Año nuevo, tiempo de cambios: anímate

Seguramente al Universo no le interesa en lo más mínimo que en este pedazo de materia llamado planeta Tierra comencemos un nuevo año.

Pero para nosotros, sí; los seres humanos necesitamos jalones en nuestra vida, para ordenarnos, ponernos objetivos y establecer metas en lo familiar, laboral y profesional.

También en la relación de pareja existen metas. ¿Estás satisfecha con tu relación actual?

¿ Te sientes plena y feliz en ella?

¿ Piensas que tu pareja te ama, te hace sentir valiosa y con ganas de vivir?

¿ O por el contrario, él te desvaloriza, te deja a un lado en la toma de decisiones importantes y no te demuestra nada de afecto?

¿ Sigues esperando por un cambio de actitud que nunca llega?

¿ Finalizó un año y tú sigues en la misma?

Quizás sea el momento en el que debas tomar decisiones importantes para ti.


Los hechos

No recibes amor y quien juró amarte y protegerte, simplemente te olvida y te relega.

Esperaste todo un año (nuevamente) por un cambio que jamás llegó… 365 días se han ido sin lo que tú esperabas de tu pareja, con promesas incumplidas

¿Vale la pena empezar el nuevo año más esperando el cambio de tu pareja?

¿Te quedarás un año más con una persona que no te valora y no te merece?

Tienes todo el derecho de ser amada, apreciada y respetada.

Y el 2018 es el momento indicado para que lo logres.

Llegó el momento de dejar atrás el dolor y el sufrimiento, el abuso y el maltrato, los desprecios y humillaciones.

Sácate de encima los lastres que te impiden ser feliz y lucha por un futuro mejor, para ti y tus hijos.

No es algo fácil, por supuesto, pero puedes hacerlo.


Las trabas

El cambio de año es una oportunidad de hacer balance, mirar hacia adentro y plantearse nuevas metas o un cambio de vida. El 2018 es aún como una hoja en blanco, donde puedes escribir lo que deseas para ti de ahora en adelante, dando vuelta definitivamente las otras hojas negativas. Lo pasado, pisado.

Los cambios pueden producir miedo o bloqueo, ya que suponen salir de nuestra zona de confort, pero son necesarios si quieres seguir adelante con tu vida.

Estos bloqueos se presentan en forma de temores y en frases como “no puedo” o “sola no es posible”

Es necesario sopesar fríamente qué es lo que realmente te frena para cambiar todo lo que no te gusta o te hace daño.

En primer lugar, incide en nosotros la educación recibida, el ejemplo de nuestras padres, que nos inculcaron una forma de encarar la vida.

También incide los aspectos socioculturales, el famoso “qué dirán”.

Y por último, el aspecto económico, al encerrarnos en que “todo siempre ha sido así en mi vida”. También es posible cambiar este aspecto.

Si tu situación actual te impide ser feliz… ¿cuál es el sentido de seguir así?

Cómo hacer

No hay un manual del amor y mucho menos, de las parejas; si los hubiera, serían seguramente incompletos, porque cada una es diferente

Tampoco lo hay para poner fin a una relación, pero sí es posible establecer las líneas necesarias para poder hacerlo.

A veces, el propio sentimiento nos impide ver la realidad tal cual es y nos lleva a esperar cosas que nunca llegan.

Lo primero que debes evaluar es cómo te sientes. Si estás triste y nada de lo que dices es válido para tu pareja; si deseas seguir trabajando para no llegar a tu casa; si prefieres nunca hablar para no discutir: todo debes anotarlo.

El segundo paso es reconocer si han hecho los esfuerzos necesarios para realizar esas correcciones. Si ya han tenido charlas al respecto, aclarando los puntos de disconformidad, pero todo sigue igual de parte de él, significa que no está dispuesto a cambiar para tu bien y el de la pareja, por lo que la situación no da para más.

Si te parece que todo te desborda, pide ayuda; puede ser una amiga, un familiar o un profesional. En estos casos es bueno tener una persona que te sirva de soporte y que te afiance emocionalmente.

Luego, a la acción. Estos son algunos puntos que debes considerar.

1. Prepárate personalmente y ensaya lo que vas a decir. No recrimines ni acuses, céntrate en tus sentimientos y habla del futuro. No es momento de mirar atrás, sino hacia adelante.

2. Elige un lugar adecuado para hablar con tu pareja, donde ambos se sientan cómodos. Si te preocupa cómo puede reaccionar él, quizás sea conveniente un lugar público.

3. Para estas cosas, es mejor el “cara a cara”. Un mensaje o hablar por teléfono parece más fácil, pero no es la mejor opción. Por supuesto, no utilices terceras personas.

4. Si él te pregunta por qué estás terminando la relación, es fundamental que seas honesta, ya que podría ayudarlo a tener mejores relaciones en el futuro. No pierdas la educación ni busques confrontar o “ganar”, es importante terminar en buenos términos.

5. El “después” de este momento es crucial. A veces, para que la ruptura sea más fácil, decimos “sigamos siendo amigos”, pero realmente no es lo que queremos. Lo ideal es darse un poco de espacio para ambos, dejar de tener contacto por algún tiempo sirve para aclarar los sentimientos y dejar que todo se estabilice.

6. Si estás dispuesta al punto final, no des marcha atrás. Se llegaste a este momento sumando una serie de causas, si ya hicieron intentos de corregir lo que estaba mal, pensaste calmadamente en los pro y los contra de la situación¿por qué lo que él diga en este momento debería hacerte cambiar de opinión? Es normal que las personas lloren e incluso se alteren, pero no es motivo para no terminar con una relación: sentirse mal o culpable no es razón para continuar y normalmente solo es una manera de posponer algo que inevitablemente llegará.

El después

Superar una ruptura puede ser muy difícil, incluso aunque tú la hayas propuesto.

No niegues lo que sientes: tristeza, enojo, dolor, decepción. Llora, escucha música, correr, escribe en tu diario, haz lo que te ayude a sacar tus sentimientos.

Concéntrate en salir adelante, no publiques cosas malas sobre tu expareja en Facebook u otras redes sociales, no ganarás nada con ello.

Un día despertarás y notarás que ya no estás dolida y que miras la vida con otros ojos… y te darás cuenta que lo mejor está por venir.