Así es como puedes identificar lo que le hace falta a tu relación de pareja.

Cuando estamos enamorados siempre nos sentimos diferentes. Nos sentimos vivos, plenos y es todo agradable, sin importar la cantidad de veces que hayamos estado enamorados antes, cada experiencia es única. Todo ese sentimiento de fuerza, valentía, bondad, cariño, euforia, obsesión, que experimentamos en un mismo espacio se produce en el cerebro y es el resultado de una serie de impulsos bioquímicos que son inevitables y no lo podemos controlar, sucede y sucede. Un cóctel de hormonas y de la actividad de múltiples regiones cerebrales que activan respuestas similares a las que producen las drogas.

Obviamente este proceso o reacción no dura para toda la vida y cuando se acaba nos sentimos menos eufóricos que antes y nuestra visión de la realidad se vuelve menos fantasiosa y menos ideal que antes. La emoción disminuye radicalmente. Nos comenzamos a sentir menos enamorados.

Cuando una persona se encuentra en una relación sentimental, y le invade esta sensación de desenamoramiento generalmente es lo que causa de que uno llegue al punto en el que se pregunta a sí mismo si la relación debería continuar, si tiene sentido todo eso, se produce una confusión terrible a nivel interno, es cuando el sentimiento de enamoramiento parece dudoso, las incógnitas que antes eran irrelevantes se vuelven más complejas, se siente un vacío entre ambos y a la relación le falta algo.

Respecto a todo esto, que supone un grave problema para las parejas que llevan bastante tiempo juntas y tratar de descubrir que podría ser el problema y subsanarlo, el psicólogo estadounidense Robert Sternberg afirmó que son necesarios tres elementos para asegurarnos de que la relación en la que estamos se encuentra en buen estado y completa.

Estos tres elementos son los que necesita la relación: pasión, intimidad y compromiso. En las relaciones a veces se llegan a presentar sólo dos de estos elementos, o peor incluso, a veces uno solo. Evidentemente, lo ideal sería que todos estén presentes en perfecto equilibrio, pero eso no siempre es posible.

Pasión: la pasión es un fuerte impulso dirigido a la necesidad biológica de reproducirnos. Surge mezclada con el impulso sexual, pero no es lo mismo. Muchos confunden la pasión con el deseo sexual, a pesar de que la pasión y el ansia de satisfacción sexual se encuentran localizadas en áreas diferentes del cerebro.

La pasión es el resultado del erotismo humano y tiene connotaciones emocionales muy diversas.

Intimidad: La intimidad es un componente esencial del vínculo. La intimidad sexual es importante, pero la intimidad emocional es aún más crucial. Idealmente, la intimidad emocional y la sexual deberían integrarse en cada relación.

La intimidad emocional supone revelar los sentimientos y opiniones, los pensamientos positivos y los negativos. Significa compartir los puntos vulnerables y las dudas tanto como las virtudes y las esperanzas. Supone un compromiso activo en el proceso de la vida de pareja, no una visión estática como algo ya consumado.

Compromiso: El compromiso hace referencia al grado que una persona está dispuesta a acoplarse a otra y hacerse cargo de esa relación hasta el final. El compromiso proporciona estabilidad en la pareja.

El compromiso conlleva acuerdo, alianza, lealtad, honestidad, seguridad y libertad. Estos últimos elementos son antídotos del miedo y de la tensión, lo que facilita una relación de pareja basada en el respeto.

Cuando predomina la confianza, responsabilidad, reconocimiento de obligaciones e intereses personales, de pareja y familiares, decimos que hay compromiso.

¿Cómo saber cuál de los tres elementos es el faltante en tu relación?

Según Sternberg, la intimidad y la pasión en la relación dan como resultado a un amor más bien del tipo romántico. Mucho fuego, mucha intimidad, pero poco diálogo, en este tipo de amor la comprensión no está a la orden del día, hay poca relación interpersonal con el otro, pero el sexo siempre es una buena opción y no existen planes ni compromisos a largo plazo. Si esa es la sensación que sientes, y ves todo esto en tu relación pues lo que les falta para que esto pueda ser un proyecto a largo plazo es el compromiso. Tomar ambos una meta, y comprometerse con ella, hijos, boda, cumplir un sueño, cualquier meta puede ser considerada válida.

La pasión y el compromiso son los componentes del tipo de relación que llevan aquellos que no se aferran a nada, que no echan raíces, aquellos cuyo único compromiso es el del encuentro físico para la descarga de pasión y sin la profundidad de una relación. En ese tipo de relaciones el componente faltante es la intimidad y si realmente quieren ir a fondo y hacer algo sólido y estable, deberían animarse a conversar más abiertamente y sin tapujos. Compartir sin pensar que en cada encuentro habrá contacto sexual, dominar a esos deseos y entregarse más a compartir otras cosas que vayan más allá de lo corporal, de lo físico.

Y por último, aquellas relaciones que están basadas en la intimidad y compromiso suelen ser los matrimonios y relaciones a largo plazo en los que los encuentros sexuales son menores, pero la intimidad es el estilo de vida y el compromiso es fuerte. Para este caso puede ser necesario, simplemente, tomarse en serio la tarea de revivir la pasión con pequeños detalles y algunos juegos, entregarse libremente a la libido y mantenerlo encendido por el bien de la pareja. Puede que parezca un componente menos importante, pero en realidad lo es, es muy importante.



Al echar un vistazo a este estudio triangular que nos propone el doctor Sternberg, ya es posible tener una mejor idea del tipo de relación que estamos teniendo, podemos reconocer los patrones, lo que está bien y que es lo que le hace falta para poder trabajar en ello. Esto nos da una mejor comprensión de nuestras relaciones, y nos permite tomar decisiones más informadas y actuar en consecuencia si consideramos que queremos salvar o mejorar la relación.


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