Ansiedad, la epidemia silenciosa

Muchas veces te encuentras mal, sin calma y no terminas de comprender qué te está pasando. Probablemente te cueste concentrarte, sufras palpitaciones, sientas tensión en todo tu cuerpo, dificultades para conciliar el sueño, nerviosismo, preocupación constante, pensamiento acelerado, puede ser que te cueste identificar la causa de lo que te está pasando, te sientes inseguro, irascible emocionalmente, angustiado y te cuesta disfrutar de cosas que antes te hacían feliz.

Los trastornos de ansiedad son una de las psicopatologías más comunes en la actualidad. Se estima que el 25% de las personas experimentará en algún momento de su vida un trastorno de ansiedad.

La situación es tan grave que la ansiedad ha sido catalogada como la “epidemia silenciosa de este siglo”.

“El temor agudiza los sentidos, la ansiedad los paraliza” (Kurt Goldstein)

¿Es lo mismo ansiedad que estrés?

La ansiedad es aquella emoción que se produce cuando anticipamos una amenaza, cuando pensamos lo que va a supuestamente a suceder y tratamos de prepararnos para hacerle frente. El Estrés aparece cuando hay unas demandas excesivas del entorno hacia nosotros, y nuestro organismo no da abasto para afrontarlo. Por ejemplo, al estar nervioso dos semanas antes de un examen, dándole vueltas a si nos ira bien o no, a las consecuencias de reprobar, al tiempo de que disponemos para estudiar… estaríamos hablando de ansiedad. Cuando, a lo largo de tres días tenemos una presentación en el trabajo, si se te enferma tu hijo, vienen a pintarnos la casa, y se nos estropea el auto, nuestro organismo responde con una alta activación (stress), necesaria para hacer frente a todo, pero también negativa, pues si es continuada podría provocarnos problemas de salud.

Las personas con trastorno de ansiedad, no lo pasan nada bien y a eso se suma, que no se sienten comprendidas por aquellos que no padecen del problema.

1. Necesitan compasión

 
Muchas veces solo hace falta estar ahí, hacerle sentir a la persona que puede contar con nosotros si en algún momento lo necesita.
La persona que sufre ansiedad necesita compasión y comprensión. Alguien que pueda escucharla sin juzgarla, sin reproches, sin críticas.
No hace falta que la entiendas, porque es muy difícil si nunca has sufrido de ansiedad, pero asegúrate que la persona sepa con certeza de que tu estas ahí, que te tiene a su lado, ese solo hecho es de gran ayuda.

2.Entiende que no pueden escapar

 

¿Cómo salir de esa situación que no hace más que aumentar nuestro nerviosismo? Recuerda que la persona que sufre ansiedad no la ha elegido. Esta viene por una serie de factores que la persiguen y la acorralan generando este estado que muy pocos logran comprender.

Por mucho que la persona lo desee, la persona con ansiedad no puede escapar de ella. Se siente atrapada, acorralada, y ese estado debemos comprenderlo.
Hasta que se enfrenten a eso que les ocasiona el estado de ansiedad, no podrán liberarse de la misma, deben buscar cual es el origen profundo del problema, encontrarlo e intentar solucionarlo.

3.Hasta la tarea más simple las satura


La ansiedad es un monstruo que roba energía, la persona ansiosa se ve paralizada y desbordada ante tareas diarias y sencillas, se sienten abrumadas, sin saber por dónde comenzar, agobiados por la preocupación sobre las miles de posibilidades de que algo pueda salir mal, lo que los paraliza, ante esta situación hay que adoptar una actitud de no critica ni de intentar minimizar el problema, sino solo ofrecerle una mano amiga para ayudar en cosas prácticas.

4.No pueden explicar lo que les ocurre:

Les resulta difícil poner en palabras lo que siente. No obstante, ello no significa que sus preocupaciones y sentimientos no sean reales, la tendencia a minimizar su estado causa más daño que bien. El ansioso no necesita a alguien que le diga que lo que siente no es real, sino a alguien que lo apoye.

5. Se preocupan por cosas “ridículas”


Las personas que sufren ansiedad por cualquier cosa por pequeña que sea los lleva a un estado de preocupación desmedido, también se ven afectadas por detalles aparentemente insignificantes.

Eso no debería suceder, pero como viven ahogados en un mar de preocupaciones constantes, lo que hacen es adelantarse a los acontecimientos, visualizando y anticipando lo que podrá ocurrir. El miedo causa que eso que estén visualizando sea bastante negativo. Esto no hace más que provocar que la ansiedad y el malestar continúen aumentando
Realmente, no pueden evitarlo y por eso necesitan a personas que puedan ser comprensivas. Siempre se adelantan a los acontecimientos y eso provoca una llamada a la ansiedad que no es más que una preparación hacia ese miedo del que son muy consciente.

Si alguien de tu entorno está sufriendo de ansiedad, sabrás ahora que es algo que se vive muchas veces en silencio. la persona que la padece tampoco entiende mucho porque le pasa lo que le pasa, pero necesita tu ayuda y apoyo para poder salir adelante.


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