de Facebook realizado a principios de 2014, reveló que la diferencia de edad entre parejas es en promedio de 2,4 años. En el 67 por ciento de los casos, el hombre es mayor, en el 20 por ciento la mujer tiene más años, mientras que tan solo el 13 por ciento coincide en el mismo año de nacimiento. El riesgo de divorcio aumenta por cada año de diferencia, pero si la diferencia es menor a cinco años, no tiene importancia. En el extremo opuesto, si uno de los miembros de la pareja es lo suficientemente mayor como para ser el padre o la madre de su pareja, el matrimonio podría estar en problemas.

Según el estudio de la Universidad de Emory, el tiempo de noviazgo también incide en el éxito o el fracaso de un matrimonio: las personas que tienen más de 3 años juntos son un 39% menos propensas a divorciarse.

En el mismo estudio se conoció otro aspecto bastante llamativo:aquellos que se fijaron en la belleza física o la riqueza de su pareja para casarse, tienen más del 50 por ciento de probabilidades de divorciarse.

El estudio de Emory también concluyó que mientras más invitados asisten a una boda, más baja es la tasa de divorcio. Esto puede ser por un “efecto comunidad”, es decir, que la pareja tenga más apoyo de sus familiares y amigos puede ayudarla a superar los desafíos que presenta el matrimonio o simplemente que el tipo de parejas que tienen más familiares y amigos, sea del tipo que tiende a no divorciarse.

El factor “boda lujosa”

En lo que parece haber una relación inversa es en cuanto al dinero invertido y la duración y felicidad de la pareja.

Según los resultados obtenidos en la investigación, aquellos que gastan entre 2.000 y 4.000 dólares en el anillo de compromiso de su pareja tienen 1,3 veces más posibilidades de divorciarse que los que hayan desembolsado entre 500 y 2.000 dólares. Por su parte, los que se dejen en la joyería más de 20.000 dólares tienen 3.5 veces más posibilidades de perder a su pareja.

Sin embargo, hay un límite inferior: los encuestados que invirtieron menos de 500 dólares en el anillo, tuvieron luego un matrimonio muy breve.
De acuerdo con los resultados del estudio, a pesar de la sensación de felicidad que proporciona a los novios una boda lujosa, las parejas que gastaron en este evento más de 20.000 dólares y más de 2.000 dólares en los anillos matrimoniales, tienen 3,5 veces más probabilidad de divorciarse.

En cambio, los que eligen celebrar de forma más modesta y con joyas menos menos costosas, tienen un matrimonio más largo y más feliz. A veces, los gastos del festejo son tan desmesurados que comprometen la economía y la estabilidad de la pareja, especialmente en los primeros tiempos, que son los más difíciles por ser de adaptación y conocimiento. Es por eso que las que menos gastan evitan tener esos problemas y se concentran en la vida de pareja.

Factores de éxito


Los investigadores también encontraron aspectos que contribuyen a la estabilidad de la pareja.

Tener la luna de miel parece ser un factor de gran importancia. La explicación es que brinda un momento y un lugar en el que la pareja, en soledad, dedican tiempo a re-conocerse en su nueva faceta de marido y mujer.

Según la misma investigación, a medida que pasan los años disminuye la posibilidad de divorcio, es decir, las parejas que llevan más tiempo juntas tienden a divorciarse en menor cantidad.

Otro factor que contribuyen a la estabilidad de la pareja es la existencia de hijos, que funcionan como un sólido amarre y la existencia de un nivel de instrucción semejante.


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