Aunque todo parezca derrumbarse: saca lo mejor de ti

“Al mal tiempo, buena cara”. Frase muy común que escuchamos en cualquier circunstancia, pero cuando se trata de nuestra propia experiencia, nos cuesta trabajo aceptarla. Los malos días nos hacen sentir que todo a nuestro alrededor se va cayendo poco a poco, que todo nos sale mal. Sin embargo, es probable que el día empeore si nosotros no nos hacemos el firme propósito de cambiarlo o al menos, de ver la luz que aun entra por el ojo de la cerradura. ¿Cómo sacar lo mejor de ti en medio de las tormentas?

Todos tenemos días de tormentas interiores o tal vez los tornados vengan de afuera a interrumpir nuestra paz. Tanto está en nuestras manos saber sucumbir de entre los destrozos del tornado, como lo está encontrar en medio de ese lienzo de nubes negras que nos envuelve, la luz, el sentido de las cosas, ese motivo por el cual seguir, la punta de ovillo que nos brinde ese aspecto positivo que tanto precisamos para seguir adelante.


Cuando las debilidades nos enseñan a ser fuertes


Más allá de lo cierto y concreto de que pueda hacer de nuestro día un día realmente miserable, la personalidady actitud que poseas juega un papel más que relevante en esta historia. Pues bien, la tendencia a verlo todo mal, o a rendirse ante los fracasos, se convierte en caldo de cultivo para que las cosas empeoren aún más. Sin embargo, si sabes convertir los puntos débiles en fortalezas, le has ganado a las tormentas de tu vida, la partida más importante. Te contamos cómo hacerlo.


No nades contra la corriente


Cuando nos encontramos inmersos en una situación adversa, tendemos a escapar. Huir del problema no es la solución. No nades contra la corriente, aprende a nadar con el ella y no en contra. Que ella se convierta en tu aliada para salir del remolino. La mejor manera de hacerle frente a los problemas es atravesarlos, no huir de ellos. Aprender a sobrellevarlos nos hace cada vez más fuertes, son pruebas que nos enseñan siempre algo nuevo, ese algo que nos servirá en un futuro no muy lejano. No se trata de que te dejes arrasar por la corriente hasta ahogarte, sino de que aprendas a lidiar con ella, a sacar lo positivo de ella, utilizarla a tu favor si se da la ocasión y, sobre todo, de aprender con ella y de ella.

Perderás tiempo y energías intentando huir de ella. La tormenta no está allí para que escapes, está para enseñarte. La vida no te dará nada que no seas capaz de superar. Eso tenlo siempre presente. Toda tormenta, así como llega, se va, siempre pasará. Ten paciencia, echándole más nervios y desesperación al asunto no te ayudará en nada. Piensa también en cosas que te ayuden a calmar los nervios. Hay, por ejemplo, personas que recurren al arte, a una buena lectura, incluso a escuchar música, no para que te alejes del problema que seguirá estando allí, sino para darle a la mente la posibilidad de relajarse, calmarte y pensar con tranquilidad. Los enojos y exabruptos no te llevarán a ninguna parte.

La sonrisa como arma de defensa

Pareciera que sonreírle al mal tiempo, es la regla primera cuando los problemas nos sobrepasan. La sonrisa nos arranca esa expresión de quebranto del rostro, y no solo nos hace sentir mejor, sino que ofrecemos a los demás lo mejor de nosotros ante las adversidades. El mayot de los ejemplos de fortaleza siempre es una sonrisa. El enojo solo nos indispone con los demás, nos hace mal al alma e irradiamos esa mala energía que la rabia provoca casi en forma de espiral.

Respira: lo esencial de soltar lo negativo


Te das cuenta de que estás en problemas, lo ves todo oscuro, las cosas, no salen como quisieras, te desesperas y por lo tanto te ahogas. Allí es cuando debes detenerte un tiempo y respirar profundo, lo más profundo posible. Espera unos minutos y en medio de la crisis, antes de tomar cualquier decisión, respira, si cruzas entre el miedo, la rabia y la pena. A veces no es justa la vida, pues ahí es donde se debe morder la rabia y respirar profundo, dejar que todo lo que tenga que salir de nuestro interior, que nos angustie, salga, se suelte y huya para poder después pensar con claridad.
En medio de las grandes catástrofes, respirar profundo. Cargar el are renovado en los pulmones nos alivia el alma y nos ayuda a pensar con claridad y salir adelante. Respirar te dará tiempo para pensar mejor en cada respuesta que debas dar y no responder con la sangre en los ojos algo, de lo que después puedas arrepentirte.

El mundo no es como se ve desde tu óptica


El mundo en el que nos movemos, no es exactamente como lo reflejan nuestras emociones. Cuando surgen los problemas, notamos que todo está mal, nos decepcionamos porque esperamos de nuestro entorno la misma respuesta que seríamos nosotros capaces de ofrecer, sin embargo, no es así. El mundo es como es, no como lo vemos desde nuestra propia concepción de las cosas. Entonces, aprender a separar las emociones de la realidad, a la hora de enfrentar los problemas, nos ayuda a pensar mucho mejor la manera de encontrar el camino para resolver lo que sucede.

No son tan malos los errores


Errar es humano. Más que la concepción misma de esta frase, es importante que comprendas todo lo que implica darte la oportunidad de equivocarte. Está bien que busques la perfección, pero es bueno que te des la oportunidad de incurrir en algún error del que puedas aprender verdaderamente. Los errores te permiten aprender y todo aquellos que aprendes te sirve para enfrentar cada nueva batalla que se te presente en la vida. Son lecciones, pruebas que nos dan la pauta de que la vida es un constante examen de ensayo y errores en el que aprendemos hasta en el último día.

Aprende a convertir cada pequeño mal rato de tu vida cotidiana en aquello que pueda serte útil. Aprende de cada error, transforma los aspectos negativos en puntos de fortaleza para cada experiencia siguiente en tu vida. Recuerda que todo depende de con qué actitud te enfrentes desde el mínimo problema hasta la tormenta más inmensa. Tú tienes el timón de tu barco, de ti depende seguir navegando pase lo que pase.


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