Ansiedad y depresión NO son lo mismo, te enseñamos a diferenciarlas

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es la principal causa de discapacidad en el mundo: diariamente, unas 300 millones de personas en el mundo padecen sus efectos y cada año, lleva al suicidio a unas 800.000.

La ansiedad también es frecuente. Un 20 % de los latinoamericanos la sufren y según la Organización Mundial de la Salud, la cantidad de personas con ansiedad en el mundo supera los 260 millones.

La cuestión es: ¿cómo diferenciarlas?

Dificultad

Diferenciar ansiedad y depresión no siempre resulta sencillo. Esto se debe a la similitud de algunos de sus síntomas e incluso de sus causas: ante un mismo episodio, una persona puede reaccionar desarrollando ansiedad o depresión. En otros casos, pueden experimentarse simultáneamente o sufrir una dolencias que tiene componentes de ambas.

La ansiedad y la depresión son formas de reaccionar ante eventos externos o internos. Si el evento es interpretado como una amenaza, se activa el sistema de alerta o ansiedad; en cambio, si se percibe como una pérdida o un fallo, es más probable que se active el sistema de conservación de energía, dando lugar a la depresión.

Es extremadamente importante reconocer los síntomas de cada uno.

Señales de la depresión

La depresión implica la sensación de que “todo irá mal” y que “nada tiene sentido”. Hay un sentimiento de fatalidad: “sé que todo irá mal”.

Se expresa con culpa, una sensación de sentirse inútil, desesperanza, fatalismo, pérdida de interés en asuntos que antes interesaban, una sensación de vacío y tendencias dañinas o suicidas. El sentimiento preponderante es la tristeza profunda; para quien padece depresión, el futuro es algo que no importa.

Desde el punto de vista físico, la depresión puede causar dolor en el pecho, en la cabeza o en la nuca; sensación de vacío físico, cansancio extremo, trastornos estomacales e inapetencia sexual.

Síntomas de la ansiedad

Los trastornos de ansiedad son más frecuentes en las mujeres. Según datos de la OMS, un hombre tiene la mitad de riesgo que una mujer de sufrir ansiedad a lo largo de su vida.

Esta patología suele comenzar entre los 20 y los 40 años y la posibilidad de padecerla disminuye a medida que la edad aumenta. En esos casos, da lugar a otras formas de ansiedad que tienen su base en estados depresivos.

La persona que padece ansiedad se siente abrumada por el futuro o tiene miedo de la incertidumbre. Presenta síntomas como nerviosismo, tensión, sensación de alerta o miedo, ataques de pánico, insomnio y obsesión con los detalles. Puede presentarse también la necesidad de ordenar todo, miedo a salir de casa o miedo a algunos lugares en particular.

Normalmente, la ansiedad aparece cuando el sujeto se siente amenazado por un peligro externo o interno. El miedo es el sentimiento prevalente.

Además, cada uno de estos trastornos tiene síntomas físicos diferentes. Por ejemplo, la ansiedad puede causar diarrea, estreñimiento, tensión muscular, aceleración cardíaca sin haber hecho ningún esfuerzo físico, mareos, sudoración, temblores y problemas con la función sexual.

Más diferencias

En la ansiedad no se experimentan variaciones de estado a lo largo del día, a excepción de los casos más graves, donde los pacientes se sienten peor al despertarse y a primeras horas del día. Tampoco influyen las diferentes estaciones del año. Estas alteraciones sí se verifican en pacientes deprimidos.

Una gran diferencia se relaciona con la capacidad de disfrutar y de experimentar placer: en el trastorno de ansiedad puede no verse afectada, pero eso sí sucede en la depresión.

Las causas de una y otra dolencia también suelen ser diferentes.
La depresión suele ser de índole psicológica, pero las causas que provocan la ansiedad son más variadas. Algunas sustancias como el alcohol y los broncodilatadores, o las drogas como la cocaína o la marihuana, son claros detonadores de este tipo de trastornos.

El agotamiento aparece en la depresión y es muy incapacitante. Es un agotamiento mental y se traduce en un agotamiento físico, pero diferente al que se experimenta luego de realizar un ejercicio físico intenso. En la depresión, realizar unas simples tareas cotidianas puede ser demasiado difícil.

El temblor de las manos puede aparecer también en la ansiedad y se explica porque en estos casos son segregadas grandes cantidades de adrenalina. Esto causa que el cerebro exhiba un alto estado de alerta, siendo las manos temblorosas son una manifestación psicosomática.

Por otro lado, una dieta deficiente en algún componente (por ejemplo, niveles bajos de vitamina B12) también puede contribuir al estrés o a la ansiedad.

En casos muy poco comunes, un tumor de la glándula suprarrenal puede causar ansiedad o síntomas similares al estrés.

Aspectos similares

Existen también aspectos similares a ambas dolencias.

La falta de energía, por ejemplo, es común al estrés, la ansiedad y la depresión. Es como que la energía se agota rápidamente, afectando a la motivación. Esto genera una especie de reacción en cadena, porque la falta de motivación hace que disminuya todavía más la energía.

El sueño también puede verse alterado en la depresión y la ansiedad, expresándose como la incapacidad de conciliar el sueño o de mantenerlo o, por el contrario, experimentarlo en grado sumo. A veces aparecen pesadillas recurrentes.

Existe también un trastorno conocido como depresión ansiosa o trastorno depresivo ansioso. En estos casos, la persona sufre los síntomas de ambas enfermedades a la vez.

Ante la aparición de estos síntomas, es imprescindible acudir a un especialista. Existen tratamientos efectivos contra cualquiera de estos trastornos, si son diagnosticados correctamente.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"