Aprende todos los secretos de una mujer elegante.

Muchas personas piensan que una mujer elegante es aquella que utiliza ropa y accesorios de marcas lujosas y conocidas.

En su fuero íntimo, están convencidas que eso es sinónimo de buen gusto, actitud, educación y clase y que es algo destinado solo a algunas mujeres

Nada más alejado de la realidad. En realidad, ser elegante no es tan complicado como parece y cualquier mujer puede serlo.

Los secretos


No “se nace” elegante, se puede aprender a serlo.
Y no tiene por qué ser necesariamente caro o inaccesible. Es más, muchas mujeres gastan mucho dinero, pero no se ven nada elegantes.

Estos son algunos trucos y secretos infalibles para que luzcas súper elegante en cualquier ocasión.

– Primero es lo primero: ¡mejora tu postura! De nada sirve que gastes una fortuna en ropas, zapatos, accesorios, maquillaje y peluquería y luego te pares encorvada, sacando panza y que al sentarte te “desparrames” en un sillón. Acostúmbrate a caminar y pararte adecuadamente, si tienes vicios posturales te costará al principio, pero luego te saldrá naturalmente, que es la verdadera clave para lucir elegante. (Y algo muy importante: no implica ningún gasto, solo tu esfuerzo).

– No abuses con el maquillaje. Si lo haces, podrás quedar más cerca del ridículo que de la elegancia. Moderación y equilibrio son las palabras clave en este aspecto. Si tus ojos llevan tonos oscuros o muy llamativos, tu lipstick debe ser nude; por el contrario, si tus labios están de un color rojo muy subido, tus ojos deben estar maquillados de una manera más natural. Si piensas que necesitas kilos de maquillaje para sobresalir estás equivocada, utilizar lo justo y necesario para resaltar tus mejores rasgos y ángulos, así como para disimular lo que no es tan favorecedor, es la estrategia. Quizás en una primera etapa te convenga asesorarte con una experta, para que te dé las grandes líneas que te favorecerán. Ella te ayudará a identificar los tonos de maquillaje que combinan mejor con tu piel para lograr un efecto perfecto.



– Elige las prendas que le favorecen más a tu cuerpo y destaquen sobriamente tus atributos, siempre evitando caer en la vulgaridad. Encuentra tu estilo personal, ese que te define como persona. No sigas las tendencias a ciegas, porque si una moda no va contigo, el efecto será más perjudicial que beneficioso.

-Evita los descuidos, la ropa sucia, maltratada, arrugada o con aspecto de viejo proyecta una mala imagen de ti y obviamente, no es nada elegante. De igual manera, cuidad tu higiene personal, tu cabello, tu olor, tus uñas, todo debe tener una buena apariencia, en la que se note el cuidado.

-Al comprar, invierte en artículos que darán un toque especial a cualquiera de tus loocks. Unos zapatos de taco alto fino, una cartera que sea fácil de combinar y que puedas usar siempre, son fundamentales y utilizables para muchas ocasiones. Un perfume adecuado para ti, que vaya con tu personalidad y con tu piel, es también es una gran inversión y que te permitirá distinguirte de los demás.

-Además de tu presencia, debes cuidar tu lenguaje, no hay prenda elegante que te salve si no eres educada y comedida al hablar. Las groserías y el tono alto de voz al hablar, no son los distintivos de las personas educadas. Por el contrario, las mujeres más elegantes se destacan por su buena educación y amabilidad.

-Infórmate de lo que pasa en el mundo, instrúyete, no existe elegancia en una persona que no sabe hablar de nada porque es ignorante. Si no puedes sostener una conversación, es muy difícil que logres ser elegante.

-La ropa y el calzado que utilices deben ser de tu talla. Si una prenda es muy grande o muy apretada, jamás se verá ni siquiera bien y mucho menos elegante. También debes ser acertada para adaptarte al clima y la ocasión, respeta los códigos de etiqueta de los eventos a los que vayas.

-Puedes adoptar diferentes tendencias vestirte, pero sin abusar y buscando un equilibrio. No utilices más de tres colores diferentes en tu outfit y no combines animal print con prendas de lentejuelas o colores metálicos.

Tus accesorios también deben estar balanceados con tu look general. Si tu ropa es de tonos neutros, puedes usar piezas llamativas; en cambio, si tu ropa ya está muy cargada por diseño o color, tus complementos serán más discretos. Encontrar el equilibrio es clave para ser una mujer más elegante.

-Definitivamente, mostrar mucho no es elegante y ni siquiera es sexy: es vulgar. La sutileza es lo más femenino y elegante, por lo que debes sugerir antes que exhibir. Utiliza un escote a la vez ( pecho o espalda). Si tu blusa es ajustada, compensa con una falda larga y unos pantalones más bien holgados.

-No muestres las marcas de tus prendas o accesorios, si piensas que es algo elegante, estás muy equivocada. Los demás no tienen por qué saber quien diseñó tus prendas, tu cartera o tus zapatos y mucho menos con grandes carteles. Normalmente, las mujeres elegantes son más discretas y no necesitan la ropa más cara para que su clase se revele, sino que apelan a una buena postura y a una sabia elección de prendas en cuanto a color, textura y corte.

-El largo de tus faldas, vestidos, shorts o capris debe concordar con tu altura. Si no eres muy alta, una buena elección puede compensar, pero si eliges mal el largo, parecerás aún más baja. En cambio, un vestido demasiado corto puede parecer una blusa estirada y resultar vulgar.
En líneas generales, recuerda que “menos es más”, no sobrecargues en accesorios, colores o texturas. Ante la dua, consulta con una amiga o si te es posible, con un experto o experta en el tema.


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