Aumenta tu asertividad y cambia tu vida!

¿Qué es ser asertivo?

La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular ni manipular a los demás. Los comportamientos asertivos suponen un saber defender las propias necesidades frente a las exigencias de los demás sin llegar a utilizar comportamientos agresivos o violentos.

La asertividad es el punto medio entre los comportamientos inhibidos propios de las personas tímidas o inseguras y los comportamientos violentos propios de las personas agresivas y egoístas.

Pongamos como ejemplo que alguien le pide el coche a otro que no desea prestarlo, éste puede reaccionar de diferentes maneras:

  1. De forma inhibida: “bueno… te lo presto…”
  2. De forma agresiva: “¡no me da la gana de prestártelo!”
  3. De forma asertiva: “lo siento, pero no acostumbro prestarlo”

La persona inhibida y sumisa no defiende sus propios derechos, respeta a los demás pero no se respeta a sí misma. Sus esquemas mentales son del tipo: “Lo que yo piense o sienta no importa. Importe lo que tu sientas o pienses”, “Es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo” o “si digo lo que pienso los demás se molestarán conmigo”. Sus sentimientos suelen ser frecuentemente de frustración, impotencia, culpabilidad y baja autoestima, ansiedad y temor. Sus comportamientos son inseguros: vacilaciones, bajo volumen de voz, bloqueos y silencios. Con frecuencia tiene quejas no manifestadas hacia los demás del tipo: “X es egoísta y se aprovecha de mí”. Cuando ya no puede más puede experimentar “explosiones” agresivas bastante incontroladas resultado de la acumulación de tensiones.

La persona agresiva defiende sus derechos de forma excesiva, no respetando a los demás y frecuentemente generando conflictos por este hecho. Carece de habilidades para relacionarse con la debida “sensibilidad” o empatía. Sus esquemas mentales son del tipo: “Si no soy fuerte los demás se aprovecharán de mi”, “Lo importante es conseguir lo que yo quiera”, “Hay gente mala y vil que merece ser castigada”. Sus sentimientos suelen ser de enfado, sentimiento de injusticia, soledad y abandono, baja autoestima, frustración y falta de control. Sus comportamientos son agresivos y retadores: contacto ocular desafiante, cara tensa, tono de voz elevado, interrupciones y habla tajante.

La persona asertiva sabe respetar a los demás sin dejar de respetarse a si misma. No pretende entrar en el esquema de ganar o perder en la relación con los demás, sino en ¿cómo podemos llegar a un acuerdo favorable a ambos? Su manera de pensar es más racional, actuando de forma más adaptativa a su vida y circunstancias. Sus sentimientos son más estables y controlados que los de las personas inhibidas o agresivas y derivado de todo esto su sentido de autonomía, autosuficiencia y autoestima es elevado.

Dicho todo esto podemos decir que no podemos clasificarnos en cada uno de estos tres tipos de personas. Todos tenemos en mayor o menos proporción algo de cada tipo. Pero lo que nos interesa es aumentar nuestro nivel de asertividad en detrimento de los otros tipos.

Causas de no ser asertivo.

Las causas de no haber desarrollado la asertividad pueden ser una o varias de las siguientes:

  1. Los padres o cuidadores han castigado los comportamientos asertivos en el niño de manera directa con amenazas, reprobaciones, privaciones, o de manera indirecta  generándole una serie de normas o valores morales donde no está permitido ser asertivo (“los niños buenos no responden a sus padres”.
  2. Los padres o cuidadores no han castigado los comportamientos asertivos pero tampoco los han reforzado con lo que el niño no ha aprendido a valorar los comportamientos asertivos.
  3. La persona no ha aprendido a reconocer las señales de valoración de los demás por sus comportamientos asertivos (como las sonrisas o los gestos de simpatía o aprobación) por lo que no reconocerá el valor de desarrollar la asertividad.
  4. La persona obtiene más refuerzos por sus conductas sumisas. Tal es el caso de la persona tímida y complaciente que con ello consigue:
    1. El apoyo, la atención y la protección de los demás.
    2. La consideración y aprobación como “bueno”, “responsable” o “admirable”.
  5. La persona obtiene más refuerzos por sus conductas agresivas. Tal es caso de persona agresiva que con ello consigue:
    1. La atención de los demás.
    2. El sentir la satisfacción de ser superior a otros.
    3. El conseguir lo que quiere.
  6. La persona no ha desarrollado habilidades sociales, por tanto, no sabe identificar cuáles son los comportamientos adecuados a cada momento o situación.
  7. La persona no conoce o rechaza sus derechos, ya que recibe mensajes “alienantes” del tipo “hay que llegar a ser el primero”, “lo importante es llegar no importa cómo” o “es vergonzoso cometer errores”, “hay que tener la respuesta adecuada a cada momento”, “es horrible mostrarse débil o inseguro”.


Desarrollando de la asertividad

El desarrollo de la Asertividad va a requerir de dos procedimientos fundamentalmente: el cambio de esquemas y pensamientos no asertivos y la exposición y práctica de comportamientos asertivos. Si piensas de manera asertiva y te atreves a exponerte a las situaciones atreviéndote a ser más asertivo tenemos grandes posibilidades de que tu vida cambie de manera importante, mejorando las relaciones, aumentando tu autoestima y teniendo más estímulo para alcanzar tus metas personales. A continuación podrás ver los pasos a seguir para desarrollar tu asertividad:

Reduciendo la ansiedad

Es frecuente activar la ansiedad cuando tenemos que dar una respuestas asertiva a la que no estamos acostumbrados. A veces es tal la intensidad de la ansiedad que es fácil que se produzca un bloqueo o una interferencia importante en la comunicación. Si tal es tu caso deberás trabajar las técnicas de relajación.

Aprendiendo respuestas y estrategias asertivas

Respuestas asertivas:

  1. Asertividad Positiva: Consiste en expresarle algo positivo a otra persona, por ejemplo, “me gusta como lo has hecho”, “te considero muy valioso para mí” o “te agradezco que te hayas acordado de mi”.
  2. Respuesta asertiva espontánea: la das cuando te ves “pisado” por otros, cuando te interrumpen, te descalifican o te desvalorizan. Por ejemplo, “déjame que acabe y después hablas tú”, “no necesito que me digas lo que he de hacer”, “no me gusta que me critiques”. Estas respuestas son dadas con voz firme y clara pero no agresiva.
  3. Respuesta asertiva escalonada: cuando la persona no se da por aludida a pesar de nuestros mensajes asertivos, se hace necesario aumentar escalonadamente, con paciencia y firmeza, nuestra respuesta inicial.
  4. Respuesta asertiva empática: se trata de ponerse en el lugar del otro para darle a entender que comprendemos su punto de vista y desde ahí hacerle comprender el nuestro.  Por ejemplo: “Comprendo que tienes mucho trabajo pero necesito que cumplas tu compromiso conmigo”.
  5. Es una de las más eficaces estrategias para conseguir resolver los conflictos en las relaciones. El primer paso es identificar el comportamiento que no nos gusta, el segundo paso es comunicar lo que ese comportamiento nos hace sentir, el tercero es mostrar nuestra preferencia por otro tipo de comportamiento y el cuarto es reforzarle a esa persona si cambia y hace lo que le pedimos. Por ejemplo:
    1. “Cuando tu me gritas…”
    2. “me haces sentir mal…”
    3. “por ello, te ruego moderes tu tono de voz”
    4. “y yo te haré más caso a lo que me digas.”
  6. Respuesta asertiva frente a la agresividad o la sumisión: Se trata de hacerle ver al otro las consecuencias que tiene en mí su comportamiento y sugerirle otro más adecuado. Por ejemplo, una persona agresiva que trata de imponer su punto de vista “Veo que estás enfadado y no me escuchas, ¿por qué no te paras un momento y escuchas lo que te quiero decir?. Otro ejemplo con una persona de naturaleza inhibida: “Como no te expresas, me confundes un poco, ?no podrías comentarme tu punto de vista?”.

Estrategias asertivas para afrontar las discusiones:

  1. Técnica del disco rayado: se trata de repetir el mismo argumento una y otra vez, de forma paciente y tranquila sin entrar en discusiones.
  2. Banco de niebla: se le da la razón a la otra persona, pero evitando entrar en mayores discusiones. Se le dice en un tono de voz calmado y convincente transmitiéndole a la otra persona que lleva parte de razón en lo que dice.
  3. Aplazamiento asertivo: se pospone la discusión para otro momento donde se controle más la situación.
  4. Relativizar la importancia de lo que se discute: se trata de hacer ver que a veces es más importante no entrar en discusión y comprender que ésta no lleva a ningún lado. Por ejemplo, interrumpir una discusión con algún comentario del tipo “Quizás esta discusión no tiene tanta importancia como le estamos dando”.
  5. Técnica de ignorar: no se le sigue la discusión al otro pero a través del lenguaje verbal y no verbal se le trasmite que no es una desconsideración el ignorar el tema de discusión.
  6. Técnica de diferenciar un comportamiento de un modo de ser: se le hace ver al otro que aunque incluso uno pueda haber cometido un error, eso no implica que es una mala persona. Por ejemplo, “Aunque hoy haya llegado tarde, eso no quiere decir que sea impuntual”.
  7. Técnica de la pregunta asertiva: se parte de la idea que la crítica del otro es bienintencionada (aunque no lo sea). Se le hace una pregunta para que nos clarifique lo que hemos hecho mal y cómo podemos hacerlo bien. Por ejemplo, “Cómo quieres que cambie para que esto no vuelva a ocurrir”.

Práctica de las estrategias asertivas

Para adquirir los hábitos y estrategias de respuesta asertiva deberás seguir los siguientes pasos:

  1. Describe clara y concretamente los comportamientos que necesitas mejorar, por ejemplo: “Decirle a X. que no quiero acompañarlo”. Haz una lista con todas las situaciones en las que necesitas ser más asertivo.
  2. Valora en una escala imaginaria que va del 0 al 10 el grado de dificultad que te supone afrontar asertivamente esas situaciones que has descrito en tu lista. Ordena tu lista desde la situación de menor dificultad a la de mayor.
  3. Escoge y empieza por la de de menor dificultad y escribe las respuestas asertivas que te gustaría practicar en esta situación. Si no se te ocurre ninguna imagínate a una persona asertiva ante la misma situación, ¿Qué diría?, ¿ Cómo se comportaría? Si aún no se te ocurre nada consulta directamente con alguna persona que tenga buenas dotes asertivas.
  4. Ensaya estas respuestas asertivas de viva voz tu solo, ante una grabadora , videograbadora o ante una persona de confianza que te pueda apoyar. También puede realizar el ensayo de manera imaginaria (ver ejercicio de cambio emocional de nuestras vivencias).
  5. Practica en la realidad la situación elegida. Cuantas más veces la puedas repetir, más adiestramiento asertivo estarás alcanzando. Cuando te sientas seguro en esta situación pasa a practicar la siguiente en tu lista de situaciones.

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