Cómo lidiar con que mi hija tenga novio

¿Su hijo/a le dice que está andando con alguien? ¿Siente que le sube la presión y tiene miedo? Sí, es una situación difícil para muchos padres, pero no se desespere y conozca cómo sobrellevarla.

¿Novio? ¡Cómo si ella es una bebé todavía! Resulta que la nena hace muchos años dejó de gatear y con el tiempo aprendió a caminar por sí sola. La bebé, si no se dio cuenta, entró en la adolescencia y naturalmente empezó a interesarse en el sexo opuesto. No podía estar para siempre en la cuna ni jugando con muñecas. La aparición del primer novio de la hija, para muchos padres, suele ser todo un acontecimiento que los coloca en apuros.

Pero, ¿por qué se habla más del primer novio y no de la primera novia? En contados casos, cuando un varón dice que tiene novia o está interesado en una chica, los padres se inquietan. En cambio, cuando una joven da muestras de que está interesada en alguien, lo usual es invadirla con preguntas producto de futuros miedos y automáticamente, no siempre, imponerle restricciones. Que no cunda el pánico, porque transmitirlo a sus hijos en ese momento tan delicado puede arruinar una posibilidad de apertura al diálogo. A continuación, entérese  cómo funciona el noviazgo adolescente y cómo reaccionar ante ese primer amor, fugaz casi siempre.

Tiene sus funciones

Antes de juzgar una relación adolescente, es necesario entender que los jóvenes de ahora no responden a la misma lógica de ayer. Hoy, un chico puede decir que tiene novia a pesar de que la haya visto únicamente dos veces y solo hable con ella a través de mensajes de texto. Un muchacho ve a otra chica en un cumpleaños, le pide amistad por Facebook, hablan por este medio, simplemente andan por un tiempo y luego terminan en un abrir y cerrar de ojos.

Entonces, cuando vea a su hija tomada de la mano del novio, prodigándose mutuamente cariñosos gestos, su reacción podría ser gritar: “¡Alejen a ese engendro de mi nena!”. Respire hondo, por si no lo sabe, está actuando bajo la influencia de patrones culturales. Esta etapa es un descubrimiento para la joven, así como lo fue el hecho de aprender a hablar y escribir, así que no la arruine con temores infundados.

“El noviazgo adolescente constituye un descubrimiento de nuevas facetas que los mismos jóvenes hasta ese momento desconocían, se relaciona con sus emociones ante la presencia de otra persona (el novio o novia) y sobre cómo convivir con ellas. Se aprenden a manejar los celos, los tiempos, las diferencias. Es el encuentro de otro mundo”, explica Rocío Recalde, sicóloga.

En el aprendizaje de las nuevas emociones, los adolescentes normalmente prefieren compartir estas experiencias con su grupo de amigos, puesto que ellos son sus referentes. Claro que esto no quiere decir que los padres deban desentenderse de esta etapa, al contrario, el acompañamiento de ellos es fundamental, ya sea con sus hijos o hijas.

Ahora bien, sobre lo planteado anteriormente con respecto a la sobreprotección de la adolescente durante el noviazgo, la profesional opina: “La experiencia me dice que hoy no se da tanta diferencia en cómo acompañamos a los varones y las chicas, aunque probablemente aún se dé como un tabú de las cosas que no se hablan en la familia, como por ejemplo el embarazo. Esta diferenciación es más bien una cuestión de género. Estamos acostumbrados a mirar a la joven como un ser más vulnerable por un motivo más bien cultural, cuando ellas tienen las mismas herramientas y recursos para desenvolverse que los varones. Emocionalmente hablando, son mucho más maduras para tomar ciertas determinaciones”.

Cómo se da

El noviazgo adolescente obviamente no será el mismo que pueda tener un adulto. En los jóvenes, tener novio/a, según Recalde, está relacionado con una presión social, significa ser miembro de un grupo para poder

decir: “Yo soy un poquito más grande porque ya tengo novio/a”. La pregunta típica que se hacen en los grupos es: “¿Vos tenés novio/a?”.

Esto constituye una manera de medirse a través de las relaciones que se puedan llegar a tener. “Estar en una relación, para el adolescente, es una forma de reconocimiento por parte del grupo al que pertenece, porque tiene una experiencia que contar”, afirma la profesional.

El modo en que se vinculan los adolescentes durante el noviazgo cambió bastante con la introducción de la tecnología e internet. El protocolo que se daba hasta hace algunos años ya no es el mismo, como las visitas reguladas y las llamadas telefónicas. “Ellos ahora empiezan a conocerse no personalmente sino virtualmente, por lo general. Es la característica más común del noviazgo que se da entre jóvenes de entre 13 y 15 años. El descubrimiento se da a partir de herramientas digitales, como las redes sociales. Claro que en primer lugar hay una atracción física y después viene la segunda fase, en la cual empiezan la interacción y el descubrimiento a través de la tecnología”, señala Recalde.

Las relaciones a distancia también son comunes entre adolescentes, y las redes sociales son el nicho para estos romances fugaces. Un día se puede ver en su perfil que está en una relación y dos días después, la situación cambió.

Solo si se pasa a una tercera fase, que es la de contacto físico, la relación se consolida, porque se vuelve más presencial. En este momento es cuando se forma un vínculo real y no uno idealizado. Los escenarios donde se desarrolla esta última etapa suelen ser la casa de la chica, fiestas de 15 años o espacios comunes que se arman para ver películas o comer pizza por ejemplo; ya estos se refieren a encuentros grupales.

Otra característica inherente a los amoríos adolescentes tiene que ver con que “ellos tienen una noción diferente a la de los adultos con relación a lo público y lo privado. Usualmente sus relaciones son más expuestas debido a las redes sociales. De repente se conocen, empiezan a hablar por WhatsApp, después de un tiempo dicen que andan, pero ya con las características de un noviazgo, porque esto implica que no salgan con otras personas, aunque ellos aún no se vean como novios”, manifiesta la sicóloga.

Entonces, lo más común es que su hijo/a conozca a alguien en un intercolegial, en el colegio o en una fiesta de 15 años. De allí empiecen a hablar por Facebook o Twitter, si hay simpatía pasan al WhatsApp (momento en que los verán más pegados que nunca al teléfono), o si no enviando mensajes. Y después de un tiempo, quizá le diga que le gusta alguien o está “andando con alguien”.

La hora de la verdad

Que su hijo/a le diga que le interesa alguien dependerá mucho del tipo de espacio de comunicación que haya construido; cuanto más abierto, mayores serán las posibilidades de hacerlo partícipe de este aspecto de su vida; cuanto más cerrado, menor será la posibilidad de que hable acerca de sus sentimientos e intereses.

“Cuando se da esto, es importante la conversación de los padres con sus hijos. Abrir la posibilidad de diálogo sobre cómo pueden ser las relaciones, qué es lo que le atrae de la otra persona o cómo le parece que podría conocerla más. Entretanto, cerrarse a la posibilidad de noviazgo es una manera de negar la realidad y tampoco creo que la edad sea una cuestión determinante, depende del tipo de relación”, subraya la especialista.

Para saber qué es recomendable y qué no, en ese delicado momento, la sicóloga María de Jesús Aranda brinda una especie de rápida guía.

Recuerde que alguna vez usted también fue adolescente y “esta etapa no es sencilla, porque requiere de la paciencia de los jóvenes y sus padres, una comunicación clara y, sobre todo, coherencia por parte de los adultos. Cuando los adolescentes se sienten aceptados sin condiciones, valorados y queridos por sus padres, aceptarán con facilidad las direcciones que estos les den”.

Igualmente es aconsejable dialogar con los hijos con respecto a los temores que se pueda tener, para que ellos conozcan lo que sienten los padres cuando ellos salen a su primera cita o están saliendo con alguien. Una vez que el joven comprenda estas inquietudes, es más fácil establecer un espacio de confianza.

“Muchos padres, debido a sus propios temores, agobian a los adolescentes con prohibiciones, todo lo contrario a lo que ellos necesitan. Además, cuando el hijo hable con sus padres de su relación, este debe tener la seguridad de que ellos lo escucharán sin ridiculizarlo ni sermonearlo para así encontrar juntos una salida constructiva”, sostiene Aranda.

Por sobre todo, cuando ellos digan que están con alguien, hay que evitar volverse controladores e impartir castigos. “Sí, los padres deben adoptar una actitud negociadora, siendo sinceros, para establecer una confianza mutua. Confiar en los hijos es la forma de ganarse la confianza de ellos”, recalca María de Jesús.

“Esto se propicia a partir de la aceptación del otro. Aceptar al hijo como otra persona y no a partir de lo que uno desea proyectar en él”, agrega Recalde.

Sí, de seguro tiene miedo, pero su hijo o hija también. Pero quien tiene el control es el adulto, así que actúe como tal y acepte la realidad de que los chicos crecen y necesitan descubrir otros mundos, en los que usted solo podrá acompañarlo, a veces de cerca y otras de lejos.

Fuente: http://www.ultimahora.com/auxilio-mi-hija-tiene-novio-n798933.html


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