Ante el desafío de ser madre soltera ¿podré rehacer mi vida a pesar de todo?

Cuando el amor se acaba, la frase “y hasta que la muerte nos separe”, nos retumba en la cabeza, si nos vemos ante la encrucijada de tener que separarnos y continuar la vida solas con un hijo pequeño por quien velar. El camino parece volverse más difícil y el temor a veces hace que muchas mujeres decidan continuar la relación, del modo que sea, con tal de no encontrarse con la responsabilidad de ser madres solas, sobre sus hombros. Empezar de nuevo, pero con un niño de la mano será tu gran desafío, pero jamás por ello te postergues. Te contamos más acerca del reto de ser madre soltera y comenzar de cero.

El proceso de separar los sentimientos

Cuando te encuentras con tu pequeño en brazos, sola, te quedas a ciegas nadando entre el miedo y la angustia, a veces a temperatura bajo cero. Aun si haya sido por decisión de la pareja, de común acuerdo, siempre duele, toda separación deja un halo de zozobra que debemos superar. Eso implica aprender a separar la vinculación con el padre de tu hijo que siempre existirá de eso que sientes o sentías por él.

Separar los tantos toma su tiempo y conlleva un esfuerzo que cuando la relación de pareja se fractura, primero cuesta entender, aceptar y luego resulta difícil de sobrellevar. El niño que fue fruto del amor, debe quedar al margen de cualquiera que sea la circunstancia hostil de sus padres. Si todo comenzó desde el amor, no tiene porqué terminar muy mal, cuando hay hijos de por medio que ese amor trascienda desde cada uno y sea el hijo el depositario de todo lo que alguna vez ha sido importante para ambos.

Tener en claro que el hijo es el resultado de lo más bello que hemos sido capaces de traer al mundo y no un trofeo de guerra en medio de las contiendas, es el paso más importante a la hora de decidir seguir adelante con nuestras vidas.

Seguir el camino, comenzar de nuevo

Es cierto que la ecuación cambió. El resultado fue otro distinto al esperado. Ahora debes dar un giro de timón en tu vida en el que serás consiente de la responsabilidad que te encuentras cargando sobre tus hombros. Tendrás una tarea tan agradable como compleja, un desafío que enfrentar, pero no por ello debes postergarte. Nunca olvides que sigues siendo tú a pesar del desafío de ser madre sigues siendo una mujer que tiene derecho a buscar el camino hacia esa felicidad que aún no ha llegado.

Tu niño siempre será la prioridad en tu vida, de eso no cabe dudas. Te ocuparás de él, de sus necesidades, de cuidarlo y de darle todo el amor que quepa en tu corazón de madre. Cuando llegue otra persona a tu vida, no debes desesperarte por sus primeras reacciones. Debes darle tiempo, piensa que para él todo es diferente ahora, pero sobre todas las cosas mantén un diálogo fluido con él.

Debes actuar con naturalidad, no le des la chance de mostrarte vulnerable ante lo que él pueda decir o cómo pueda tomar tu nueva situación. Debes comprender que tú eres su universo y él sentirá que un intruso viene a interrumpir su armonía contigo y además a llevarse ese cariño que hace de ustedes una unidad indivisible.

No es así, pero no te desesperes ni postergues tu vida por ello. Ellos necesitarán tiempo y es allí donde debes continuar tomando todo con naturalidad. Comparte con él, demuéstrale y hazle entender con hechos y palabras que ese lugar que él ocupa en tu vida es único e irremplazable. Nadie podrá ocupar en tu corazón el espacio que es solamente de él.

Debes trabajar la idea de integrarlo a esa nueva vida que tú estás emprendiendo, nunca lo apartes de eventos significativos con tu nueva pareja, que él sienta que también es importante, que se lo tiene en cuenta que forma parte integral de tu nueva vida. El diálogo será tu gran aliado, no importa que tan difícil pueda ponerse tu niño, tú invítalo al diálogo permanentemente y allá cuando las palabras sobren, que un abrazo intenso sea tu arma más contundente.

Si la situación se pone más difícil, dale tiempo, pero no interrumpas tu vida. Puede no ser tarea fácil, pero es un camino que aprenderán a recorrer juntos y más tarde o más temprano él entenderá que ya no hay marcha atrás, no regresarás a vivir con su padre y eso debe ser tajante y firme para que pueda entenderlo con claridad. No le harás ningún bien escondiéndote ni consintiéndolo.

El qué dirán

Siempre habrá alguien que juzgará sin ninguna excusa. Nadie tiene la vara tan alta como para pararse sobre las suelas de tus zapatos y señalarte con el dedo inquisidor. Decidiste separarte, ser madre soltera, seguir adelante con tu hijo, eso es de una valentía incalculable. Solo las personas fuertes son capaces de romper las barreras y animarse a enfrentar a los avatares de la vida solas.

Rehacer tu vida con un hijo a cuestas es tu mejor respuesta a una vida que te ha sido hostil, pero a la que tú quieres sonreírle de todos modos. Quien tiene miedo de enfrentar la vida juzga por su propia condición.

La adaptación al cambio: dos personas que aprenden a convivir

Todo es nuevo para ambos. También para ti, pues una nueva persona que ingresa en tu vida, será un extraño para tu hijo a quien deberá aprender a conocer. No solo se tratará de que deba ganarse el cariño de tu hijo, sino que también tendrá que adaptarse a él, aprender de él y con él. Una nueva vida cargada de emociones y de nuevas experiencias será la que deberán converger entre ambos y tú serás siempre su punto de unión, pero jamás de disputa.

Enseñarle al niño que no está compitiendo por tu cariño, que su lugar en tu vida seguirá siempre intacto y que no lo descuidarás jamás, que siempre estarás a su lado. Permite que vea que te sientes bien, y que esa nueva persona en sus vidas te hace realmente feliz.

Enséñale a compartir sin que perciba desapego alguno de tu parte y a amar profundamente: será la base de este “volver a empezar”.


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